Este corazón mío,
tropezando siempre
con imposibles.
Agotado tras lo inalcanzable,
a la sombra de lo enorme,
implorando por milagros,
queriendo llenar
de estrellas sus bolsillos,
pretendiendo guardar
rayitos de sol para después.
Ignorando significados,
ciego a las señales,
empeñado en construir fortalezas
con granitos de arena…
Juntando las hojas de los otoños,
coleccionando luciérnagas
para alumbrar la noche
en que al fin
frente a mi vida
tu paso detengas.
Isabel Miranda de Robles