A Ti, Mujer de Dios
Ciertamente quien diría
mi blanca y linda poesía
que en este día, Tu, querida
le arrancarías tinta a mi vida
palabras de aliento, néctar de miel, dulce melodía...
Don del Señor ha sido conocerte
efectivamente, no tengo nada para dar
ni las horas de mi sueño, ni el crepitar de mi silencio
ni el esfuerzo de mi trabajo podrán sufragar
mi deuda con Dios por escuchar mis oraciones
y aún contigo el poderme contestar...
Este poema nace en los silencios de mis ruidos
tiene forma desde hace mucho, es antiguo, vivía escondido,
moraba en mí callado, oculto, envejecido por el tiempo
zozobrado de tantos engaños y vestigios.
A Ti, Mujer de Dios
que has venido como arco iris después de lluvia
como rocío al trazado y malgastado camino
como tantas cosas imaginables que viven de ilusiones
como inspiración al poeta, como sueño cumplido,
a Ti son escritas estas letras
para Ti viven ahora, en la historia de mis recuerdos y latidos.