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He vuelto a la antigua y arcana plaza
donde habitan los atardeceres y han vuelto los aromados ayeres trayendo esencias de abriles
y en los floridos pensiles
de noches plenilunadas
flotan tus añiles miradas,
refugio de tempestades,
de delirios, de pasiones,
libre de penares y ansiones
con tus ternezas bordadas. Aún recuerdan los cedros de la tupida arboleda, camelias y malabares
tus encendidas hogueras
que nuestros cuerpos febriles
entre sus llamas ardieran
y en diminutas virutas
en el viento se esparcieran.
¡La plaza de las nostalgias! donde amarnos fue la flor
que cariñoso me obsequiabas.
Cuantos recuerdos se esconden en las traviesas miradas, en las manos trasgresoras que me robaban suspiros resbalando por mi espalda. Ya la pasión nos rondaba en esas cómplices horas, donde los labios callaban para convertirse en besos y hacernos arder en sus llamas. Pletóricos de ilusiones nuestros cuerpos se buscaban, para en la ebriedad del amor mirarnos a los ojos con las manos enlazadas.
Hay lugares posibles, inmóviles, mudos para clandestinos encuentros, donde en idílicos momentos
aprisiono el atardecer
y a la sombra serena
de floridos almendrales
la inquietud me embarga
cuál fogoso Bradomin,
desprenden del huerto de Ronsard
sus aromas los rosales
el tiempo se me alarga y la espera no tiene fin.
He vuelto a la arcana antigua plaza un ave silenciosa pasa
y es tu vuelo un mainumbi
grácil, garbosa y serena
en un cierzo levantino
te presiento lejana venir,
cuando la noche es ausencia
y los sueños se han ido
y entre penumbras huido,
con empeño y vehemencia
busco la sombra de tu presencia
y junto a la mía se vuelvan a unir.
Un hermoso atardecer nos regala hoy la plaza
puedo ver el dibujo de ese ayer
y se hace nudo la garganta,
llegas a mi en nítida secuencia,
el engreído aunque hermoso marqués
o el gentil caballero de los rosales,
pero siempre eres tu,
con tu sonrisa de niño grande
y tanto cielo en tu mirada,
que me haces parecer una pálida estatua.
Este vuelo de mariposas en el pecho esta inquietud, que es el zumbido
de la sangre anhelándote,
estas ganas de haber atrapado el tiempo
para dejarlo detenido aquí,
junto a nuestras sombras.
Navegaba mi destino en un bote,
sin remos, con rumbo a no sé dónde,
de pronto… se encendieron
dos soles que me enfocaban,
me gritaban, voces que me penetraban
y me hacían vibrar como el fuego,
e iban creando en mí,
un surco longitudinal,
por donde después pariría
mis más audaces y tiernas letras,
para que, en mi imaginación,
me sintiera… poeta…
Que fulgor desconocido hería
mis manos y me llevaba a tientas?
Se deshacía el silencio
como hielo sobre mi pluma,
como línea inacabada
saciando mi hambre.
Trazos imprecisos,
que apenas nacían,
y ya reían y me abrazaban,
pero yo quería todo de ellos,
que hablaran de la lluvia,
del vuelo del ave
y que te nombraran.
Y así mi proa llegó a tu orilla
con el ímpetu de quien
no quiere esperar,
e invadió hasta las mismas
entrañas de tu arena.
Allí, bebió hasta saciarse
de las mieles de las contracciones
y de los besos
que ofrecía tu hospitalidad,
y descubrió el nido
de donde nunca más quiso irse.
Ahora tu nombre
saborea mis labios,
se acomoda en la línea
que abrocha el mar al cielo
como génesis,
como umbral de otro tiempo
en que se abre el horizonte
y la oscuridad se apaga.
El viento regresa a la arena
para acogerla amoroso
en sus brazos,
y en callado suspiro
desnuda la noche
que los mece.
Quiero aprender de memoria tus besos
y tu pasión para cuando no estemos juntos,
como ahora y, permanecer en tu vida en cada instante en que me reclames.
Permaneces en la memoria de mi piel
como un incendio, como esa rosa roja que abrió sus pétalos rozándome los labios.
Quiero que aprendas de memoria,
mi cuerpo y mi sonrisa por si te hace falta en los momentos en que no podemos tocarnos.
Léeme en tu cuerpo, como ese poema que
que era apenas un silencio entre tus manos,
como ese instante en que cruzamos la mirada y quedó en nuestros ojos para siempre.
Quiero que aflore la belleza y la pasión
con la que nos veneramos cuando nos pensamos.
Y que llegue hasta ti la melodía de mi voz,
donde descansen los sueños que escaparon sigilosos de los versos.
Quiero que mi canto sea el tuyo,
y el tuyo mi canto, por que ya somos uno y eso es para siempre.
Arpegios de guitarra, que me nombren,
que te nombran, caricias soñadoras,
temblándonos la noche, bajo la luz apaciguada, de la luna que se esconde.
Que el mundo nos imagine
cuando estamos solos y entiendan
que no hay paz mas dulce que la nuestra, cuando vivimos el intervalo del Amor.
Reposan mis mejillas acunadas en tu pecho
se alarga sobre la alcoba, azul, la madrugada,
apagando la sed, dormido anhelo, como la tarde ante el ocaso disimulando su bostezo.
Que se llenen muchas páginas de amor
que nunca van a ser como nuestra página...
sublime y exquisitamente nuestra.
Dame el sostén de tus versos enciende mi piel con tus letras dame el aliento de tu poesía.
Toma mi esencia de poeta y conviértete en poema. Sabré leer entre tus líneas.
La luz apenas se asoma como una vaga presencia, como ese anhelo que habita el alma y vuela a recoger tu aliento, las horas pasan y mi pluma perezosa sólo esboza algunas letras, se niega al silencio de tu ausencia, sé que puedes leer entre mis líneas, pero necesito de ese tu hacer de poeta, para acampar las tormentas que se hacen viento en mi boca. Tus palabras serán el incentivo,
para buscar el verso y la metáfora,
para convertirte en mi último motivo, y en la musa divina de mi mente loca.
Sabré hacer pausa entre tus comas, esperar en el suspenso de tus puntos, lloraré contigo si la lágrima se asoma, y si la risa te gana, reiremos juntos.
Seremos oh! Poeta de mis desvaríos, cantar de cantares, aroma de lirios, haremos de nuestro canto un himno y un silencio solemne compartido.
Un silencio compartido de dos cuerpos, con los besos rondándonos los labios, y las manos extendidas tocando el universo.
En esas noches que florece el verso arropado en nuestras sábanas, no hay suspenso entre los puntos, solo hay un cúmulo de esperas que saldar en el encuentro, de abrazos postergados que a la luz de la luna, se perdieron entre tantos puntos y tantas comas, entre miradas veladas que se vaciaban de ausencias.
Es hora de construir un oasis, un remanso o una hoguera con palabras de amor, con caricias encendidas, con susurros que se quieran, que se mimen entre los labios, como cuando dos se aman.
Oh! Amada! Que te había esperado, como un soldado presto a la batalla, ábreme las puertas de tus enunciados, me meteré en tu mente... y en tu alma.
Me meteré valiente entre tus sábanas, y en tu piel ardiente plasmaré mi verso, dejá que mis manos derriben las murallas, entrégate amante... a la delicia de mi beso.
Oh! Amor mío de mis dulces sueños,
tu cuerpo en mi cuerpo, tu suspiro tierno,
fuego con fuego, orgásmico encuentro,
lágrima feliz... como un final de cuento.
Yo solo quiero escribir un verso,
uno simple, sin adornos,
solo quiero escribir tu nombre,
tu existencia, en una sola palabra
solo escribo, con mayúscula, DESEO.
Deseo que gota a gota juguetea con la piel y me arropa con sus brazos, para hurgar en el foso profundo de mi asombro, en ese nuevo paisaje que construyes para mí.
Sólo deseo estar ahí anclado a tu mirada llenándome con la brisa suave de tus ojos profundos y serenos, solo quiero tocar por un instante la punta de tus labios y dibujar en silencio un beso.
Un beso que nos descosa la piel y se recueste en el pudor de nuestros cuerpos cálido como tu abrazo madrugado ungido de tu palabra o de tu silencio
Un beso que no te he dado, pero que vivo, que siento como te siento, como te huelo, como invento en la distancia el aroma de tu risa, el brillo de tus ojos el latir de tu pasión, el calor de tu deseo Bésame aquí ahora y siempre.
Es que ahora soy tuya, mi boca estremecida reconoce tu boca hay un aleteo de anticipo al roce de tu cuerpo, tu calor se acuna en mi pecho, cuando nuestras pieles se encuentran es como modelarte con las yemas de mis dedos, como un lienzo de vida que acalla mis temores.
Mía siempre has sido, nacimos para amarnos la vida que acalla a veces tus temores, hoy nos recuerda que en tus labios y en los míos se escribe la historia del amor, la pasión y el deseo. Mía eres, tuyo soy, sinfonía de mil notas, poema de amor.