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Dicen que son sólo tres los Reyes Magos de Oriente y cuando nadie los ve nos regalan sus presentes. Recomiendan escribir las cartas con los pedidos la noche anterior al día en que serán recibidos. El primero en recibirlos fue Jesús de Nazaret quien oro incienso y mirra tuvo a poco de nacer. Los Reyes fueron guiados por la estrella de Belén que los condujo al lugar donde se hallaba el bebé. Llegaron desde muy lejos desde sitios muy diversos de Europa África y Asia montados sobre camellos. El primero era Melchor el segundo era Gaspar y el tercero de los reyes se llamaba Baltasar. Ruben Edgardo Sánchez, 6 de enero de 2016
Agua viene agua va nubes que vienen y van están repletas de agua y agua siempre serán. Si en el cielo faltan nubes seguro no va a llover cuando no hay nubes no hay agua ni una gota va a caer. Agua viene agua va nubes que vienen y van están repletas de agua y agua siempre serán. Las nubes son pura agua que se puede desbordar si están muy llenas sucede que puede precipitar. Agua viene agua va nubes que vienen y van están repletas de agua y agua siempre serán. Cuando las nubes se van siempre deja de llover se van por muy poco tiempo pues siempre quieren volver. Ruben Edgardo Sánchez, 16 de noviembre de 2015
Diez lechuzas apostadas en derredor de una mesa dispuestas a debatir algo que les interesa. No todas piensan igual ni visten la misma ropa pero acuerdan discutir aquello que las convoca. Cada una a su turno dará su punto de vista las demás escucharán como hacen los periodistas. Presentarán sus mociones luego serán debatidas votarán por las mejores y una será la elegida. A partir de ese momento concluirá el debate se espera que cada una esta decisión acate. Así es como ellas conviven y discuten sus problemas lechuzas en democracia alrededor de una mesa. Ruben Edgardo Sánchez, 2 de julio de 2015
Era muy lindo jugar entre las ramas del árbol trepándonos con destreza sin temor a lastimarnos. Improvisar una casa como las aves sus nidos hermoso divertimento sumamente entretenido. Alguna que otra madera atravesando las ramas y varias sogas o clavos para poder sujetarlas. Las horas que iban pasando no tenían desperdicio aun con frío o con lluvia cualquier día era propicio. Un modesto emprendimiento acorde con nuestra edad sin pretender grandes cosas era nuestro bello hogar. No nos importaba el tiempo ni el trabajo invertidos era mucho más que un juego casi un proyecto edilicio. Ruben Edgardo Sánchez, 16 de junio de 2015