A los hijos de Amitai Andamos perdidos entre las cosas. Nuestros pensamientos
son circulares y percibimos, apenas algo que emerge,
sin nombre todavía: Octavio Paz
Hijo de Amitai, dormilón,
el mundo se determina sin tu juicio.
La amanualidad del mero «hallarse»
sube a mí, o baja y sube. Te acusa:
tú huyes y duermes. Eres oscuro.
Hijo de la Huyilanga y la soñarrera,
saca la vela. Ilumina el Ahí.
No lo hará por sí mismo; alumbra
la Estructura que funda el conocer,
pregona el habla, el temple, el comprender.
No digas el Desechado soy yo. Te saqué
del «Geworfenheit»; salíste de la Echada.
Te dí la ciencia de «cruzar los ríos».
A tu esencia la llamé «Mi Compasión».
No duermas, dije. Vela.
Cautivo de Tarsis, correlón de Jope,
dura es la captación del Existir, pero
del Ser de la Existencia no podrás esconderte.
En la nave que escapes te condenaré.
Mira la tierra nivivita de los procuradores.
Idolatraron su Yo; el apetito de ser otro
lo cambiaron por el gozo de las cosas
y la propiedad y la riqueza sin sentido.
13-3-1976 / De «Heideggerianas» Regístrate en el Portal para quitar esta publicidad.
Editado por carlos lopez dzur en 03-jun-2008 a las 01:14 |