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Me duele verte subir la empinada cuesta con lentitud , jadeante , las manos atrás. Eres diametralmente opuesto al que idolatraba con energía, impulso, y sin estrías
Me duele verte subir la empinada cuesta Otrora lo hacías con rapidez, alegría Este suspiro, que es la vida, te ha maltratado con ansia y alevosía
La vida te ha vencido, desahuciada tienes tu espalda, tu rostro e incluso el tono de tu habla.
Otro remedio no tenías, solo tus manos para trabajar y no faltara lo esencial en el hogar
Este relámpago que es la vida tiene que beneficiarte con otra no tan dura con felicidad compartida
Quiero verte esa sonrisa leve que percibía en ti cada vez que me veías. y allá dónde estés descansando, tendrás un trozo de paraíso reservado.
Por eso me duele verte subir la empinada cuesta solo y acontecido.
Por el río abajo corre un caballo desbocado. como un cometa atraviesa la atmósfera así cabalga el pinto.
A un zagal confiado se le ha esfumado como el viento mientras estaba pastando en un perdido prado.
¡Oh qué gran desazón! las lágrimas inundan su corazón qué se contrae roto como pompas de jabón que al aire se elevan.
Puede que sea una ignominia para unos, pero en ese caballo va su comida, su porvenir hasta su pesado pasado.
El niño corre, como un rayo desangelado. preocupado, porque de no encontrarlo la vida le dará un zarpazo, por no poder realizar su duro trabajo.
Es imprescindible disponer del manso animal, por eso, no pierde de vista la nube de polvo que va dejando en su trotar.
Esa mirada perdida al infinito esa cara desencajada como un fantasma ese palpitar de su corazón ,por sentirse culpable de una desgracia irreparable, es señal de su preocupación.