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Ya no creo en milagros ni nada siquiera
Que se le parezca, necesito creer en nada
Para mantenerme vivo.
La certeza que todo depende de mis manos y de
Mis juicios para no realizar cántaros y vasijas
Con la greda ilusoria del aire.
Que los aciertos y errores son la única luz divina
A la cual debo aferrarme.
Necesito convencerme minuto a minuto
Que soy yo mismo quien construye su
Cielo con sus estrellas.
Ya no creo en milagros pero si en el mar de moscas
Y luciernagas que se balancea en los ojos de esa niña
Vestida toda de necesidad, despojada de toda ternura,
Cubierta centímetro a centímetro de llagas y heridas, que
Va con el corazón en la mano haciendo prodigios
Para sobrevivir en los templos y catedrales
De las calles regateando sus virtudes.
Yo creo, eso sí, que todos y cada uno
De sus padecimientos son una irrefutable desgracia.
Pero quisiera creer un instante que por un sólo y
Bendito milagro no sufrirá nunca más. Regístrate en el Portal para quitar esta publicidad.
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