Mujer, cuando te toco Mi mano, una llama que desciende en las curvas de tu carne,
contornea tu cuerpo y lo dibuja,
vaga en maravillas,
se embriaga de tu piel.
No se detiene mi tacto y te explora,
repasa cada una de tus líneas
y se pierde infinito en tu figura.
Mujer, cuando te toco,
bajo mis manos pareces una guitarra,
tu pier será las cuerdas
y tus latidos la música sagrada.
Divina, quiero que tu cuerpo
sea para siempre el lienzo de mis suspiros
y que mi piel navegue siempre
en el mar de tus senos
en el río de tus caderas
en el océano de tu epidermis.
Quiero cada curva tuya,
cada línea recta;
bajo la luz eres cálida
un cielo de calma perpetua
y en lo oscuro
una silueta de frágil escultura... Regístrate en el Portal para quitar esta publicidad.
__________________ Gerardo Gómez |