Re: A mis verdugos «Tengo mi templo de piedad»
«Desde los muros de la madre / Tierra
acude pronto a mi llamada una maestra
que ha de hablar...»
leyendo estos versos, viene a mi pensamiento lo que suelo llamar en mis poemas «La Presencia», la que vive precisamente en un «templo de piedad», como dices. La Presencia es esa madre Tierra / ese pedazo de Cosmos / y esa memoria kármica, que me permite la solidaridad con los pateados, oprimidos, humillados, fusilados, que están en el hoy y en el ayer... Esa Presencia Maternal cuida mi consciencia social y política para que mi habla / estadía en la tierra / no sea un monólogo solipsista, sino un grito de solidaridad con los que sufren y me cuida de ser yo un opresor, cualquiera sea mi función en la sociedad que vivo. Es bueno «sentirse siempre protegido / por la oración de la verdad», por la Presencia.
un abrazo, Beatriz,
carlos |