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Originalmente publicado por miguelfaz Testimonio
Ya no creo en milagros ni nada siquiera
Que se le parezca, necesito creer en nada
Para mantenerme vivo.
La certeza que todo depende de mis manos y de
Mis juicios para no realizar cántaros y vasijas
Con la greda ilusoria del aire.
Que los aciertos y errores son la única luz divina
A la cual debo aferrarme.
Necesito convencerme minuto a minuto
Que soy yo mismo quien construye su
Cielo con sus estrellas.
Ya no creo en milagros pero si en el mar de moscas
Y luciernagas que se balancea en los ojos de esa niña
Vestida toda de necesidad, despojada de toda ternura,
Cubierta centímetro a centímetro de llagas y heridas, que
Va con el corazón en la mano haciendo prodigios
Para sobrevivir en los templos y catedrales
De las calles regateando sus virtudes.
Yo creo, eso sí, que todos y cada uno
De sus padecimientos son una irrefutable desgracia.
Pero quisiera creer un instante que por un sólo y
Bendito milagro no sufrirá nunca más. |
Hay tantos niños que pasan sed de amor, tantos........
que a los ojos de los pudientes pasan desapercibidos,
que yo creo que el mundo anda a ciegas porque
tropezamos con ellos y no los vemos.
Da pena pensar en esos niños que no llegaran a ser mayores
porque sus pequeños cuerpos no pueden aguantar la falta
de comida, atenciones y cariño, niños que antes de ser niños son ya adultos.
Un gran lucero para que te ilumine siempre, querido amigo.

Un gran poema que nunca debió escribirse cómo denuncia sino como
placer.


Luz