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*Buen día queridos amigos, comparto seis poemas sobre ángeles de mi autoría. Un cordial saludo para todos.
1.- MI ÁNGEL DORADO
Mi ángel dorado,
en alas de fuego enamorado, llévame a tus empíreos cielos, de goce infinito. ¡Tú me amas, en amor extremo! Tus relucientes vestiduras, asombran mis sentidos. Con tus músicas celestiales, ¡Me has hipnotizado!
Llévame a tus cielos divinos mi ángel dorado; en tus alas de fuego, quiero disfrutar los celestes paraísos.
Penetras en lo más recóndito de mi corazón, sabes lo que pienso, lo que siento, lo que imagino. Me conoces bien amado mío, por eso te amo tanto, ¡Irradias tanta paz y bondad en mi alma!
Quemas de pasión mi cuerpo, me raptas a tus cielos, nos perdemos en el universo estrellado, viajamos a la velocidad de la luz, ¡Me siento privilegiada! Acampamos en una nube y allí me entonas dulces melodías con tu lira de plata, Mi corazón se emociona y eleva.
Tienes en tus ropajes, todos los secretos del mundo me los cuentas poco a poco y me besas la frente. Cuánta comprensión entre un ser terreno y uno celeste.
Mi ángel dorado carga una espada, para los enemigos que me quieren hacer daño, siempre me protege anda de mí enamorado.
Mi ángel dorado, tiene que partir a sus imperios blancos. Yo me quedo en la tierra con una flor en la mano. Adiós mi vida, adiós mi ángel dorado.
El mundo necesita ángeles de luz, que en sus ojos de bondad, emitan rayos de amor. Que se compadezcan del prójimo, que sepan regalar flores coloridas, en jarrones, donde brille la bondad.
Ángeles de luz regalando siempre estrellas del bien. Que con sus espadas luchen, contra el mal y la mezquindad.
Son ángeles de luz, los que con su vida preciosa, saben iluminar la humanidad, los que al ver un niño en llanto, lo acogen, lo visten y dan calor.
Esos ángeles de luz, tan escaso en el mundo de hoy, suelen brillar en los hospitales, regalando amor en su labor. Sueles verlos, en los monasterios, exhalando una oración, por la humanidad. Los ves en los hombres, de buena voluntad, que apoyan al prójimo en una organización social.
Ángeles de luz, tan blancos, son esos niños, que por alguna enfermedad, ven extinguir su vida, y nos dan, muestras de gran valor y bondad, en la cama de un hospital. Sus alitas volarán al cielo, entre trompetas de ovación pero su ejemplo quedará en la tierra, como un sello inmortal.
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados. (Prohibida su copia total o parcial)
4.- SOY TU ÁNGEL
SOY TU ÁNGEL ******************** Soy tu ángel alas blancas , hechizo de ensueños. Polvo luminoso. Paraíso de bondad.
Soy el ángel que vela tus sueños. Que conoce tus congojas y te espanta las penas.
Soy el ángel que te conforta, cuando acaso pecas.
Tu ángel luminoso que estará para ti siempre. Tu compañero en el país de la vida. Sí, yo te escuchaba tus rezos de niño, yo te salvaba la vida, cuando cruzabas la pista prohibida. Te acompaño y velo tus pasos. Del buen Dios llevo sus mensajes. Te miro con amor desde el cielo. Ofrezco mis copas llenas de oraciones, por ti.
Soy tu ángel de la guarda, oro acrisolado, amor, puro pleno. Nube de bondad.
Te regalo las luces de amor, que del buen Dios recogí. ¡Mira la senda por donde vas no vayas a caer!
Te cuido, con mis alas protectoras, y si acaso enfermas, con mis perfumes de aliento te confortaré.
Tu ángel de la guarda efluvio de luz potente, escarcha de ternura. Cuando duermes beso tu frente dulcemente.
Canto en el cielo con mis hermanos ángeles, con cítaras y cornetas, las glorias de Dios. Anda rectamente por el camino que te indico, para que algún día, puedas ver también, el rostro resplandeciente de Dios.
El mundo necesita ángeles de luz,
que en sus ojos de bondad,
emitan rayos de amor.
Que se compadezcan del prójimo,
que sepan regalar flores coloridas,
en jarrones, donde brille la bondad.
Angeles de luz
regalando siempre estrellas del bien.
Que con sus espadas luchen,
contra el mal y la mezquindad.
Son ángeles de luz,
los que con su vida preciosa,
saben iluminar la humanidad,
los que al ver un niño en llanto,
lo acogen, lo visten y dan calor.
Esos ángeles de luz,
tan escaso en el mundo de hoy,
suelen brillar en los hospitales,
regalando amor en su labor.
Sueles verlos, en los monasterios,
exhalando una oración, por la humanidad.
los ves en los hombres, de buena voluntad,
que apoyan al prójimo en una organización social.
Ángeles de luz, tan blancos, son esos niños,
que por alguna enfermedad, ven extinguir su vida,
y nos dan, muestras de gran valor y bondad,
en la cama de un hospital.
Sus alitas volarán al cielo, entre trompetas de ovación
pero su ejemplo quedará en la tierra,
como un sello inmortal.
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados. (Prohibida su copia total o parcial)
Esa noche Vi un ángel. Su rostro resplandecía radiante. Su túnica de un blanco fulgurante. ¡Era tan hermoso! Tenía la mirada muy dulce y me llevó de la mano por los cielos levitando.
Vi entonces una miriada de ángeles Todos entonando cánticos sublimes, Tocando algunos sus sonoras trompetas alrededor de un ser muy blanco, sentado en un trono. ¡Qué espectáculo tan fascinante¡
Luego mi ángel me llevó a otro lugar, donde habían otros ángeles que tenían copas doradas y las vaciaban hacia la tierra. ¡Que habrá en esas copas! Me pregunté asombrada.
Más allá vi otro grupo de ángeles que llevaban en sus manos, unos rollos. Que tenían mensajes para la tierra. Y otros ángeles un poco tristes, que pesaban en balanzas las bendiciones y fatalidades. Hay mucho trabajo en este mundo. Me dijo el ángel -¡Mira allá!... ¡Esos ángeles que en escalera de nubes que bajan del cielo a la tierra!... Muy impresionada por estas visiones, Me entró un feroz escalofrío, Mis manos sudaban... ¡Mi cuerpo, ni lo sentía! Pero el ángel me dijo que tenga calma, que ya volveríamos a la tierra.
Ya en mi cama mis ojos se abrieron, y sentí una paz blanca que nunca había sentido. ¡Cuánto misterio esconden, estos seres alados!...
Angelito de la guarda, eres dulce compañía , de mis juegos y mis risas, de mis tiernas fantasías. Ayer soñé contigo, me tomaste de la mano, y nos fuimos por el cielo., ¡ Cómo brillaban las estrellas! ¡Cómo brillaban tus alas! ¡cuántos juguetes y dulces había!, cómo me decías , que mamá entristece,cuando no,le obedezco.
-¡Perdóname angelito, ya no lo vuelvo a hacer! comeré toda mi sopa, y seré un niño bueno, Angelito,angelito,angelito de la guarda, ya quiero regresar a mi cunita, aquí hay muchos juguetes y dulces, pero yo quiero ir a mi casita, allí me esperan, las caricias de mamita. *Autora Edith Elvira Colqui Rojas - Perú