A la espera Es un mundo anclado a un eje,
inclinado hacia el ocaso,
y que gira según los cinco vientos
que le den a su creador,
casi siempre a siniestra.
Yo me tumbo en la orilla
como estatua esculpida en el vaivén de las olas,
y el mar es un gel de minerales
que frota la costra nacarada de mis pasos
y que exfolia la dureza de los días.
Cuando vengas a verme,
con tu manto de sal
y el rostro bronceado,
yo erijiré una torre,
y a tu sagrado tacto,
caeré desmoronado.
Así tendrás mis hilos,
para engrosar tu manto,
y hacerte a los rigores
de los climas humanos.
Porque Señor, si vienes,
caminaré a tu lado,
como sombra del tiempo,
como eco del pasado.
Yo cambiaré la dura
piedra de mis adentros,
por suave algodón blanco. Regístrate en el Portal para quitar esta publicidad.
__________________ Francisco Javier Pérez Atanet Todos los Derechos Reservados ©
Úlima edición por infeliz? fecha: 21-may-2008 a las 12:54 .
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