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Voy asaltando horas y capturo un puñado de arena entre los dedos. Desbordo el tiempo que se nos escurre por saber de qué diablos estoy hecho. ¿De nervios, de vertientes de la sangre, fuerza y carne de inmaterial sustento, de la luz que se posa en estos ojos, de carne fabricada de los sueños? Sigo sobre la cuerda equilibrista tan sólo por obtener estos versos porque de tanto... y tanto mirar fijo la fuente me regala los destellos. Señala cómo transitar el caos y entender lágrimas de este deshielo... y aquel ecoico espasmo de alegría que resuena en cascadas del desvelo. A la par en el suelo de la selva absorbo del herbaje verdor fresco. Con ese crepitar acompasado que lleva el ritmo interno de mi aliento se elevan los sonidos de mi huerto abriéndose las flores en palabras germino con la tierra, sueño el riego, porque nos ha reunido esta fogata atizo más la fiebre de mi tiempo.