Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Soy una mariposa azul volando entre flores poesía, aleteando descansada por la vida,
danzando alegre,
y en girasoles de esperanza siempre vestida.
Mariposa azul poesía,
mariposa azul cielo,
mariposa azul vida,
mariposa azul soñadora,
cielo abierto, mar de ilusiones inmenso...
Mariposa azul que tintinea ilusionada
volando siempre enamorada.
Un mariposa que vive, que sueña,
que ríe y llora como todo ser humano.
Que siente, la alegría inmensa de vivir;
y la dicha de amar y ser plenamente amada.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
SEUDÓNIMOS REGISTRADOS:
MARIPOSA AZUL
MUJER GIRASOL
PLUMA ROJA
CEREZO EN FLOR
Yo, poeta
paloma, avión, volcán , cometa;
explosión de sueños de estrellas.
Rosas de entrega,
vestidos multicolores
canastos llenos de flores.
Yo, poeta,
novia del viento
hada del tiempo,
cordillera elevada,
lágrimas en sentimientos.
Orquídea exótica perfumada.
Yo, poeta,
pestaña enamorada.
Azucena ansiosa de balanzas de justicia.
Arañando los ojos
al tiempo tirano.
Almorzando sueños
en mi desván desvelado.
Delirando por banderas de paz levantadas.
Mitigando clavos de dolores
con mis letras algodones,
buscando la eureka de la felicidad
por todas partes.
Viviendo sueños desiertos,
solitarios;
sueños propios y ajenos.
Acariciando cielos tan altos.
Tocándolos con mi pluma
diestra.
Yo, poeta,
la de las mariposas y rosas en el pelo,
la de las ocurrencias infantiles,
la sencilla flor de campo:
hablando en idiomas desconocidos
persiguiendo muchas quimeras reales.
Y siempre nadando,
inevitablemente,
en olas creativas que no duermen.
Yo con mi pluma,
he visitado muchos planetas.
Disfruté muchas épocas;
descubrí los ojos del verdadero amor.
Me desposé
con el Dios blanco de la poesía
Autora: Edith Elvira Colqui Roajas-Perú-Derechos reservados-Prohibida su copia total o parcial
No necesito tantas rimas, ni sonetos,
para rasgar el alma del lector,
y aunque domino la poética clásica,
mi pluma viaja libre como el fresco viento.
Cuando Dios da talento
no hay valla que se resista,
ni ventarrón que venza,
al huracán de la creatividad y el sentimiento
que arrecia y trota
cual caballo desbocado.
No me considero erudita,
ni de Euterpe y Afrodita sus hermanas,
ni de Neruda, ni de Góngora sus iguales.
Solo toco descansada mis liras de Erato
y los versos salen a raudales,
siempre quieren hacer conmigo sus esponsales.
¿Tendré que ponerles sus bozales?
La poesía en mi alma
corre sola, como fuente cristalina,
viene y se va con su olas de sutileza,
a veces me habla también entre sueños;
otras, parece que Dios las escribe
y en la mañana me las dicta al oído;
y otras
me crucifica en mi desván,
donde muero feliz
alumbrando un verso niño.