Señor quien más que tú conoce mi corazón,
quien más que tú ha visto mis ansias,
locuras de la carne envuelta en deseos;
eres tú quien ama, quien protege y guía.
Te pido, Oh Señor! que guardes a tu siervo
y no agraves tu mano sobre mi,
te ruego por misericordia pues contra ti he pecado
y haciendo lo malo me he llenado de inmundicia.
Enséñame Oh Padre,
a soportar las injurias propias de mi carne
a aprender a amar y no así odiar,
pues aunque quiera aborrecer
mi alma se constriñe hasta la muerte
por tan solo ser desobediente.
Señor tú me has tocado,
y me enseñas a amar
enséñame aún más
como poder progresar,
entiendo tu palabra
para así no volver a tropezar.
Guíame siempre con tu verdad
y tu misericordia no se aparte de mi.