Cita:
Originalmente Escrito por AIBAEZA No escogió una dulce vocación de isla ni el cerco vaporoso de una esquina donde mirar sin ser vista la espalda umbría de los ángeles. Pero nunca nace la soledad si la pensamos con el cuello girado hacia lo oscuro aunque los pies laceren el camino. Aquella noche envió las postales que había imaginado en veinte años de cárcel gloriosa. Miró su sombra y los cúmulos de días sin techo ni manos le devolvieron la vida. Supo de pronto que la identidad de los árboles ancianos no tiene otoños, sino raíces como frentes que no se doblan ante los vientos. Sólo el agua pudo llegar al centro, como al corazón, que creyó dormido, el vértigo blanco de una lágrima. |
un calido poema....
de espera...de un magico momento...
de entrega.....
me encanto mucho leerte
saludos