Las letras quedan dichas. Quedan impresas. En el flujo del caudal que se decanta al desangrar una idea se detecta una sensación poderosa: un gesto, una sonrisa, un suspiro de vez primera. Las letras quedan fijas. Quedan quietas.
Hola César, se han escrito y no peden borarse porque ellas encierran los murmllos del alma... sólo el tiempo las irá dejando pálidas... entonces todo será oscuro... Saludos cuidate mucho. ¡SONRIE
Querido César Tú lo has dicho... Lo escrito, escrito queda. un fuerte abrazo Rosario