Entre sabanas de suspiros
En la noche profunda,
Cornetas resuenan discordes
Melodías de amor embriagante.
Cual manto de fresca hierva
Tras el rugir de frió granizo de cacao
La piel se estremece
En busca de abrigo amante.
En la noche profunda,
Abrazos, besos y dulces palabras
Sumergen en sueños curiosos
En los que no hay temor
Porque se que en la mañana,
Al abrir tus ojos color esperanza
El sol saldrá para mí.
(Ernesto, el eterno
enamorado de Mariana.)