La mayor satisfacción de la vida
es poder expresar, a través de
nuestras palabras y nuestras acciones
los verdaderos sentimientos y saber
que, con seguridad van marcándonos
sinceros caminos, de sangre no somos,
ni del mismo vientre salimos, pero me llevo
hasta el final el más grande privilegio…
¡Saber que somos amigos!