POEMA DEL JURADO
14.06.2008
(este reconocimiento no supone la selección de un ganador,
se selecciona por la administración de forma rotativa
entre todos Jurados
como una forma de dar a conocer a sus miembros y sus obras)
MULTITUDES DEL LADO OSCURO -Juegan en los muros
los ínfimos vínculos lumínicos,
se transmutan entre sangre
y toman su corazón
en sus húmedas manos,
no late, nunca latió,
tan fácil es olvidar las contracciones
cuando se está obligado a vivir
en una multitud de lado oscuro-
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Ya se fue
el último sorbo de oscuridad
y no puedo dejar
de temblar sobre mis venas,
estoy a un centímetro
de doblegar todo lo que tengo,
arriesgarlo para conocer qué hay
diez pasos tras la jaula,
sé qué es, está ahí, pero me extraña
y llora mi silueta en el trasfondo de su escena,
habitante desconocido en duelo.
Soy avenida sin retorno,
materia sin márgenes,
habitación desnuda,
ahondo con mis manos
tras el dérmico momento
que me expulsa,
inhalo pequeñas dosis de instante
con el miedo de quien sabe
que todo se termina;
exhalo la diminuta astilla de muerte,
siempre supe
que digerir es aceptar
formas irreversibles.
Ahora acorralo
mi otro cuerpo en la pared,
lo asfixio con mis brazos
para que confiese
que hurtó un átomo de mi tristeza
y se rebeló contra los homúnculos
que sollozan en el calendario,
dejó un intruso en la vereda de las nubes
para colgarme de un rayo y quemarme las manos,
-un estigma más que me suelta al vacío-
me declaro creyente hoy, necesariamente;
mañana lloverá y usaré la fe de paraguas.
Terminaré empapada,
porque la fe no resiste los diluvios
y sus poros escurren la agonía.
Entonces se ruega morir
una vez más en el mes,
clausurarse transparente
entre los pies que pueblan los charcos,
lloverse la nostalgia,
destripar la amalgama
que se edifica en el torso;
comenzar a descubrir
todas las palabras mágicas
que arden de frío en los oídos,
que viajan de la cabeza a las rodillas
dejando cicatrices en la espina dorsal,
espinando el equilibrio del silencio
con el grito que agudiza los sentidos;
y una más se declara inerte,
una más de mí que no espera nada,
que no escapa
al efecto que tritura la noche
en el interludio filarmónico
de la desesperación
que pone punto final
a las sombras.
....................Y tiemblo de veras,
....................de miedo o certeza,
........................de carne
....................disuelta en la boca,
....................esperando dormir.