POEMA DE LA SEMANA Y MENCIÓN ESPECIAL
05.04.2008
I.-POEMA DE LA SEMANA
(el poema de la semana que se había seleccionado era de otro usuario
que por razones personales se ha tenido que retirar del portal,
pasando a ser Poema de la Semana el siguiente en número de votos, de *sabrina*)
.................................................. .........Tengo ...
.....la garganta llena de lirios,
.......una dermis bautizada
con tus mieles en primavera,
.....la luz encendida
para observar el día desde adentro
......y una aureola de cristal
que reluce
desde el vientre de una mañana
sin baterías.
Tenemos un humor ruborizado
al tacto de las estalactitas del Marzo
que muere en tus ojos,
donde el frío de los olvidados
y la chispa de los concebidos
convergen en el tapete de bienvenida
de nuestros mundos.
Nunca te has ido, ni cuando yo me he alejado.
La lluvia de escarcha
sale de tus poros,
mientras a mi enjambre de palabras le falta sentido,
no es fácil,
.......cabalgar las definiciones
en busca del título perfecto
para tu sonrisa de azúcar,
aún cuando yo sea hormiga ciega
y tú seas el destello de mi ojo derecho.
Dejaste tus manos de platino,
en la arista del mar que me envuelve,
y un imperio blanco en la esquina de mi pecho.
Se hace cristal el firmamento pretérito,
las fábulas no terminan
en las hebras de tus cabellos,
estás airosa de toda esfera que culmina su ciclo,
eres eterna siendo breve
.........en el espacio donde nace el tiempo.
Hoy respiro
......de tu ombligo palpitante,
la ironía del miedo
.......muere en tus alas de alondra,
eres la chamán de mis enfermedades,
la vena aorta de mi fe encapsulada.
........Existo
..................en el vestigio de tus pies santos,
........para morir
..................en la plegaria de tus manos,
..................................mi virgen de cuentos infinitos.
...................*A una mujer muy especial* II.- MENCIÓN ESPECIAL
PÉTALO NEGRO
Eres como una hostia de suspiros abrazados,
lluvia de silvestres pájaros,
y caes a mis manos
como trozo de nieve cálida
entre la savia de la luz vertical
tejida, en un castillo de plata hilvanada,
de pétalo y labio,
como una pandilla transparente,
amor de odio encantado,
pétreo, temblando de céfiro
en un grito de alejadas rosas
perdidas de tristezas;
verde en un gnomo como un manchado lirio,
manchado en un regocijo de hojas lanzadas
al pozo amarillo.
Eres mi hojarasca de ángeles descarriados,
vertida hacia la cordillera de mis besos
anhelantes en un roce de tierra y árbol,
casa y huerto,
surtidor y leche,
pan y tumba,
callado de pupila de trigo,
cosiendo la sábana de polvo
levantada por la entumecida tarde
de aguas juguetonas,
hasta el encuentro con tu risa.
¿Por qué hurtada
la rosa de noche?
Entonces te quité una sonrisa de cristal
y la estrellé contra el cielo,
la estrellé mil veces en un golpe infinito
de muro y marejada.
Vino a mí
rasgando el velo de los ángeles,
de los huracanados silencios,
de las ínclitas rendijas de los montes
allá, más allá de tus pechos arrodillados,
en una oración de sangre,
junto a las esquinas torcidas,
arrojadas en desparramo de perlas,
susurros ocres, lejanos,
horizontales,
en alarido de polvo.
Junta tus manos,
mira cómo se van
en un canto de palomas blancas,
un costalazo de cielo
al través de las cortinas de la tierra,
se van al arquero
atraviesa al perfume de la rosa,
agoniza hasta tus ojos.