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  1. Texto para entender la presencia de las deidades entre los humanos. Contexto: Mitología griega
    Consejo superior de investigaciones científicas.


    http://emerita.revistas.csic.es/index.php/emerita/article/view/286/294
  2. alkdfof
  3. /es.wikipedia.org/wiki/Pan_(mitología)

    Pan (mitología)


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    Escultura hallada en Pompeya, Italia: Pan enseña a Dafnis a tocar la siringa.ca. 100 a. C.
    Pan (en griego, Πάν) era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana se identifica a este dios como un Fauno.

    Pan era también el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por los bosques, en busca de sus favores, a ninfas y muchachas.1 En muchos aspectos, el dios Pan tiene cierta similitud con Dioniso.

    Era el dios de las brisas del amanecer y del atardecer. Vivía en compañía de las ninfas en una gruta del Parnaso llamada Coricia. Se le atribuían dones proféticos y formaba parte del cortejo de Dioniso, puesto que se suponía que seguía a este en sus costumbres. Era cazador, curandero y músico. Habitaba en los bosques y en las selvas, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos.

    Portaba en la mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la siringa, a la que también se conoce como Flauta de Pan. Le agradaban las fuentes y la sombra de los bosques, entre cuya maleza solía esconderse para espiar a las ninfas.

    Se dice que Pan era especialmente irascible si se le molestaba durante sus siestas. Los habitantes de Arcadia tenían la creencia de que, cuando una persona dormía la siesta, no se la debía despertar bajo ningún motivo ya que, de esa forma, se interrumpía el sueño del dios Pan. En este caso, Pan se aproxima a la noción de Demonium Meridianum (Demonio del Mediodía).

    Por último, como deidad, Pan representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos.

    Índice
    Genealogía[editar]
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    Mosaico romano con el rostro del dios Pan.
    Pan tiene diecinueve genealogías diferentes; en la mayoría de ellas su padre fue Hermes, en tanto que el nombre de la madre varía (usualmente ésta pertenecería a la raza de las ninfas; una hija de Dríope, Timbris, Sose, Calisto u Orneo).

    Según una de las tradiciones, cuando Hermes pastoreaba los rebaños de Dríope, tuvo una relación amorosa con una de las hijas de éste, de la que nació el dios Pan. Según esta versión, cuando nació, presentaba sus miembros inferiores en forma de macho cabrío y el resto del cuerpo con apariencia de hombre. En la cabeza tenía dos cuernos y su cara era arrugada, con una barbilla prominente, con todo el cuerpo cubierto por una espesa capa de pelo. Se dice que, apenas nacido, escapó a las montañas, donde Hermes tuvo que buscarlo para llevarlo al Olimpo envuelto en una piel de liebre. Una vez allí, lo llamaron Pan, puesto que era la diversión de todos.

    Otra de las tradiciones cuenta que Penélope, durante la ausencia de su esposo Odiseo, tuvo varios amantes, quedando encinta de uno de ellos. De esta manera, nació Pan, nombre que significa hijo de todos.

    Otra de ellas decía que, tras el regreso de sus viajes, Odiseo repudió a Penélope por sus infidelidades y que, una vez abandonada, concibió al dios Pan, fruto de su unión con Hermes.

    Otras tradiciones apuntan a que fue hijo de Zeus y de la ninfa Hibris, de Zeus y Calisto o de Hermes y una ninfa.

    En cuanto a su descendencia, varía según el autor. En las Dionisíacas de Nono se dice que Pan engendró a los doce Panes, una raza de sátiros menores que colaboraron con Dioniso. En otras fuentes aparece como padre de Croto (con Eufeme), Acis (con Simetis), Eurimedonte (sin especificar la mujer), Creneo (con la ninfa Isménide o Ismenis), Iinge (con la ninfa Eco) y finalmente el también célebre Sileno (habido con la Oceánide Melia).

    Relaciones con otros personajes mitológicos[editar]
    En cuanto a sus relaciones, se dice que tuvo amores correspondidos con la ninfa Pitis, que también era pretendida por Bóreas. Este último, arrastrado por los celos, arrojó a Pitis desde lo alto de una roca. Sintiendo pena, la diosa Gea la transformó en pino, siendo Pan, desde entonces, coronado con las hojas del pino. También existe la creencia de que el pino gime cuando sopla Bóreas.

    Asimismo, Pan estaba intensamente enamorado de la ninfa Siringa, quien no le correspondía. Se dice que una vez, mientras huía de Pan, se lanzó al río Ladón. Quedó acorralada y pidió ayuda a sus hermanas las ninfas quienes, conmovidas, la convirtieron en un cañaveral. Se cuenta que, cuando Pan llegó, sólo pudo abrazar las cañas que se mecían por el viento y el rumor que producían le causó tal agrado que decidió construir un nuevo instrumento musical con ellas. Así, creó la flauta siringa, en recuerdo de la ninfa de igual nombre.

    Del mismo modo, sedujo a Selene regalándole un vellón de gran blancura.2 Desde entonces, ambos fueron venerados en una caverna del monte Liceo.

    Culto[editar]
    Según cuenta Heródoto, unos días antes de la batalla de Maratón, un mensajero ateniense que volvía de pedir ayuda a Esparta encontró al dios y éste le prometió que vencerían a los persas. Por ello, tras ganar efectivamente la batalla a causa de un súbito pánico en las filas enemigas, fue incluido entre los grandes dioses reconocidos por el estado. En la propia ciudad de Atenas se le consagró una de las grutas de la vertiente norte de la Acrópolis y se decretó en su honor una fiesta anual donde se realizaban carreras de antorchas.

    También estaban consagrados a Pan los montes Ménalo, Lampea y Nomia, todos ellos en Arcadia.3 Por otra parte, en Licosura existía un santuario oracular de Pan.4

    Los ritos de fertilidad originales fueron asumidos a partir del siglo V por las Bacantes, que duraron hasta bien entrada la Edad Media. Desde entonces, y hasta nuestros días, la imagen tradicional de Pan se asocia con la imagen del diablo (en forma de macho cabrío) y los aquelarres.5

    Véase también[editar]
    Referencias[editar]
    1. Grimal, Pierre (2008). Diccionario de la mitología griega y romana. Editorial Paidós. pp. 402-403. ISBN 9788449322112.
    2. Virgilio, Geórgicas III,392.
    3. Pausanias VIII,38,11; VIII,24,4; VIII,36,8.
    4. Pausanias VIII,37,11.
    5. «¿Por qué Satán es una cabra? De tener sexo con animales a ser archienemigo de Cristo». Khronos Historia. 23 de marzo de 2017. Consultado el 30 de abril de 2018.
    Bibliografía[editar]
    Enlaces externos[editar]
    • Higino: Astronomía poética (Astronomica).
    • Pan en el Proyecto Perseus.
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  4. es.wikipedia.org/wiki/Hermes

    Hermes


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    Para otros usos de este término, véase Hermes (desambiguación).
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    Hermes Ingenui, copia romana del original griego del siglo V a. C., museo Pío-Clementino, Ciudad del Vaticano.
    En la mitología griega, Hermes (en griego antiguo Έρμῆς) es el dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros que las cruzan, el ingenio y del comercio en general, de la astucia, de los ladrones y los mentirosos.1 En la posterior mitología romana era denominado como Mercurio. Hijo de Zeus y la pléyade Maya. El himno homérico a Hermes lo invoca como el «de multiforme ingenio (polytropos), de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, que muy pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales dioses».2 Hermes también es protagonista de muchos mitos, como, por ejemplo, el de Filemón y Baucis.3

    Índice
    Papeles[editar]
    • El rasgo principal en las tradiciones sobre Hermes consiste en su papel de heraldo de los dioses, puesto éste en el que aparece incluso en los poemas homéricos, compartiendo esta función con Iris. Un intérprete que cruza las fronteras con extraños es un hermeneus (έρμενευς). De Hermes procede la palabra «hermenéutica» para el arte de interpretar los significados ocultos. En griego un hallazgo afortunado era un hermaion (έρμαιον).
    Su carácter original de divinidad de la naturaleza pelasga o arcadia desaparece gradualmente en las leyendas. Como heraldo de los dioses, preside sobre la habilidad en el uso de la palabra y la elocuencia en general, pues los heraldos son oradores públicos en las asambleas y otras ocasiones.4567 Como diestro orador, era especialmente empleado como mensajero cuando se requería elocuencia para lograr el objetivo deseado.8910 De ahí que las lenguas de los animales sacrificados le fueran ofrecidas.1112

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    Hermes atándose la sandalia por François Rude (Museo del Louvre).
    Como los heraldos y mensajeros solían ser hombres prudentes y circunspectos, Hermes era también el dios de la prudencia y la habilidad en todas las relaciones de intercambio social.1314 Estas cualidades estaban combinadas con otras parecidas, tales como la astucia, tanto en las palabras como en las acciones, e incluso el fraude, el perjurio y la inclinación al robo, por lo que se le asocia al arquetipo del trickster. Es el dios del engaño, de lo incierto, de lo que pasa de un sitio a otro, por lo cual también conducía las almas de los muertos a la otra vida. Los actos de este tipo eran cometidos por Hermes siempre con cierta habilidad, destreza e incluso elegancia.15161718 Según el prominente folclorista Meletinskii, Hermes es un tramposodeificado.19 Concedía los poderes que él mismo poseía a los mortales y héroes que gozaban de su favor, así como a todos los que tenía bajo su especial protección o eran llamados hijos suyos.20212223

    Como inventor del fuego,24 Hermes es un paralelo con el titán Prometeo. Además de la siringa y la lira, Hermes inventó varios tipos de carreras y el deporte de la lucha, y por esto fue nombrado patrón de los atletas.25

    Hermes también actuaba como un psicopompo o guía de los difuntos, a quienes se les ayudaba a encontrar su camino hasta el Inframundo. En muchos mitos griegos, Hermes es representado como el único dios además de Hades y Perséfone que podía entrar y salir del Inframundo sin problemas. Además de escoltar a los muertos, Hermes solía ayudar a los viajeros a tener un viaje seguro y sin contratiempos. Muchos griegos le dedicaban sacrificios antes de viajar.2627282930

    Sus símbolos eran el gallo y la tortuga, y puede ser reconocido por su monedero o bolsa, sus sandalias aladas, su pétaso(sombrero de ala ancha) y su caduceo o vara de heraldo. Hermes era el dios de los ladrones porque era muy astuto y perspicaz, y porque él mismo fue un ladrón desde la noche en que nació, cuando se escapó de Maya y se fugó para robar el ganado de su hermano mayor Apolo.

    En la adaptación romana de la religión griega (véase interpretatio romana), Hermes fue identificado con el dios romano Mercurio, quien, aunque heredado de los etruscos, desarrolló muchas características parecidas, como ser el patrón del comercio. En la interpretación griega de los dioses egipcios, se lo equipara a Tot.

    Etimología[editar]
    Desde la demostración de Müller,31 se ha creído que el nombre «Hermes» procede de la palabra griega ἕρμα, ‘herma’, que alude a un pilar cuadrado o rectangular con la cabeza de Hermes (normalmente con barba) adornando su extremo superior y con genitales masculinos itífalos debajo. Sin embargo, debido al testimonio del dios en el panteón micénico, como Hermes Araoia (‘Hermes Carnero’) en las inscripciones en lineal B en Pilos y la Cnosos micénica,32 es más probable que la conexión ocurriese en el sentido contrario, desde el dios hasta las representaciones en los pilares. De la subsecuente asociación de estos hitos —que fueron usados en Atenas para evitar el mal y también como mojones en caminos y fronteras por toda Grecia— Hermes adquirió el patronazgo de los viajes por tierra.

    Epítetos[editar]
    Argifonte[editar]
    El epíteto de Hermes Argifonte (Ἀργειφόντης, ‘asesino de Argos’; en latín Argicida) recuerda el encargo que recibió de Zeus de matar al gigante de múltiples ojos Argos Panoptes, que estaba vigilando a la ninfa Ío en el santuario de la propia Hera.

    Logios[editar]
    Su epíteto Logios es la representación del dios en el acto de declamar, como orador, o como dios de la elocuencia. De hecho, junto con Atenea, era la representación divina estándar de la elocuencia en la Grecia clásica. El himno homérico a él dedicado (probablemente del siglo VI a. C.) lo describe dando un exitoso discurso desde la cuna para defenderse de la (verdadera) acusación de haber robado ganado. Algo después, el comentario de Proclo sobre La República de Platón describe a Hermes como dios de la persuasión. Aún más tarde, los neoplatónicos verían a Hermes Logios más místicamente como origen de una «cadena hermaica» de luz y radiación emanando del intelecto divino (nous). Este epíteto también produjo un tipo escultórico.

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    Mercurio por Hendrick Goltzius, 1611 (Frans Halsmuseum, Haarlem).
    Otros[editar]
    Otros epítetos de Hermes son:

    • Agoreo, ‘del ágora’;33
    • Acacesio, ‘de Acaco’;
    • Charidotes, ‘dador de hechizos’;
    • Crióforo, ‘portador del carnero’;
    • Cilenio, ‘del Cilene’;
    • Diactoros, ‘mensajero’;
    • Dolios, ‘confabulador’;
    • Enagonio (Εναγωνιος), ‘de los juegos (olímpicos)’;
    • Enodios, ‘en la carretera’;
    • Epimelio, ‘guardián de rebaños’;
    • Erionios, ‘que trae suerte’;
    • Poligio;
    • Psicopompo, ‘guía del alma’.
    Culto de Hermes[editar]
    Aunque había templos dedicados a Hermes por toda Antigua Grecia, un centro principal de su culto estaba en Feneo(Arcadia), donde las fiestas en su honor se llamaban Hermeas (Ἔρμαια; en latín, Hermaea). Un mito señalaba que Licaón, hijo de Pelasgo, mandó construirle el primer templo.34

    Como franqueador de fronteras, Hermes Psicopompo (‘guía del alma’) se encargaba de llevar las almas recién muertas al Inframundo y al Hades. En el himno homérico a Deméter, Hermes guiaba a la Coré (Perséfone) de vuelta con Deméter. También llevaba los sueños a los mortales vivos.

    Otra función importante de Hermes era su rol como patrón de todos los juegos gimnásticos de los griegos. Esta idea parece ser de origen tardío, pues en los poemas homéricos no hay rastro alguno de la misma y la apariencia del dios, tal como es descrita, resulta muy diferente de lo que podría esperarse del dios del arte gimnástico. Pero sus imágenes fueron erigidas en tantos lugares, entre ellos a la entrada de los gimnasios, que el resultado natural fue que, como Heracles y los Dioscuros, fuese considerado como protector de los jóvenes y los ejercicios y concursos gimnásticos.35 y que en una época posterior los artistas griegos derivasen su ideal del dios desde el gimnasio, y lo representasen como un joven cuyos miembros estaban bella y armoniosamente desarrollados gracias a ejercicios gimnásticos. Atenas parece haber sido el primer lugar en el que fue adorado en este papel.363738 Debe observarse que las diversas funciones del dios llevaron a algunos de los antiguos a asumir que varias deidades compartían su nombre. Cicerón distingue cinco.39 Servio distingue cuatro.40Pero estas cifras también incluyen las divinidades foráneas, que fueron identificadas por los griegos con su propio Hermes.

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    Estatua de Ptolomeo III vestido como Hermes, con la clámide (Egipto ptolemaico).
    La idea de Hermes como heraldo y mensajero de los dioses, de sus viajes de un sitio a otro y decidiendo tratados, implicaba necesariamente la noción de que era el promotor del intercambio social y el comercio entre los hombres, y que era amistoso con ellos.4142 En este puesto era considerado el mantenedor de la paz, y como dios de los caminos, que protegía a los viajeros y castigaba a quienes rehusaban ayudar a los que se equivocaban de ruta.43 Por ello los generales atenienses, al preparar una expedición, ofrecían sacrificios a Hermes, apellidado Hegemonio o Agetor, y muchas estatuas del dios fueron erigidas en los caminos y en las puertas, circunstancia por la que recibió varios epítetos. Como dios del comercio, era llamado διέμπορος, ἐμπολαἳος, παλιγκάπηλος, κερδέμπορος, ἀγοραἳος, etcétera44 y como el comercio es el origen de la riqueza, Hermes es también el dios de las ganancias y las riquezas, especialmente de las repentinas e inesperadas, como las adquiridas mediante el comercio. Como dador de riqueza y buena suerte (πλουτοδότης), también presidía sobre el juego de los dados, y quienes jugaban arrojaban una hoja de olivo sobre los dados, y primero tiraban esta hoja.45 Ya se ha señalado que Hermes era considerado el inventor de los sacrificios, y por tanto no sólo actúa en la parte de un heraldo en los sacrificios46 que es también el protector de los animales sacrificiales, y se creía en concreto que incrementaba la fertilidad de las ovejas.47 Por esta razón era adorado especialmente por los pastores, y se lo menciona en relación con Pan y las ninfas.48 Esta faceta de la personalidad de Hermes es un resto de la antigua religión arcadia, en la que fue el dios fertilizador de la tierra, que confería sus bendiciones a los hombres, y algunos otros rasgos de este carácter aparece en los poemas homéricos.49

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    Hermes atándose la sandalia, copia romana en mármol de un bronce de Lisipo (Museo del Louvre).
    Entre los helenos, como sugiere la palabra relacionada «herma» (‘piedra fronteriza’), Hermes personificaba el espíritu del cruce: se pensaba que se manifestaba en cualquier tipo de intercambio, transferencia, transgresión, trascendencia, transición, tránsito o travesía, todas ellas actividades que involucran algún tipo de cruce en cierto sentido. Esto explica su relación con las transiciones en la propia suerte, con los intercambios de bienes, palabras e información implicados en el comercio, la interpretación, la oratoria y la escritura, con la forma en la que el viento puede transportar objetos de un lugar a otro y con la transición al otro mundo.

    Muchas inscripciones dedicadas a Hermes han sido halladas en el ágora de Atenas, en relación con su epíteto Agoreo y su papel como patrón del comercio.33

    Originalmente, Hermes era representado como un dios fálico, viejo y barbudo, pero en el siglo VI a. C. este Hermes tradicional fue reimaginado como un joven atlético. Estatuas de este nuevo tipo de Hermes se erigieron en los estadios y gimnasios de toda Grecia. Entre las cosas a él consagradas pueden nombrarse la palmera, la tortuga, el número cuatro y varios tipos de peces, y los sacrificios que se le dedicaban consistían en incienso, miel, pasteles, cerdos y especialmente corderos y cabritillos.50

    Hermes[editar]
    Artículo principal: Herma
    En la temprana Grecia Antigua, Hermes fue un dios fálico de las fronteras. Su nombre, en la forma «herma», designaba a un montón de piedras usado para marcar los caminos y delimitar fronteras y propiedades. Cada viajero que pasaba por el camino añadía su piedra al montón, indicando así su presencia. Sobre el 520 a.C. Hiparco, hijo de Pisístrato, sustituyó los montones de piedras que señalaban el punto medio entre cada pueblo (deme) del Ática y el ágora de Atenas por pilares cuadrados o rectangulares de piedra o bronce coronados por un busto de Hermes, con barba y un falo erecto en la base. En las más primitivas hermas «cilenas», el pilar de piedra o madera era simplemente un falo tallado. En Atenas, las hermas se colocaban fuera de las casas para atraer la buena suerte. Como señaló Walter Burkert, «resulta asombroso que un monumento de esta clase pudiera ser transformado en un dios olímpico».51

    En 415 a. C., la noche anterior a la partida de la flota ateniense hacia Siracusa durante la Guerra del Peloponeso, todas las hermas atenienses fueron vandalizadas, lo que se consideró un mal augurio. (Véase Expedición a Sicilia). Los atenienses de la época creyeron que había sido obra de saboteadores, bien de Siracusa o de pacifistas de la propia Atenas. Se sospechaba que Alcibíades, pupilo de Sócrates, estaba implicado. Aunque éste lo negó y se mostró dispuesto a ser juzgado, Sócrates pagó indirectamente la impiedad con su vida.

    Desde estos orígenes, las hermas se incorporaron al repertorio de la arquitectura clásica.

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    Hermes portando el caduceo. Entre otros atributos, con él podía abrir y cerrar los ojos de los mortales. Se lo regaló Apolo, y Hermes a cambio le regaló a éste la lira.
    Iconografía[editar]
    Hermes suele ser retratado llevando el sombrero de ala ancha que usaban los viajeros para protegerse del sol y la lluvia (llamado pétaso) o un gorro alado. En épocas posteriores este atributo fue adornado con dos alas pequeñas, si bien a veces éstas le salen del pelo, no llevando entonces sombrero.

    También se lo representa calzando sandalias con alas. Aunque Homero no dice ni sugiere que estuvieran provistas de alas, en épocas posteriores aparecen con alas, de donde se lo llama πτηνοπέδιλος o alipes.52

    Otro de sus atributos era el caduceo (ῥάϐδος o σκἣπτρον), mencionado frecuentemente en los poemas homéricos como la vara mágica con la que cierra y abre los ojos de los mortales, no diciéndose de qué persona o dios la recibió, ni que tenga las serpientes entrelazadas con que aparece en obras de arte posteriores. Según el himno homérico a Hermes y Apolodoro, la recibió de Apolo, y parece que deben distinguirse dos báculos, que luego fueron unidos en uno: primero, la vara de heraldo ordinaria53 y segundo la vara mágica, como las que otras divinidades también poseían.54 Los lazos blancos con los que la vara de heraldo estaba originalmente adornada fueron cambiados por artistas posteriores por dos serpientes55 aunque los propios antiguos las justificaban bien como vestigio de alguna característica del dios, bien considerándolas representaciones simbólicas de la prudencia, la vida, la salud y similar. En épocas posteriores, el caduceo fue adornado también con un par de alas, expresando la rapidez con la que el mensajero de los dioses se movía de un lugar a otro.

    Nacimiento e infancia[editar]
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    Aplique romano de Hermes Niño proveniente de la península de La Magdalena (Santander, Cantabria.)
    Hermes fue hijo de Zeus y Maya, una de las Pléyades, hija de Atlas. Nació en una cueva del monte Cilene en Arcadia.56 Sin embargo alguna tradición sitúa su nacimiento en el Olimpo.57A veces se le aplica los epítetos de Atlantiades o Cilenio.

    En sus primeras horas de vida, se escapó de su cuna, fue a Pieria —se discute si se trata de un lugar situado en Acaya o de otro localizado en Tesalia— y se llevó algunos de los bueyes de Apolo.58 En la Ilíada y la Odisea no se menciona esta tradición, si bien Hermes es caracterizado como un astuto ladrón.59 Otras versiones, incluso, refieren el robo de los bueyes a una época más avanzada de la vida del dios.60 Para no ser descubierto por los rastros de sus pasos, Hermes se puso unas sandalias y condujo los bueyes a Pilos, donde mató dos y encerró el resto en una cueva.61 Las pieles de los animales muertos fueron clavadas a una roca, y parte de su carne fue cocinada y consumida, y el resto quemada; al mismo tiempo ofreció sacrificios a los dioses olímpicos, por lo que probablemente fuera llamado el inventor de la adoración divina y los sacrificios.62

    Tras esto volvió inmediatamente a Cilene, donde encontró una tortuga a la puerta de su cueva natal. Hermes tomó el caparazón del animal, tensó cuerdas a su través e inventó así la lira y el plectro. Algunos dicen que el número de cuerdas de su nueva invención fue tres y otros dicen que siete, y estaban hechas de tripa de buey u oveja.63

    Apolo, gracias a su poder profético, descubrió que fue Hermes quien robó parte de su ganado, y fue a Cilene a acusarlo de él delante de su madre Maya. Ésta mostró al dios el niño en su cuna, pero Apolo llevó al niño ante Zeus y exigió la devolución de sus bueyes. Zeus le ordenó que cumpliese con las demandas de Apolo, pero Hermes negó haber robado el ganado. Sin embargo, como vio que sus afirmaciones no eran creídas, condujo a Apolo hasta Pilos y le devolvió sus bueyes, pero cuando Apolo oyó los sonidos de la lira quedó tan encantado que permitió a Hermes quedarse los animales. Hermes inventó entonces la siringa y tras haber revelado a Apolo sus invenciones, los dos dioses entablaron una estrecha amistad.64

    Apolo obsequió a su joven amigo su propia vara dorada de pastor, enseñándole el arte de profetizar por medio de los dados, y Zeus lo hizo heraldo suyo y también de los dioses del mundo inferior. Apolo rehusó enseñar a Hermes el arte de la profecía y le refirió para ello a las tres hermanas que moraban en el Parnaso, pero le confirió el oficio de proteger ganados y pastizales.65

    Mito de Hermes y la negociación con Hades[editar]
    En la mitología griega involucran a Hermes como negociador con Hades, en su explicación sobre los cambios de las estaciones, de la siguiente manera: Hades, el dios del inframundo, sintiéndose muy solo, rapta a Perséfone de la Tierra y la convierte en su esposa, tras lo cual su madre Deméter (diosa de las estaciones y la tierra fértil, más antigua que Zeus), entristeció y echó maldiciones sobre la Tierra hasta que no vuelva a ver a su hija, comenzando así un período de agonía para la humanidad. Es entonces cuando Zeus envía a Hermes al inframundo a negociar con Hades para que la devuelva. El pacto fue finalmente que Perséfone pasaría seis meses en el inframundo con Hades, y otros seis en la Tierra con Deméter; los meses en el inframundo su madre entristece (otoño-invierno), y cuando regresa a la Tierra, su progenitora vuelve a ser feliz (primavera-verano).

    Descendencia[editar]
    Pan[editar]
    El dios griego de la naturaleza, las ovejas y los rebaños, Pan, se decía a menudo que era hijo de Hermes y Dríope. En el himno homérico a Pan, la madre del dios recién nacido huía de él, asustada por su apariencia cabruna.

    Hermafrodito[editar]
    Hermafrodito fue un hijo inmortal de Hermes con Afrodita. Fue transformado en hermafrodita cuando los dioses concedieron literalmente a la ninfa Salmacis su deseo de no separarse jamás de él.

    Abdero[editar]
    Abdero era un hijo de Hermes que fue devorado por las yeguas de Diomedes. Abdero había quedado encargado de custodiarlas mientras su amigo Heraclesluchaba con los hombres de Diomedes.

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    Afrodita, copia de la época helenística, Atenas
    Consortes y descendencia[editar]
    Afrodita

    Dríope o Penélope

    Eupolemía

    Herse

    Polimela

    Quíone

    Ctonofile

    En los mitos[editar]
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    Representación mural en azulejo de Hermes-Mercurio en Vigo, Galicia
    Sus servicios a Hermes no se limitaban a los oficios de heraldo y mensajero, sino que también era su auriga y copero.66 Como los sueños son enviados por Zeus, Hermes, el ήγήτωρ δυείρων, los conduce hasta los hombres, y por eso también es descrito como el dios que tenía en su poder enviar el sueño reconfortante o retirarlo.67

    La Ilíada[editar]
    Artículo principal: Ilíada
    En la Guerra de Troya Hermes estuvo del lado de los griegos.68 El cuerpo de Sarpedón fue sacado del campo de batalla por los dioses alados gemelos Hipnos (Sueño) y Tánatos (Muerte). La pareja se describe vestida con armadura y supervisada por Hermes Psicopompo en el canto XVI de la Ilíada:

    [Apolo] entrególo a los veloces conductores y hermanos gemelos: el Hipno y la Muerte. Y éstos, transportándolo con presteza, lo dejaron en el rico pueblo de la vasta Licia.69

    Además, Hermes ayudó al rey Príamo de Troya a internarse en el campamento aqueo para enfrentarse con Aquiles y convencerlo de que le devolviera el cuerpo de su hijo Héctor.70

    La Odisea[editar]
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    Estatua de Calipso en Ceuta donde algunos autores ubican la isla de Ogigia.
    Artículo principal: Odisea
    En el Libro V de la Odisea, Hermes es enviado por orden de Zeus a liberar a Odiseo de la isla de Calipso. En el Libro X protege a Odiseo de Circe dándole una hierba no identificada denominada moly que lo protegería de su hechizo. Odiseo, el protagonista principal de la Odisea, desciende por línea materna de Hermes.19

    Argos Panoptes[editar]
    Artículo principal: Argos Panoptes
    Cuando la ninfa Io, una de las amantes de Zeus, fue atrapada por Hera y puesta bajo la vigilancia del gigante de cien ojos, Argos Panoptes, Zeus ordenó a Hermes que robase a la ternera, pero fue denunciado por Hiérax. Hermes tuvo que matar a Argos. Por este asesinato es muy comúnmente llamado Argifonte.71 En otra versión, Hermes salvó a Io durmiendo al gigante con historias y canciones y decapitándolo entonces con una espada con forma de media luna. Los ojos de Argos fueron puestos en la cola del pavo real, símbolo de Hera.72

    Perseo[editar]
    Hermes ayudó a Perseo a matar a la gorgona Medusa dándole sus sandalias aladas y la hoz de Zeus. También le dio el casco de invisibilidad de Hades y le dijo que lo usara para que las inmortales hermanas de Medusa no lo vieran huir. Atenea también ayudó a Perseo prestándole su pulido escudo. Por último, Hermes lo guió al Inframundo.

    Prometeo[editar]
    En algunas versiones, Hermes fue quien ató a Prometeo en el Cáucaso.73

    En la tragedia Prometeo encadenado, atribuida a Esquilo, Zeus envía a Hermes a enfrentarse con el titán encadenado Prometeo por una profecía que aseguraba que el titán derrocaría al primero de los dioses. Hermes regaña a Prometeo por no ser razonable y querer prolongar su tortura, pero Prometeo rehúsa darle detalles sobre la profecía.

    Herse, Aglauro y Pándroso[editar]
    Cuando Hermes amaba a Herse, una de las tres hermanas que servían a Atenea como sacerdotisas (partenos), su celosa hermana mayor Aglauro se interpuso entre ellos. Hermes la transformó en piedra y fue padre de Céfalo con Herse, de Eumolpo con Aglauro y de Cérix con Pándroso.

    Otras historias[editar]
    • En la historia del músico Orfeo, Hermes llevó de vuelta a Eurídice al Hades después de que éste mirase atrás para ver a su esposa por segunda vez.
    • Hermes ayudó a proteger al dios infante Dioniso de Hera, después de que ésta matase a su madre mortal, Sémele, por celos: Rescató a Dioniso de las llamas tras su nacimiento o lo recibió de manos de Zeus para llevarlo a Atamas.74
    • Transformó a las Miníades en murciélagos.
    • Enseñó a las Trías las artes de la profecía y la adivinación.
    • Ató a Ixión a la rueda75
    • Llevó a Hera, Afrodita y Atenea al Juicio de Paris.76
    • Cuando los dioses crearon a Pandora, fue Hermes quien la llevó a las mortales y le otorgó su fuerte sentido de la curiosidad.
    • El rey Atreo de Micenas recuperó el trono de su hermano Tiestes siguiendo los consejos que recibió del tramposo Hermes. Tiestes accedió a devolverle el reino cuando el sol se moviese hacia atrás en el cielo, una hazaña que Zeus hizo posible. Atreo recuperó el trono y desterró a Tiestes.
    • Heracles fue vendido por él a Ónfale.77
    • Diógenes, hablando en broma, contaba el mito de Hermes apiadándose de su hijo Pan, quien suspiraba por Eco pero era incapaz de tenerla, y le enseñaba el truco de masturbación para aliviar su sufrimiento. Más tarde Pan enseñó la costumbre a los pastores jóvenes.78
    Véase también[editar]
    Notas[editar]
    1. Burkert (1985) iii.2.8; «Hermes». Encyclopedia Mythica (en inglés). Consultado el 30 de enero de 2008.
    2. Himno homérico a Hermes, 13.
    3. Ovidio: Las metamorfosis, VIII.
    4. Ilíada: I, 312-344; IV, 193; VII, 226-286; VII, 365-397; VIII, 517; XI, 684.
    5. Himnos órficos, XXVII, 4.
    6. Eliano: De la naturaleza de los animales (Περὶ ζώιων ἰδιότητος), X, 29.
    7. Horacio: Odas, I, 10, 1.
    8. Odisea, I, 28-43.
    9. Ilíada, XXIV, 281 - 467.
    10. Himno homérico a Deméter, 335.
    11. Aristófanes: La paz, 1062.
    12. Ateneo: Banquete de los eruditos (Δειπνοσοφισταί), I, pág. 16.
    13. Ilíada, XX, 35; XXIV, 282.
    14. Odisea, II, 38.
    15. Himno homérico a Hermes, 66, 260, 383.
    16. Eustacio: Sobre Homero, pág. 1337.
    17. Ilíada, V, 390; XXIV, 24.
    18. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, I, 6, 3.
    19. Saltar a:a b Meletinskii (1993), Introduzione, pág. 131.
    20. Odisea, X, 277; XV, 318; XIX, 397.
    21. Sófocles: Filoctetes, 133.
      • X, 123-134: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus: ed. de 1898 de Richard Claverhouse Jebb (1841-1905); Cambridge University Press. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar a las anotaciones de 1932 del propio Jebb, al texto inglés de Robert Torrance o al texto griego) y "load" (para la comparación entre textos ingleses, para el texto bilingüe o para la visión simultánea de texto y anotaciones).
    22. Hesíodo: Trabajos y días (Ἔργα καὶ Ἡμέραι), 67.
    23. Eustacio: Sobre Homero, pp. 18 y 1053.
    24. En el himno homérico se lee esto:
      ... dejó que se saciaran de hierbas las mugidoras vacas [...] reunió abundante leña y practicó el arte de encender el fuego. Habiendo cogido un espléndido ramo de laurel, los descortezó con el hierro y lo frotó con la palma de la mano; y se elevó en el aire un cálido humo

      Himno homérico a Hermes, 105; 108-110

    25. El mismo Mercurio [Hermes] enseñó primero la lucha a los mortales.

      Higino: Fábulas, 277
    26. Odisea, XXIV, 1-10.
    27. Himno homérico a Deméter, 379.
    28. Eustacio: Sobre Homero, 561.
    29. Diógenes Laercio, VIII, 31.
    30. Fábulas, 251: Quiénes volvieron del inframundo con permiso de las Parcas (Qui licentia Parcarum ab inferis redierunt).
    31. Müller, K. O. (1848). Handbuch der Archäologie der Kunst. Bresláu: J. Max. OCLC10578594.
    32. Ventris y Chadwick.
    33. Saltar a:a b Lang, M. (1988). Graffiti in the Athenian Agora. Ehola srotnmjfions of the Athenian Agora (ed. rev. edición). Princeton: American School of Classical Studies at Athens. p. 7. OCLC 20063799. Archivado desde el original el 9 de junio de 2004. Consultado el 14 de abril de 2007.
    34. Fábulas, 225: Quiénes erigieron los primeros templos a los dioses (Qui primi templa deorum constituerunt).
    35. Píndaro: Nemeas (Νεμεόνικοι), X, 53.
    36. Píndaro: Píticas (Πυθιόνικοι), II, 10.
    37. Píndaro: Ístmicas (Ισθμιόνικοι), I, 60.
    38. Aristófanes: Pluto (Πλοῦτος), 1161.
    39. Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses (De natura deorum), III, 56.
    40. Servio: Sobre la Eneida, I, 301; IV, 577.
      • I, 301 y 302: texto latino, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. Empleando el rótulo activo "load", que se halla en la parte superior derecha, se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario latino del texto.
      • IV, 577: texto latino en el Proyecto Perseus, con las mismas características.
    41. Odisea, XIX, 135.
    42. Ilíada, XXIV, 334 - 338.
    43. Ilíada, VII, 277. Teócrito xxv.5; Aristófanes, Pluto 1159.
    44. Aristófanes, Pluto 1155; Julio Pólux vii.15; Himnos órficos xxvii.6; Pausanias, Descripción de Grecia i.15.1, ii.9.7, iii.11.8.
    45. Homero, Ilíada vii.183; Aristófanes, La paz 365; Eustacio, Sobre Homero p. 675.
    46. Aristófanes, La paz 433.
    47. Himno homérico a Hermes 567; Homero, Ilíada xiv.490, xvi.180; Hesíodo, Teogonía 444.
    48. Homero, Odisea xiv.435; Eustacio, Sobre Homero p. 1766; Aristófanes, Las Tesmoforias 977; Pausanias, Descripción de Grecia viii.16.1; ix.34.2; Escolio sobre Filoctetes de Sófocles 14, 59.
    49. Homero, Ilíada xxiv.360; Odisea viii.335, xvi.185; Himno homérico a Hermes 27.
    50. Pausanias, Descripción de Grecia vii.22.2; Aristófanes, Pluto 1121, 1144; Homero, Odisea xiv.435, xix.397; Ateneo i. p. 16.
    51. Burkert (1985).
    52. Himnos órficos xxvii.4; Ovidio, Las metamorfosis xi.312.
    53. Homero, Ilíada vii.277, xviii.505.
    54. Luciano de Samósata, Diálogos de los dioses vii.5; Virgilio, Eneida iv.242.
    55. Escolio sobre Timeo i.53; Macrobio, Saturnalia i.19; Higino, Astronomía poéticaii.7; Servio, Sobre la Eneida iv.242, viii.138.
    56. Homero, Odisea viii.335, xiv.435, xxiv.1; Himno homérico a Hermes 1 y sig.; Ovidio, Las metamorfosis i.682, xiv.291.
    57. Filóstrato, Imágenes i.26.
    58. Himno homérico a Hermes 17.
    59. Homero, Ilíada v.390, xxiv.24.
    60. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii.10.2; Antonino Liberal xxiii.
    61. Diferentes estratagemas con las que escapó en Himno homérico a Hermes 75 y Antonino Liberal xxiii.
    62. Himno homérico a Hermes 125; Diodoro Sículo i.16.
    63. Himno homérico a Hermes 51; Diodoro Sículo i.16, v.75; Argonáuticas órficas381; Horacio, Odas i.10.6.
    64. Himno homérico a Hermes 514.
    65. Himno homérico a Hermes 533; Luciano de Samósata, Diálogos de los dioses vii; Ovidio, Las metamorfosis ii.683.
    66. Homero, Odisea i.143; Ilíada xxiv.178, 440; Himno homérico a Deméter 380; Eustacio, Sobre Homero p. 1205.
    67. Himno homérico a Hermes 14; Homero, Ilíada ii.26, xxiv.343.
    68. Homero, Ilíada xx.72
    69. Homero, Ilíada xvi.681.
    70. Homero, Ilíada xxiv.336.
    71. Apolodoro, Biblioteca mitológica ii.1.3.
    72. Ovidio, Las metamorfosis I.670.
    73. Servio, Sobre las Églogas de Virgilio vi.42.
    74. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii.4.3; Apolonio de Rodas, Argonáuticas iv.1137.
    75. Higino, Fábulas 62.
    76. Higino, Fábulas 92; Pausanias, Descripción de Grecia v.19.1.
    77. Apolodoro, Biblioteca mitológica ii.6.3.
    78. Dión Crisóstomo, Discursos iv.20.
    Bibliografía[editar]
    Enlaces externos[editar]
    • Bato en el Proyecto Perseus.
    • Higino: Astronomía poética (Astronomica).
    • Hermes en el Proyecto Perseus.
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  5. es.wikipedia.org/wiki/Coronis

    Coronis


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    Para el asteroide, véase (158) Coronis.
    [​IMG]
    Domenico Zampieri: Apolo flecha a Coronis (Apollo trafigge Coronide, 1616 - 1618). Villa Aldobrandini.
    En la mitología griega, Coronis o Corónide es una muchacha de Larisa amante del dios Apolo; se trata de la madre de Asclepio. Es la hija de Flegias, rey de los lapitas.

    Coronis es infiel a Apolo con un joven tesalio. Según las obras de Hesíodo, Píndaro, Calímaco, Pausanias y el Pseudo-Apolodoro, el joven se llama Isquis, hijo de Élato; Antonino Liberal lo llama Alcioneo.

    El dios Apolo es avisado del asunto por un cuervo, animal de plumaje blanco hasta entonces, pero castigado por su indiscreción por Apolo, quien lo vuelve totalmente negro y portador de malos agüeros. Esta metamorfosis es narrada tanto por Calímaco como por Hesíodo.

    Asclepio es el fruto del amor entre Apolo y la joven, que muere estando embarazada atravesada por una flecha del celoso dios, extrayendo a Asclepio de su vientre y entregándolo al centauro Quirón para su crianza.12

    Según una versión alternativa, fue la diosa Artemisa quien la mató y posteriormente el dios Hermes sacó a su hijo de entre las llamas de su pira funeraria.3

    Referencias[editar]
    1. El cuervo en Las metamorfosis, de Ovidio: Libro II, 533 - 541. Texto español en Wikisource.
    2. Higino: Fábulas (Fabulae).
    3. Pausanias, Descripción de Grecia II,26,6.
    Enlaces externos[editar]
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  6. /es.wikipedia.org/wiki/Edades_del_hombre

    Edades del hombre


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    Para otros usos de este término, véase Edades del Ser Humano (desambiguación).
    [​IMG]
    Das silberne Zeitalter (La Edad de Plata), de Lucas Cranach el Viejo (1.ª mitad del siglo XVI).
    Las edades o las razas del ser humano son las etapas por las que ha pasado la humanidad desde su creación, según la mitología clásica. Sus fuentes literarias principales son las obras del griego Hesíodo y el latino Ovidio, con una reexposición de San Jerónimo de Estridón en el comienzo del medioevo. El mito tiene una estructura general que presenta una sucesión de etapas, desde un principio lejano en el tiempo en el que los seres humanos vivían de forma semejante a los dioses (Edad de Oro) hasta la época de quien expone la historia (Edad de Hierro). Las versiones presentan diferencias significativas.

    Índice
    Fuentes[editar]
    Las cinco edades de Hesíodo[editar]
    El primer testimonio del mito de las razas proviene del poema Trabajos y días de Hesíodo (vv. 106 - 202).

    El poeta introduce el relato diciendo que contará cómo los dioses y los seres humanos tuvieron el mismo origen.

    Describe que al principio los dioses crearon un estirpe dorada de mortales. Estos existieron en tiempos del reinado de Crono y vivían como si fueran dioses, es decir, sin fatigas, preocupaciones ni miserias. A su vez eran siempre jóvenes y fuertes, disfrutaban de fiestas y no conocían el mal. Poseían alegrías de todo tipo y la tierra fértil los proveía de manera espontánea de abundantes frutos. Alternaban sus trabajos con muchos deleites. Además eran ricos en rebaños, cercanos y agradables a los bienaventurados dioses. No conocían la muerte sino que, en vez de eso, se sumían en un sueño.

    Una vez que fueron sepultados bajo tierra Zeus les concedió el rango de démones (δαίμονες) y ahora gozan del privilegio de ser protectores de los mortales y proveedores de riquezas. También vigilan las sentencias y malas acciones recorriendo todo el mundo.

    En lugar de la estirpe dorada, los dioses olímpicos crearon una segunda raza, de plata, que no se parecía a la primera ni en belleza ni en inteligencia, pues era mucho peor. Durante cien años los niños permanecían junto a su madre, en su casa. Luego vivían poco tiempo, en la juventud y padecían sufrimientos por su ignorancia. Ejercían violencia todo el tiempo, y no querían dar culto a los dioses haciendo sacrificios. Por ello Zeus, irritado, los exterminó. Sin embargo, reciben el rango inferior de mortales bienaventurados.

    Zeus creó una tercera raza, a partir de los fresnos. Esta estirpe era temible y fuerte, no comía pan, y sólo tenía interés en la guerra y en los actos de soberbia. Todo en ellos era de bronce, sus armas, sus casas y sus trabajos, no había hierro. Aunque eran terribles, de ellos se apoderó la muerte y murieron sin dejar nombre.

    Una vez enterrados los seres humanos de bronce, fue creada por Zeus una raza justa y virtuosa : la de los héroes o semidioses. El poeta indica que es la generación que pereció, en gran parte, en las hazañas relacionadas con las Guerras de Troya y Tebas. A unos pocos Zeus determinó alejarlos del resto y darles residencia en los confines de la tierra: ellos ahora viven en las Islas de los Bienaventurados y no conocen los dolores.

    Zeus creó otra raza, conformada por los contemporáneos del poeta, que deplora haber nacido en el tiempo de esta estirpe de hierro. Las personas no se verán libres de fatigas ni miserias, los dioses los someterán a tribulaciones, no obstante conocerán algunas alegrías mezcladas con males. Zeus destruirá también esta raza, cuando estas personas nazcan ya con canas. Padres/madres e hijos/hijas no se parecerán entre sí, el anfitrión no apreciará al huésped, así como los amigos no apreciarán a los amigos y los hermanos no se querrán como antes. En cuanto el padre/madre envejezca el hijo/hija lo insultará duramente, sin advertir la vigilancia de los dioses. Tampoco, podrán dar sustento a sus padres/madres en la vejez. Los justos y los honrados no obtendrán reconocimiento, por el contrario se beneficiarán los malhechores y los hombres violentos. La justicia se identificará con la fuerza y no existirá el pudor. Los malvados tratarán de perjudicar a las personas virtuosas con discursos retorcidos y juramentos. La envidia acompañará a las personas miserables. Entonces, Aidos y Némesis se irán desde la tierra hasta el Olimpo para vivir con los inmortales y el ser humano quedará solo con sus amarguras: ya no existirá remedio para el mal.

    Las edades del ser humano en Platón[editar]
    Otro mito sobre las edades del ser humano lo cuenta Platón en su diálogo Político, donde los personajes discuten acerca de la definición del político, y luego de fracasar en los primeros intentos de acertar en ello, el Extranjero de Elea, uno de los personajes que participan en la discusión, recurre a dicho mito, denominado El mito de los pastores divinos para encontrar la razón del extravío de la discusión (268d 274d).

    Esta reversión de los antiguos mitos toma tres historias narradas por la tradición que precedió a Platón: la inversión del curso de los astros, suscitada por Zeus en favor de Atreo cuando este se disputaba con Tiestes el trono de Argos; el reinado de Cronos; y los testimonios que contaban que en la edad anterior a la que ellos vivieron, los seres humanos nacían de la tierra y no procreaban entre sí. A partir de estos tres mitos el Extranjero relata uno nuevo que, según lo que él afirma, es el acontecimiento que constituye la causa de los otros tres.

    Este mito cuenta que el universo a veces es guiado personalmente por el dios, y otras es librado a sí mismo, es por ello que cambia a veces su curso; cuando es guiado por el dios sigue siempre el mismo curso porque solo lo divino es invariable, pero cuando es librado a sí mismo, por su naturaleza corpórea, no puede continuar de forma invariable el impulso que recibió del dios, pues tampoco se mueve por sí mismo, sino por el impulso que el dios le confirió. Tampoco puede afirmarse que dos deidades distintas cambian el curso del universo por designios distintos, en sentidos opuestos, sino que es el mismo universo librado a sí mismo que no logra la invariabilidad y va moviéndose cada vez más variablemente, y entonces, cuando el universo está a punto de sumergirse en la desemejanza, el dios vuelve a guiarlo. La edad en la que el universo es guiado por la divinidad es la Edad de Cronos, mientras que la edad en la que es librado a sí mismo es la Edad de Zeus.

    Durante la Edad de Cronos, que es la equivalente a la Edad Dorada de Hesíodo, por el hecho de que el universo giraba en sentido opuesto al actual, los hombres no envejecían, sino que, por el contrario, se volvían cada día más jóvenes hasta que retornaban al estado de un recién nacido, asimilándose a éste en cuerpo y alma, y finalmente desaparecían. No procreaban entre sí, sino que nacían de la tierra, pues al invertirse el curso del universo se invertía el proceso de nacimiento, y quienes yacían bajo tierra se restituían y renacían. Cronos cuidaba por completo del universo y de los hombres, todas las partes del mundo estaban distribuidas entre los dioses que las gobernaban, los animales eran pastoreados según sus razas y rebaños por divinidades inferiores, cada una de las cuales se arreglaba por sí sola ara apacentar su respectivo rebaño, por lo que no había animales salvajes y los animales no se devoraban unos a otros, no existía ningún tipo de guerra ni discordia. No había regímenes políticos y los hombres no poseían mujeres ni niños, y al surgir de la tierra no guardaban recuerdo alguno de la vida que habían vivido antes de ser sepultados; en compensación de estas carencias disponían de una profusión de frutos que plantas y árboles les brindaban espontáneamente sin necesidad de cultivo. Las estaciones eran templadas, por lo que vivían desnudos al aire libre, dormían en lechos de abundante césped que brotaba de la tierra. En estas condiciones vivían estos hombres, mas el Extranjero no se atreve a afirmar que aquellos hombres eran más felices que los de la edad de Zeus, pues tenían la ventaja de tener mucho tiempo libre para hablar y filosofar incluso con animales (también estos hablaban), pero es posible que ante la abundancia se entregaran a la comida y a la bebida en exceso y que se dedicaran a contar mitos sin dedicarse a la ciencia y la argumentación.

    La Edad de Zeus, equivalente a la Edad de Hierro en Hesíodo, surgió cuando desapareció por completo la raza de los hombres nacidos de la tierra, porque cada alma había pagado su respectiva cantidad de nacimientos, y el dios, esta vez Zeus, dejó al universo librado a sí mismo y este invirtió nuevamente su curso, y luego de la destrucción de la mayoría de los seres vivos a causa del choque de fuerzas contrarias, alcanza nuevamente un orden por imitación al antiguo orden divino, pero por su naturaleza material no logra hacerlo a la perfección. El resto de los dioses también han abandonado la parte del mundo que custodiaban, pero luego de ver que el hombre, urgido ahora por el hecho de que tiene que satisfacer necesidades que antes no, porque ya no está exento de la vejez y el hambre, y los animales se han vuelto salvajes y depredadores, enseñan a los hombres las artes para su preservación; pero al igual que el universo entero no logra imitar el orden divino a la perfección, el hombre tampoco puede imitar a la perfección las enseñanzas de los dioses. La Edad de Zeus es la edad contemporánea a los personajes del diálogo.

    [​IMG]
    Grabado para el libro I de Las metamorfosisde Ovidio.
    Las cuatro edades de Ovidio[editar]
    El poeta romano Ovidio narra un mito similar, pero con sólo cuatro edades, en el libro I de su poema Las metamorfosis. Su mito es similar al de Hesíodo, aunque omite la Edad de los Héroes.

    Ovidio recalca que la justicia y la paz sólo son propias de la Edad de Oro. También añade que, en esta edad, los hombres no conocían aún la navegación y, por tanto, no podían explorar el mundo.

    En la Edad de Plata, Júpiter da a los hombres las estaciones del año, por lo que éstos aprenden el arte de la agricultura y la arquitectura.

    En la Edad de Bronce, los hombres viven para la guerra, pero no son impiadosos.

    Finalmente, en la Edad de Hierro, los hombres demarcan las naciones con fronteras y aprenden las artes de la navegación y la minería. Les gustan las guerras, son codiciosos e impiadosos. La verdad, la modestia y la lealtad han desaparecido.

    San Jerónimo y la historicidad de las edades[editar]
    San Jerónimo trató de asociar estas edades al calendario. Dató las edades así:

    • La Edad de Oro sobre los años 1710-1674 a. C.
    • La Edad de Plata sobre los años 1674-1628 a. C.
    • La Edad de Bronce sobre los años 1628-1472 a. C.
    • La Edad de los Héroes sobre los años 1460-1103 a. C.
    • La Edad de Hierro sería desde el año 1103 a. C. hasta la actualidad.1
    Interpretaciones[editar]
    La estructura del mito hesiódico según Jean-Pierre Vernant[editar]
    Vernant sostiene2 que Hesíodo intenta dar una lección con el mito, que dirige a su hermano Perses, y al mismo tiempo vale para los reyes y lo resume con una fórmula: "escucha a la Justicia (Δίκη), no dejes crecer la desmesura (ὕβρις)."

    Todas las razas deben en su momento desaparecer, y parecen sucederse conforme a un orden de decadencia progresiva y regular. Ellas se asemejan a los metales de los que reciben el nombre y cuya jerarquía se ordena del más precioso al menos precioso. El mito parece querer oponer a un mundo divino, en el que el orden está fijado en la victoria de Zeus, un mundo humano en el que se instala poco a poco el desorden y que acabará por situarse definitivamente del lado de la injusticia. Sin embargo Hesíodo añade una quinta edad, la de los héroes, entre las generaciones de bronce y de hierro: con ello no solo introduce una raza no metálica, sino que interrumpe el movimiento de decadencia continua, pues esta raza de los héroes es superior a la de bronce, que la ha precedido. La crítica en general reconoce esto como una irregularidad frente a una exposición primitiva del mito, y que habría que explicar satisfactoriamente. Hesíodo habría elaborado su relato mítico unificando la idea del mito genealógico de las razas en relación con un simbolismo de los metales y que narraba la decadencia moral de la humanidad, y la idea de una división estructural del mundo divino cuya explicación se trataba de suministrar, amoldando el esquema mítico primitivo con objeto de reservar un lugar a los héroes.

    El mito de las edades nos ofrecería entonces el ejemplo más antiguo de una conciliación entre el punto de vista de la génesis y el de la estructura, de una tentativa de hacer corresponder los estadios de una serie temporal y los elementos de una estructura permanente. Hesíodo no tiene la noción de tiempo único y homogéneo dentro del cual las diversas razas vendrían a fijarse en un puesto definitivo. Cada raza posee su particular temporalidad, su edad, que expresa su naturaleza particular y que, a idéntico título que su género de vida, actividades, defectos, etc. define su estatuto y contrapone al de las otras razas. La sucesión de las razas en el tiempo reproduce el orden jerárquico permanente del universo. Las edades se suceden para formar un ciclo completo que acabado, recomienza.

    Según Vernant, en el texto se muestra que existen dos tipos de existencia humana, rigurosamente opuestos, de los que uno coloca a Δίκη mientras el otro solo conoce ὕβρις. Pero esos tipos de existencia muestran diferencias en cada uno de los niveles estructurales en los que se articula la sociedad indoeuropea primitiva, tal como lo vio Georges Dumézil: un estrato "real", otro guerreo y otro agricultor. Estos se manifiestan en pares de razas que se encuentran relacionadas por representar funciones equivalentes: las dos primeras razas representan la función real, en su tipo justo (la raza dorada) e injusto (la plateada); el siguiente par corresponde a la función guerrera injusta (la raza de bronce) y justa (la raza de los héroes). Y aunque Hesíodo muestra a continuación una sola raza final, la de hierro, a la que él mismo pertenece, la muestra desdoblada: primero en la edad contemporánea del poeta, en la que los bienes y los males se presentan todavía juntos, luego en un futuro en el que ya no quedarán bienes y donde Dike habría volado definitivamente al Olimpo. Así, también este desdoblamiento cumpliría la función de representar al estrato campesino en su tipo vital justo e injusto. La unificación de la raza tiene su justificación en el hecho de que representa el tiempo y el estrato propio de Hesíodo como poeta y Perses como destinatario del relato, y en el que se sitúa el presente abierto al porvenir.

    Véase también[editar]
    Referencias[editar]
    1. [1]
    2. Vernant, Mito y pensamiento en la Grecia Antigua, capítulo I, pp 21-88.
    Bibliografía[editar]
    Fuentes[editar]
    • Hesíodo (ed. 1997). Obras y fragmentos: Teogonía. Trabajos y días. Escudo. Fragmentos. Certamen. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-3517-7.
    • Platón (1988). Diálogos V. Parménides. Teeteto. Sofista. Político. Madrid: Editorial Gredos.
    Estudios[editar]
    Enlaces externos[editar]
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  7. es.wikipedia.org/wiki/Pirra

    Pirra


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    Para otros usos de este término, véase Pirra (desambiguación).
    [​IMG]
    Óleo en lienzo de Paul Merwart (1855 – 1902): El diluvio o Deucalión manteniendo en alto a su mujer. Galería de Arte de Leópolis.
    En la mitología griega, Pirra era hija de Epimeteo y Pandora, y esposa de Deucalión.

    Índice
    El mito del diluvio y la creación del hombre[editar]
    En la Biblioteca mitológica del Pseudo-Apolodoro se narra que, cuando Zeus decidió finalizar la Edad de Broncecon un gran diluvio, Deucalión y Pirra sobrevivieron gracias a que Prometeo le advirtió a su hijo, y este construyó un arca. Cuando cesó el diluvio, Zeus, complacido por la piedad de Deucalión, le concedió el poder de repoblar la tierra arrojando rocas que se convertían en hombres. Las rocas que arrojaba Pirra se convertían en mujeres.1

    Otra versión cuenta que cuando el diluvio hubo terminado y la pareja volvió a tierra firme, Deucalión consultó un oráculo de Temis sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que "su madre" era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los "huesos" eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y éstas se convirtieron en personas.2

    La descendencia de Deucalión y Pirra varía según las versiones. En la Biblioteca figura la siguiente lista: Helén, Anfictión y Protogenia, antepasados de la mayoría de los pueblos griegos. Otra versión señala que sus hijos fueron seis: Helén, Anfictión, Tía, Pandora, Oresteo y Protogenia. Según Higino, Zeus se unió a Pirra para engendrar a Helén, pero Deucalión lo adoptó como hijo propio.

    Otras denominaciones de Pirra[editar]
    Pirra fue también el nombre con el que se conoció a Aquiles cuando se ocultó, disfrazado de doncella, en la corte del rey Licomedes.[cita requerida]

    Véase también[editar]
    Bibliografía[editar]
    Referencias[editar]
    [​IMG]
    Grabado de Virgil Solispara una edición de la obrade Ovidio Las metamorfosis:Deucalión y Pirra.
    1. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, I, 7, 1 - 3
    2. Gustav Schwab (1792 - 1850): Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica (Die schönsten Sagen des klassischen Altertums, 1954), obra corregida y aumentada por Josef Guggenmos (1922 - 2003) a partir de Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica, según sus poetas y sus narradores (Die schönsten Sagen des klassischen Alterthums. Nach seinen Dichtern und Erzählern, 1838 – 1840), ed. española de Gredos, pp. 45 - 48.
    Enlaces externos[editar]
    • Pirra en el Proyecto Perseus.
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  8. /es.wikipedia.org/wiki/Deucalión

    Deucalión


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    Deucalión y Pirra. Grabado de Virgil Solis para Las metamorfosis, de Ovidio.
    En la mitología griega, Deucalión (en griego, Δευκαλίων) era hijo de Prometeo y la oceánide Pronea, y reinó en las regiones próximas a Ftía. Su esposa -y a la vez prima hermana- fue Pirra, hija de Epimeteo y Pandora.

    Cuando Zeus decidió poner fin a la Edad de bronce con el gran diluvio, Deucalión, por consejo de Prometeo, construyó un arca y, disponiendo dentro de ella lo necesario, se embarcó en compañía de Pirra. Este relato se ha relacionado con el del bíblico Noé. Zeus hizo caer desde el cielo una copiosa lluvia e inundó la mayor parte de la Hélade, de manera que perecieran todos los hombres, excepto unos pocos que se refugiaron en las cumbres de las montañas próximas.

    Después de nueve días y otras tantas noches navegando, al término del diluvio, la pareja volvió a tierra firme y Deucalión decidió consultar el oráculo de Delfos, que por aquel entonces pertenecía a la diosa Temis, sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que "su madre" era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los "huesos" eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y estas se convirtieron en personas: las de Pirra en mujeres y las de Deucalión en hombres.

    Deucalión y Pirra tuvieron tres hijos: Helén, Protogenia y Anfictión (que en otras tradiciones es autóctono).

    Otras fuentes añaden a otros hijos diferentes, como Oresteo (Pausanias, Descripción de Grecia, X, 38, 1) , Pandora (la madre, por Zeus, de Greco, Hesíodo, Catálogo de mujeres, fr. 5.) y Tuya (madre de los epónimos Macedón y Magnete, habidos con Zeus; Hesíodo, Catálogo de mujeres, fr. 7.).

    Deucalión y Pirra vivieron en Cino, donde la tradición ubica la tumba de Pirra. Posteriormente Deucalión se trasladó a Atenas, donde se dice que construyó un primitivo santuario de Zeus Olímpico, cerca del cual se encontraba su tumba. Por otra parte, en una sima de Atenas que se creía que había tragado todo el agua del diluvio se realizaban anualmente ofrendas de harina de trigo mezcladas con miel.1

    Véase también[editar]
    Fuentes[editar]
    1. Estrabón IX,4,2; Pausanias I,18,7-8
    Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, I, 7, 1 - 3

    • SCHWAB, Gustav (1792 - 1850): Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica (Die schönsten Sagen des klassischen Altertums, 1954), obra corregida y aumentada por Josef Guggenmos (1922 - 2003) a partir de Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica, según sus poetas y sus narradores (Die schönsten Sagen des klassischen Alterthums. Nach seinen Dichtern und Erzählern, 1838 – 1840), ed. española de Gredos, pp. 45 - 48.
    Enlaces externos[editar]
    • Pirra, en el Proyecto Perseus.
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  9. es.wikipedia.org/wiki/Pandora

    Pandora


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    Para otros usos de este término, véase Pandora (desambiguación).
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    Pandora, de Jules Joseph Lefebvre.
    En la mitología griega, Pandora (en griego antiguo: Πανδώρα) fue la primera mujer, hecha por Hefesto debido a una orden de Zeus, después de que Prometeo, yendo en contra de su voluntad, le otorgara el don del fuego a la humanidad.

    Índice
    Mito[editar]
    Según la versión del poeta Hesíodo, la creación de la primera mujer está ligada estrechamente con el incidente de Mecona. Cuando los mortales e inmortales se separaron, Prometeo urdió un engaño para que, en adelante, cuando los humanos sacrificaran para los dioses, solo les reservaran los huesos y pudieran aprovechar para sí mismos la carne y las vísceras. Zeus, irritado por el ardid, les negó el fuego a los humanos, pero Prometeo, hurtándolo, se los restituyó (Teog. 535-570; Trabajos y días, 47-58).

    Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. Pero, mientras que a Afrodita le mandó otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un "bello mal", un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sin número de desgracias.

    Los poemas presentan de distinta forma la introducción de los males por Pandora. En Teogonía, el poeta la presenta como la primera de entre las mujeres, que en sí mismas traen el mal: en adelante, el hombre debe optar por huir del matrimonio, a cambio de una vida sin carencias materiales, pero sin descendencia que lo cuide y que mantenga después de su muerte su hacienda; o bien casarse, y vivir constantemente en la penuria, corriendo el riesgo incluso de encontrar a una mujer desvergonzada, mal sin remedio (Teog. 602-612).

    En Trabajos y días, Hesíodo indica que los hombres habían vivido hasta entonces libres de fatigas y enfermedades, pero Pandora abrió un ánfora que contenía todos los males (la expresión «caja de Pandora» en lugar de jarra o ánfora es una deformación renacentista) liberando todas las desgracias humanas. El ánfora se cerró justo antes de que la esperanza fuera liberada (Trabajos y días 90-105).

    En esta última versión es cuando se menciona por primera vez el nombre de "Pandora", y su vínculo con Epimeteo: Prometeo le había advertido no aceptar ningún regalo de Zeus, de lo contrario les sobrevendría una gran desgracia a los mortales, tras un rechazo inicial que enfureció a Zeus este encadena a Prometeo en las montañas del Cáucaso. Epimeteo termina casándose con Pandora, dándose cuenta muy tarde de la astucia del padre de los dioses (Los trabajos y los días 83-89).

    Otras versiones del mito relatan que en realidad la jarra contenía bienes y no males. La apertura de la jarra ocasionó que los bienes volaran regresando a las mansiones de los dioses, sustrayéndose de la vida de los hombres, que en adelante solo viven afligidos por males. Lo único que pudieron conservar de aquellos bienes es la esperanza.1

    La Biblioteca mitológica (I, VII, 2) menciona que Epimeteo y Pandora fueron padres de Pirra, esposa de Deucalión, hijo de Prometeo. Deucalión y Pirra son considerados por el mito como antepasados de la mayor parte de los pueblos de Grecia antigua.

    Interpretaciones[editar]
    Etimología del nombre "Pandora"[editar]
    Etimológicamente se ha dado a la palabra «Pandora» un significado con distintos matices: Paul Mazon2 y Willem Jacob Verdenius3 la han interpretado como "el regalo de todos"; sin embargo, para Robert Graves significa "la que da todo" e indica que con ese nombre (Pandora) se adoraba en Atenas y otros lugares a Rea.4 Según Graves, se estaría ante la precursora griega de la Eva bíblica, puesto que Pandora es quien, como aquella, trae la desgracia a la humanidad.5

    Sentido del mito[editar]
    Para Jean-Pierre Vernant, el rol de mito de Pandora en el texto hesiódico (sobre todo referido a Trabajos y días) es el de la justificación teológica de la presencia de fuerzas oscuras en el mundo humano. Al intentar Prometeo obtener para los hombres más de lo que debían recibir, arrastra a la humanidad a la desgracia: Zeus le da a los mortales un don ambiguo, mezcla de bien y mal, una peste difícil de tolerar pero de la que no se puede prescindir. Es el engaño mismo disfrazado de amante. Pandora es la responsable de comunicar al mundo humano los poderes representados por la estirpe de la Nyx: de ahora en adelante, toda abundancia convive con Ponos, a la juventud sigue Geras, y la justicia contrasta con Eris. La aparición de la mujer implica también la necesidad de un constante afán en las labores agrícolas, puesto que es presentada constantemente como un vientre hambriento, atenta a la hacienda de su prometido, al que acecha con encantos seductores (Apate), y una vez casada instala el hambre en el hogar.6

    Véase también[editar]
    Referencias[editar]
    1. Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, ad. voc. "Pandora", p. 405.
    2. Hésiode Théogonie, n. al v. 58
    3. «Aufbau und Absich der Erga», en:Hésiode et son influence, Entretiens sur l'Antiqué classique 7, p. 109-170, citado por Aurelio Pérez Jimenes, Trabajos y días ed. Gredos, p. 126 n. 8.
    4. R. Graves, Los mitos griegos, 39.8, Alianza, 1991, vol. 1, p. 182. Graves remite a: Aristófanes, Aves, 971, y Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana, VI, 39.
    5. R. Graves, Los mitos griegos, 4.3, Alianza, 1991, vol. 1, p. 39.
    6. Mito y pensamiento en la Grecia antigua, p. 60 - 63.
    Bibliografía[editar]
    Fuentes[editar]
    • Hesíodo (ed. 1997). Obras y fragmentos: Teogonía. Trabajos y días. Escudo. Fragmentos. Certamen. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-3517-7.
    • Paul Mazon (Ed. y trad.) (1928). Hésiode Théogonie; Les travaux et les jours; Le bouclier (en griego/francés). París: Les Belles Lettres. ISBN 2-251-00152-2.
    • Pseudo Apolodoro (ed. 1950). Biblioteca mitológica. Buenos Aires: Coni en representación de la Facultad de filosofía y letras de la UBA.
    Estudios y bibliografía secundaria[editar]
    Enlaces externos[editar]
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  10. es.wikipedia.org/wiki/Prometeo

    Prometeo


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    Para otros usos de este término, véase Prometeo (desambiguación).
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    Óleo en lienzo de Heinrich Friedrich Füger: Prometeo lleva el fuego a la humanidad (Prometheus bringt der Menschheit das Feuer, ca. 1817).
    En la mitología griega, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los hombres para su uso y posteriormente ser castigado por Zeus por este motivo.

    Índice
    Adoración[editar]
    Como introductor del fuego e inventor del sacrificio, Prometeo es considerado el Titán protector de la civilización humana.

    En Atenas, se había dedicado un altar a Prometeo en la Academia de Platón.1 Desde allí partía una carrera de antorchas celebrada en su honor por la ciudad, en la que ganaba el primero que alcanzaba la meta con la antorcha encendida.

    Mitos[editar]
    Prometeo era hijo de Jápeto y la oceánide Asia o de la también oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños. No tenía miedo a ninguno de los dioses, y ridiculizó a Zeus y a su poca perspicacia. Sin embargo, Esquilo afirmaba en su Prometeo encadenado que era hijo de Gea o Temis. Según una versión minoritaria, el gigante Eurimedonte violó a Hera cuando esta era una niña y engendró a Prometeo, lo que causó la furia de Zeus.

    [​IMG]
    Óleo en lienzo de José de Ribera: Prometeo, ca. 1630.
    Prometeo fue un gran benefactor de la humanidad. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses, y comen la carne.

    Indignado por este engaño, Zeus prohibió a los hombres el fuego. Prometeo decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios o de la forja de Hefesto, y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse.

    En otras versiones (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, se llevaba también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionaba de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida.2

    Para vengarse por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes al hermano de Prometeo: Epimeteo, en cuya casa se encontraba la jarra que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Epimeteo se casó con ella para aplacar la ira de Zeus por haberla rechazado una primera vez (a causa de las advertencias de su hermano de no aceptar ningún regalo de los dioses; en castigo Prometeo sería encadenado). Pandora terminaría abriendo el ánfora, tal y como Zeus había previsto.

    [​IMG]
    Óleo en lienzo de Dirck van Baburen: Prometeo encadenado por Vulcano (Prometheus door Vulcanus geketend, 1623). Museo Nacionalde Ámsterdam.
    Tras vengarse así de la humanidad, Zeus se vengó también de Prometeo e hizo que lo llevaran al Cáucaso, o al Argimusco[cita requerida], donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecer cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre, pero Heraclespasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y lo liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, ya que este acto de liberación y misericordia ayudaba a la glorificación del mito de Heracles, quien era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.

    Agradecido, Prometeo reveló a Heracles el modo de obtener las manzanas doradas de las Hespérides.

    Sin embargo, en otra versión Prometeo fue liberado por Hefesto tras revelar a Zeus el destino de que si tenía un hijo con la nereida Tetis, este hijo llegaría a ser más poderoso que su padre, quien quiera que éste fuera. Por ello Zeus evitó tener a Tetis como consorte y el hijo que tuvo ésta con Peleo fue Aquiles quien, tal y como decía la profecía, llegó a ser más poderoso que su padre.

    La Biblioteca mitológica recoge una versión según la cual Prometeo fue el creador de los hombres, modelándolos con barro.3 Prometeo se ofreció ante Zeus para cambiar su mortalidad por la inmortalidad de Quirón cuando éste fue herido accidentalmente por Heracles, lo que le produjo una herida incurable.4

    Relación con otras mitologías[editar]
    En la mitografía, se ha relacionado a Prometeo con Logi, de la mitología nórdica, quien análogamente es un gigante más que un dios, está asociado con el fuego y es castigado a ser encadenado a una roca y atormentado por un águila, dicho gigante no se debe confundir con el muy representado Loki, originador del fraude.

    El mito prometeico en la cultura[editar]
    La historia de Prometeo ha inspirado a muchos autores a lo largo de la historia para referirse a la osadía de los hombres de hacer o poseer las cosas divinas, y los románticos vieron en él un prototipo del demon o genio natural. Algunas de las obras de dichos autores son:



    Pintura[editar]
    Pintura paisajista[editar]
    Escultura[editar]
    Véase también[editar]
    Bibliografía[editar]
    Notas y referencias[editar]
    1. Pausanias: Descripción de Grecia, I, 30, 2.
    2. Sobre Prometeo en Protágoras, de Platón:
    3. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, ed. Wagner, I, 45, 1 y ss.
    4. Biblioteca, II, 5, 4: Heracles y el Jabalí de Erimanto.
    5. Calderón: La estatua de Prometeo.
    6. Ficha en inglés de la película en el sitio Animator.
    7. Estatua de Prometeo en el Rockefeller Center
    8. Prometeo, famosa escultura en Rockefeller Center
    Enlaces externos[editar]
    • Luciano de Samosata: Prometeo o Prometeo eres de las palabras (Προμηθεύς o Πρὸς τὸν εἰπόντα Προμηθεὺς εἶ ἐν λόγοις; en latín, Prometheus o Prometheus es in verbis).
    • Prometeo en las fábulas de Esopo (textos español y griego en Wikisource, salvo donde se indica otra cosa):
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  11. es.wikipedia.org/wiki/Pléyades_(mitología)

    Pléyades (mitología)


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    Para otros usos de este término, véase Pléyades.
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    Las Pléyades, por el pintor simbolista Elihu Vedder (1885).
    En la mitología griega, las Pléyades (en griego Πλειας Pleias, ‘muchas’; Πλειάδες Pleiades, ‘hijas de Pléyone’; o Πελειαδες Peleiades, ‘hijas de palomas’) eran las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone, nacidas en el monte Cilene. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Junto con las siete Híades eran llamadas Atlántidas, Dodónidas o Nisíadas, niñeras y maestras del infante Dioniso. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, compartían la afición por la caza de ésta, y como ella intentaban mantener su virginidad.

    Existe cierto debate sobre el origen del nombre «Pléyades». Anteriormente se aceptaba que derivaba del nombre de su madre, Pléyone. Sin embargo, es más probable que provenga de πλεϊν, ‘navegar’, pues el grupo de estrellas homónimo es visible de noche en el Mediterráneo durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad. Esta etimología fue reconocida por los antiguos, incluyendo a Virgilio(Geórgicas i.136-8).

    Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con ellas. Mérope fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses. Fruto de estas relaciones fueron:

    En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Merope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal, Sísifo. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope.

    Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno. Según otras versiones de la historia, las siete hermanas se suicidaron porque estaban tristísimas por la suerte que había corrido su padre, Atlas, o bien por la pérdida de sus hermanas, las Híades. Tras esto Zeus las inmortalizaría subiéndolas al cielo.

    El poeta griego Hesíodo menciona a las Pléyades varias veces en su obra Trabajos y días. Dado que éstas son principalmente estrellas estivales, destacan prominentemente en el antiguo calendario agrícola. He aquí un consejo de Hesíodo:

    Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos,
    cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión
    y se hundan en las brumosas profundidades
    y todos los borrascosos vientos rujan,
    no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar
    sino, como te pido, recuerda trabajar en tierra.

    Pléyades en la literatura[editar]
    Las Pléyades han sido fruto de intensas producciones artísticas, un claro ejemplo de ello es su aparición literaria en la saga Tablas de Aralaxia.

    Véase también[editar]
    Enlaces externos[editar]
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  12. es.wikipedia.org/wiki/Epimeteo

    Epimeteo


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    Para otros usos de este término, véase Epimeteo (desambiguación).
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    Epimeteo y Pandora.
    En la mitología griega Epimeteo (en griego antiguo Ἐπιμηθεύς Epimêtheús, ‘que reflexiona más tarde’, "retrospectiva", literalmente "pensamiento-tardío,") era hermano de Prometeo ("previsión", literalmente "pensamiento-adelante"), ya que a diferencia de Prometeo (quien podía ver el futuro), éste veía con retraso cosas que ya habían acontecido. Ambos actuaban como benefactores de la humanidad1 pero mientras que Prometeo se caracteriza por ser ingenioso e inteligente, Epimeteo se representa como tonto. Era hijo del titán Jápeto y de la oceánide Clímene. Otros hermanos suyos son Atlas y Menecio. Unido a Pandora, tuvo una hija, Pirra la roja, que unida a Deucalión (hijo de Prometeo) fueron los padres del género humano tras el gran diluvio.

    Índice
    Mitología griega[editar]
    Según el uso del viejo mito por parte de Platón en su Protágoras (320d-322a), los dos titanes se encargaron de la difusión de los rasgos entre los animales recién creados; Epimeteo era el responsable de dar un rasgo positivo a todos los animales, pero cuando era el momento de dar al hombre un rasgo positivo, por falta de previsión se encontró con que no quedaba nada. Prometeo decidió que los atributos de la humanidad serían las artes civilizadas y el fuego, que robó del carro de sol Apolo. Prometeo más tarde fue sometido a juicio por su crimen. En el contexto del diálogo de Platón "Epimeteo, el ser en el que los pensamientos siguen a la producción, representa la naturaleza en el sentido del materialismo, de acuerdo con que el pensamiento viene después que los cuerpos sin pensamientos y sus movimientos irreflexivos".2

    Según Hesíodo, quien relató la historia dos veces (Teogonía , 527ff; Los trabajos y los días, 57ff), Epimeteo fue quien aceptó el regalo de Pandora de los dioses. Su matrimonio puede deducirse (y lo fue por autores posteriores), pero no se hace explícito en ningún texto.

    En los mitos posteriores, la hija de Epimeteo y Pandora es Pirra, que se casó con Deucalión y fue una de los dos que sobrevivieron al diluvio .

    Filosofía[editar]
    Epimeteo tiene un papel clave en la filosofía de Bernard Stiegler , y, en particular en términos de su comprensión de la relación entre tecnogenesis y antropogénesis. De acuerdo con Stiegler, es significativo que Epimeteo se deja totalmente olvidado en la filosofía de Martin Heidegger.

    Les Amis, en su libro Conmemorando a Epimeteo (2009), restablece el valor de Epimeteo. Lo acredita con traer al mundo el conocimiento de la dependencia de unos a otros y se describe fenomenológicamente en términos de compartir y cuidar reuniones, vivienda y amor.

    Véase también[editar]
    Notas y referencias[editar]
    1. Kerényi, 1951, pág. 207),
    2. Leo Strauss, Natural Right and History, pág. 117. (en inglés)
    Enlaces externos[editar]
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    Origen del Universo
    En la mayoría de los relatos mitológicos griegos sobre la creación aparece preexistente el Caos concebido como un abismo sin fondo, espacio abierto sumido en la oscuridad donde andaban revueltos todos los elementos: El agua, la tierra, el fuego y el aire. El Caos contenía el principio de todas las cosas, antes de que naciesen los Dioses, y por eso se lo considera el más antiguo de ellos. Nada tenía en él forma fija y durable, todo estaba en constante movimiento con inevitables choques, los elementos congelados contra los abrasadores, los húmedos contra los secos, los blandos contra los duros y los pesados contra los ligeros. El Caos era nada y algo, materia y antimateria al mismo tiempo.

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    Religión griegos y romanos

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    Concepción vida de ultratumba

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    Origen del Universo (teorías modernas)

    LA CREACIÓN SEGÚN HESÍODO (Mito clásico)

    Según Hesíodo en un principio sólo existía el CAOS. Después emergió GEA (la tierra) surgida de TÁRTARO, tenebroso de las profundidades y EROS (El amor) elemento primordial que no hay que confundir con Eros o Cupido, hijo de Afrodita. Del Caos por la acción de Eros surgieron EREBOS (las tinieblas), cuyos dominios se extendían por debajo de Gea, y NYX (la oscuridad o la noche). Erebos y Nyx originaron a ETER y HEMERA (el día) que personificaron respectivamente la luz celeste y terrestre.

    Con la luz, Gea cobró personalidad y comenzó a engendrar por si sola. Es así como surgió URANO (El Cielo Estrellado). También produjo las altas montañas.

    Urano contempló a su madre desde las elevadas cumbres y derramó una lluvia fértil sobre ella, naciendo así las hierbas, las flores y los árboles con los animales que formaron como un cortejo para cada planta. La lluvia sobrante hizo que corrieran los ríos y al llenar de agua los bajos se originaron los lagos y los mares, todos ellos deificados con el nombre de Titanes: OCÉANO – CEO – CRÍO – HIPERIÓN – CRONOS; y las Titánidas: TEMIS – REA – TETIS – TEA – MNEMOSINE – FEBE; de ellos descendieron los demás dioses y hombres.

    Además Urano y Gea crearon otros hijos de horrible aspecto: los tres Cíclopes primitivos: ARGES – ASTÉROPES – BRONTES, quienes tenían un sólo ojo redondo, eran inmortales y representaban respectívamente el rayo, el relámpago y el trueno. Finalmente engendraron a los Hecatónquiros o Centimanos, tres hermanos con cincuenta cabezas y brazos cada uno que se llamaron: COTO – BRIADERO – GIGES.

    Por su parte la noche engendró a TÁNATOS (La muerte), a HIPNO (El sueño) y a otras divinidades como las HESPÉRIDES (Celosas guardianas del atardecer cuando las tinieblas empiezan a ganar la batalla de la luz diurna, fenómenos que se repite cada día), las MOIRAS (Defensoras del orden cósmico, representadas con hilanderas que rigen con sus hilos los destinos de la vida) y NÉMISES (La justicia divina, perseguidora de lo desmesurados y protectora del equilibrio)

    OTROS MITOS DE LA CREACIÓN EN EL ESCENARIO HELÉNICO

    Mito de los pelasgos

    Los pelasgos eran el pueblo primitivo que habitaba lo que hoy en día es Grecia. Éstos tenían una postura matriarcal basada en la concepción primigenia de una Diosa Madre. Su mito de la creación afirmaba que en un principio Eurínome, la diosa de todas las cosas surgió del Caos, pero no encontró nada sólido en donde apoyar los pies y a causa de ello, separó el mar del firmamento y danzó solitaria entre sus olas en dirección sur. Entonces apareció el viento Bóreas, que junto con la diosa Madre dieron origen a la enorme serpiente Ofión. Más tarde, la diosa madre quedó en cinta de Ofión, tras lo cual ésta se transformó en paloma y a su debido tiempo puso el huevo universal. La serpiente Ofión se enroscó siete veces alrededor del huevo hasta que empolló y lo abrió. De él salieron todos los seres y elementos del Cosmos.

    Eurínome y Ofión fijaron su morada en el Monte Olimpo. Cuando Ofion irritó a su compañera adjudicándose el título de autor del universo, ésta le pegó tan tremendo puntapié que le arrancó los dientes y los arrojó a la tierra al pie del Olimpo. Seguidamente la diosa creó siete potencias planetarias y colocó una Titánide y un Titán en cada una: Tía e Hiperión para el sol, Febe y Atlante para la luna, Dione y Crío para el planeta Marte, Metis y Geos para Mercurio, Temis y Eurimedonte para Júpiter, Tetis y Océano para Venus, y Rea y Cronos para Saturno. Guardadores todos de la suceción del tiempo.

    Sin embargo en esta armoniosa creación faltaba el hombre, y entonces apareció Pelasgo, brotó de los dientes de Ofión enterrados en el abismo de Arcadia. Pelasgo fue aclamado como jefe culturizador y precursor de la humanidad.

    Dioses y hombres se hallaban sometidos a las diosas y mujeres, y todos le rendían culto a la gran Diosa Madre.

    El Mito de los misterios órficos

    Los helenos iniciados en los mitos órfícos, creían que la Noche de las Alas Negras junto con el Viento engendró un huevo de plata al que puso en el seno de la Oscuridad del que salió Eros o Fanes (El amor), que impulso el movimiento del Universo. Eros tenía cuatro cabezas que representaban las cuatro estaciones, alas doradas y doble sexo. Éste vivía en una cueva junto con la Noche que se manifestaba en forma tal, del Orden o de la Justicia. Por otra parte , Rea tenía la función de atraer a los hombres a la consulta de los oráculos de la noche tocando un tambor de latón. Eros creó el cielo, el sol y la luna, pero la autoridad del universo estaba a cargo de la Noche hasta que Urano la destronó.

    El Mito de La Formación de la Vía Láctea

    Se cree que fue Hera, la esposa de Zeus el dios de dioses, la que dio origen a la Vía Láctea, nuestra galaxia.

    Zeus era muy aventurero y le gustaba mucho tener diferentes mujeres, por lo que nunca le guardó fidelidad a su mujer. En una de estas aventuras, Zeus se unió con Alcmena en ausencia de su marido. El dios se hizo pasar por el ausente, y como la mujer le gustaba mucho decidió estar con ella en una noche que durara mucho, por lo que por orden de él, el sol no salió cuando tenía que haberlo hecho.

    Después el esposo de Alcmena, Anfitrión, regresó y se unió a ella. De ambas uniones Alcmena quedó embarazada. El hijo de Zeus fue Heracles (Hercules en la tradición latina) y el hijo de Anfitrión fue Ificles.

    Heracles fue desde su concepción, el favorito de Zeus a lo cual Hera respondió con ira y celos, pues no soportaba la idea de que el hijo de otra mujer fuera tan querido para su divino esposo.

    Así, la diosa decidió complicar el nacimineto de Heracles quien se quedó 10 meses dentro del vientre de su madre. Y además ella es la responsable de que el héroe tuviera que sufrir los Doce Trabajos y cuando era un bebé de ocho meses, Hera le envió dos terribles serpientes para asesinarlo, sin embrago el niño supo defenderse sin problemas.

    Ahora bien, existía la condición de que Heracles sólo sería inmortal si mamaba de Hera y esto no iba a ocurrir con el consentimiento de la diosa.

    Sobre esta historia existen dos versiones. Primero, se cree que Hermes, el mensajero de los dioses, llevó al niño a donde Hera mientras ella dormía y lo puso en su seno para que mamara la leche divina. Cuando Hera se despertó y descubrió a Heracles en su pecho lo retiró brucamente y la leche siguió manando, se esparció por el universo y formó la Vía Láctea.

    La otra versión indica que Hera iba con Atenea paseando por el campo cuando vieron al niño descansando en la hierba. Atenea convenció a la diosa de que lo amamantara, pues era muy hermoso. Hera accedió, pero pronto Heracles chupó la leche con tal violencia que hirió a la diosa. Hera lo apartó de su seno vigorosamente y la leche siguió fluyendo hasta que formó la Vía Láctea.



    es.wikipedia.org/wiki/Atlante

    Atlante


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    Atlante puede referirse a:

    • Un atlante, miembro de un pueblo líbico mencionado por Heródoto y Diodoro Sículo.
    • Un atlante, un habitante de la mítica isla Atlántida.
    • El dios Atlante (también llamado Atlas); en la mitología griega, joven titán al que Zeus condenó a cargar sobre sus hombros los pilares que mantenían la Tierra (Gea) separada de los cielos (Urano).
    • Un atlante, columna en forma de hombre.
    • Atlante, supercomputador situado en Las Palmas de Gran Canaria (España).
    • El club de Fútbol Atlante, equipo de fútbol mexicano.
    • Los Atlantes de Tula, estatuas antropomorfas (monumentos monolíticos) pertenecientes a la cultura tolteca.
    Enlaces externos[editar]
    Categoría:

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    es.wikipedia.org/wiki/Musa

    Musa


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    Para el género de plantas, véase Musa (planta).
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    Apolo y la Nueve Musas
    En la mitología griega, las musas (en griego antiguo μοῦσαι «mousai») son, según los escritores más antiguos, las divinidades inspiradoras de las Artes: cada una de ellas está relacionada con ramas artísticas y del conocimiento. Son hijas de Zeus y de Mnemósine, compañeras del séquito de Apolo,dios olímpico de la música y patrón de las bellas artes, quien tuvo romances con cada una de ellas, dejando descendientes. Bajaban a la tierra a susurrar ideas e inspirar a aquellos mortales que las invocaran. En la época más arcaica eran las ninfas inspiradoras de las fuentes, en las cuales eran adoradas. Finalmente, alrededor de los siglos VIII-VII a. C.1 prevaleció en todo el territorio de la Hélade la adoración de las nueve Musas, que son Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania. El culto a las musas era originalmente de Tracia y Beocia, y fueron de vital importancia para el desarrollo artístico en la Antigua Grecia. Los poetas eran sinceros en su invocación a las Musas y realmente se creían inspirados por ellas, pero con la imposición del cristianismo en la Edad Media, la adoración de las musas y de todas las deidades tuvieron que ser abandonadas so pena de muerte o destierro.

    Índice
    Lista de Musas[editar]
    Hesíodo1 es el primero que da los nombres de las nueve, que a partir de entonces pasaron a ser reconocidos. Plutarco afirma que en algunos lugares las nueve eran llamadas por el nombre común de Mneiae, ‘recuerdos’.

    Las nueve musas canónicas son:

    • Calíope (Καλλιόπη, ‘la de la bella voz’); musa de la elocuencia, belleza y poesía épica o heroica (canción narrativa), representada con una corona de laurel y portando una lira. Fue madre de Orfeo y de Reso (rey que murió en la Guerra de Troya). Amante de Apolo, que dio a luz con él dos hijos, Orfeo y Ialemo.
    • Clío (Κλειώ, ‘la que ofrece gloria’); musa de la Historia (epopeya). Su función era mantener vivos los actos generosos y los triunfos. Se la representa con una trompeta y un libro abierto.
    • Erató (Ἐρατώ, ‘la amorosa’); musa de la poesía lírica-amorosa (canción amatoria). Coronada con rosas, se la representa portando una cítara. Siendo amante de Apolo, tuvieron un hijo llamado Tamiris,
    • Euterpe (Εὐτέρπη, ‘la muy placentera’); musa de la música, especialmente del arte de tocar la flauta. Se representaba coronada de flores.
    • Melpómene (Μελπομένη, ‘la melodiosa’); musa de la tragedia. La tragedia como difícil arte que despierta el ingenio y la imaginación. Se representa ricamente vestida y portando una máscara trágica como su principal atributo
    • Polimnia (Πολυμνία, ‘la de muchos himnos’); musa de los cantos sagrados y la poesía sacra (himnos). Se representaba vestida de blanco.
    • Talía (Θάλεια o Θαλία, ‘la festiva’); musa de la comedia y de la poesía bucólica. Presidía los banquetes y otras festividades, otorgando dones de abundancia.
    • Terpsícore (Τερψιχόρη, ‘la que deleita en la danza’); musa de la danza y poesía coral. Representada con guirnaldas. Amante de Apolo, algunas versiones establecen que su hijo Lino lo engendró con Terpsícore, otras versiones creen que fue con Urania.
    • Urania (Οὐρανία, ‘la celestial’); musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas. Se la representa portando un globo terráqueo, que mide con un compás. Las cuarta musa amante de Apolo.
    Homero menciona unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero sólo una vez2 dice que eran nueve. Sin embargo, no menciona ninguno de sus nombres.

    En el siglo IV d. C., previo a la Edad Media, y con el abandono del paganismo y el triunfo del (cristianismo), la adoración de la musas, como de todas las deidades, quedaron abandonadas. En una época muy tardía se volvió a considerar a las musas (que se redujo a siete), asociándolas con las llamadas artes liberales.

    Genealogía[editar]
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    Apolo y las Musas, (Neue Pinakothek, Munich)
    La genealogía de las Musas no es la misma en todas las fuentes. La noción más común es que eran hijas de Zeus, rey de los olímpicos, y Mnemósine, diosa de la memoria, y que nacieron en Pieria(Tracia), al pie del monte Olimpo, por lo que a veces se les llamaba Piérides, pero algunos autores como Alcmán, Mimnermo y Praxila las consideraban más primordiales, hijas de Urano y Gea. Pausanias explica que había dos generaciones de Musas, siendo las primeras y más antiguas hijas de Urano y Gea y las segundas de Zeus y Mnemósine.

    Otras versiones afirmaban que eran hijas:

    Se considera a Eufeme nodriza de las Musas y al pie del monte Helicón su estatua aparecía junto a la de Lino.

    Sobre su número[editar]
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    Apolo y las Musas (Museo Borgogna)
    Por Pausanias3 sabemos que originalmente se adoraba a tres Musas en el monte Helicón en Beocia: Meletea (‘meditación’), Mnemea (‘memoria’) y Aedea o Aoide (‘canto’, ‘voz’). Se decía que su culto y nombres habían sido introducidos por vez primera por Efialtes y Oto. Juntas formaban el retrato completo de las precondiciones para el arte poético en las prácticas religiosas.

    También se reconocía a tres en Sición,donde una de ellas llevaba el nombre de Polimatía, y en Delfos, donde sus nombres eran idénticos a los de las tres cuerdas de la lira, es decir, Nete, Mese e Hípate, o Cefiso, Apolonis y Boristenis, que eran los nombres que las caracterizaban como hijas de Apolo.

    Como hijas de Zeus y Plusia se hallan menciones a cuatro Musas: Telxínoe (‘deleite del corazón’), Aedea, Arque (‘comienzo’) y Meletea. Algunas fuentes, en las que otra vez son consideradas hijas de Píero, mencionan siete musas: Neilo, Tritone, Asopo, Heptapora, Achelois, Tipoplo y Rhodia, y por último otras mencionan ocho, que también se dice que era el número reconocido en Atenas.

    Representaciones artísticas[editar]
    En las obras de arte más antiguas se encuentran sólo tres Musas y sus atributos son instrumentos musicales, tales como la flauta, la lira o el barbitos.

    En el arte romano, renacentista y neoclásico, cada una de las nueve Musas recibían al ser representadas en esculturas o pinturas atributos y actitudes diferentes, en función de la disciplina artística o científica con la que eran asociadas, lo que permitía distinguirlas:

    En algunas representaciones las Musas aparecen con plumas sobre sus cabezas, aludiendo a la competición con las Sirenas. También aparecían en ocasiones acompañadas de Apolo.

    Mitos[editar]
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    Apolo y las Nueve Musas (G, Moreau)
    En los poemas homéricos se considera a las Musas diosas de la música y la poesía que viven en el Olimpo. Allí cantan alegres canciones en las comidas de los dioses, y en el funeral de Patroclo cantaron lamentos. De la estrecha relación existente en Grecia entre la música, la poesía y la danza puede también inferirse que una de las ocupaciones de las Musas era el baile. Como se las adoraba en el monte Helicón eran naturalmente asociadas con Dioniso y la poesía dramática, y por esto eran descritas como sus acompañantes, compañeras de juego o niñeras.

    El poder que se les atribuye con más frecuencia es el de traer a la mente del poeta mortal los sucesos que ha de relatar, así como otorgarle el don del canto y darle elegancia a lo que recita. No hay razón para dudar de que los poetas más antiguos eran sinceros en su invocación a las Musas y que realmente se creían inspirados por ellas, pero en épocas posteriores, al igual que en la actualidad, tal invocación es una mera imitación. (Véase «Funciones en la literatura» más adelante).

    Al ser diosas del canto, están naturalmente relacionadas con Apolo, el dios de la lira, quien también instruía a los bardos y era mencionado junto a ellas incluso por Homero. En épocas posteriores Apolo es situado en muy estrecha relación con ellas, pues se le describe como jefe del coro de las Musas con el epíteto Musageta (Μουσαγέτης).

    Otra característica más de las Musas es su poder profético, que les pertenece en parte porque eran consideradas como ninfas inspiradoras y en parte por su relación con Apolo, el dios profético de Delfos. De ahí que instruyeran, por ejemplo, a Aristeo en el arte de la profecía.

    Como los poetas y los bardos obtenían su poder de las Musas, y aunque la idea más general es que, como las demás ninfas, eran divinidades virginales, algunos eran con frecuencia llamados sus discípulos o hijos:

    • Lino es llamado hijo de Anfímaro y Urania, o de Apolo y Calíope, o de Terpsícore;
    • Jacinto, hijo de Píero y Clío;
    • Orfeo, de Calíope o Clío;
    • Tamiris, de Erato.
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    Fresco intitulado Apolo. dios de la luz, elocuencia, poesía, y la bellas artes, con Urania, musa de la astronomía (Museo de Arte de Cleveland)
    Aunque las musas no tienen ciclo legendario propio, sí se les atribuyen algunos mitos menores:

    • Marsias era un pastor frigio (en otras versiones, un sátiro) que desafió a Apolo a un concurso de música. Había encontrado un aulos inventado por Atenea que ésta había tirado porque le hacía hinchar sus mejillas. Apolo tocó su lira y Marsias esta flauta, y ambos lo hicieron tan bien que ni Midas, al que habían invitado como juez, ni las Musas pudieron decretar un vencedor. Entonces Apolo retó a Marsias a tocar el instrumento del revés: él giró su lira y tocó, pero el aulos no podía tocarse del revés. Entonces las Musas declararon vencedor a Apolo, pero Midas objetó contra este veredicto. Las Musas estaban en mayoría y se negaron a ceder. Apolo, para castigar a Marsias por su soberbia y audacia al retar a un dios, le ató a un árbol y lo desolló vivo, dando su sangre origen al río Marsias (en otras versiones, los faunos, los sátiros y las dríades le lloraron tanto que fueron sus lágrimas las que engendraron el río). Seguidamente tocó la cabeza de Midas, y las orejas de éste crecieron hasta ser como las de un burro.
    • Las Piérides eran nueve doncellas hijas del rey Píero de Pieria, en Tracia, muy hábiles en el arte del canto que, orgullosas de su talento, desafiaron a las Musas. Las ninfas del Parnaso fueron nombradas como jueces, y como era de esperar fallaron a favor de las Musas. Estas castigaron a las Piérides transformándolas en urracas, tornando así sus voces en graznidos.
    • Tras ser asesinado por Dioniso, las Musas recogieron los trozos del cadáver de Orfeo, hijo de Calíope, y los enterraron al pie del sagrado monte Olimpo, donde se dice desde entonces que los ruiseñores cantan con más dulzura que en ningún otro lugar.
    • Tamiris, legendario cantor hijo de Filamón y la ninfa Argíope, desafió a las Musas, exigiendo de salir vencedor unirse sucesivamente con las nueve. Las Musas vencieron, y cegaron a Tamiris por su hibris.
    • Las Sirenas, que igualmente se atrevieron a competir con ellas, fueron privadas de las plumas de sus alas, que las propias Musas se pusieron como adorno.
    Funciones en la sociedad[editar]
    La palabra griega mousa es un sustantivo común además de un tipo de diosa: significa literalmente ‘canción’ o ‘poema’. La palabra deriva probablemente de la raíz indoeuropea *men-, que es también el origen del griego Mnemósine, del latín Minerva, y de las palabras castellanas mente y museo. O, alternativamente, de *mont-, ‘montaña’, debido a su residencia en el monte Helicón, que es menos probable en significado, pero más probable lingüísticamente.

    Las Musas eran por tanto las personificaciones y las patrocinadoras de las representaciones de discursos en verso o mousike (de donde proviene «música»), ‘arte de las Musas’. En el periodo arcaico, antes de que los libros estuviesen ampliamente disponibles, esto incluía casi todas las formas de enseñanza: el primer libro griego de astronomía, por Tales, estaba escrito en hexámetros dactílicos, igual que muchas otras obras de la filosofía presocrática. Tanto Platón con los pitagóricosincluían explícitamente la filosofía como un subgénero de mousike. Heródoto, cuyo principal medio de expresión era la recitación pública, llamó a cada uno de los nueve libros de sus Historias con el nombre de una musa diferente.

    Para el poeta y legislador Solón, las Musas era «la clave de la buena vida», pues traían tanto la prosperidad como la amistad. Solón buscó la perpetuación de sus reformas políticas a través del establecimiento de la declamación de su poesía (completada con invocaciones a sus Musas prácticas) por parte de chicos atenienses en los festivales de cada año.

    Funciones en la literatura[editar]
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    Atenea junto a las musas, de Frans Floris (c. 1560).
    Las Musas son invocadas típicamente al principio, o cerca, de un poema épico o historia clásica griega. Servían de ayuda a un autor, o como auténtico orador del que el autor no era más que la voz. Originalmente la invocación a las musas era una indicación de que el orador se movía en la tradición poética, de acuerdo a las fórmulas establecidas.

    Algunos ejemplos clásicos son:

    Comencemos nuestro canto por las Musas Heliconíadas, que habitan la montaña grande y divina del Helicón, donde forman bellos y deliciosos coros en la cumbre, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus, portador de la égida, a Hera, a Atenea, a Apolo, a Artemisa, a Poseidón,a Afrodita, y a la restante estirpe sagrada de sempiternos inmortales. Este mensaje a mi, en primer lugar, me dirigieron las diosas, las Musas Olímpicas, hijas nacidas del poderoso Zeus: Clío, Euterpe, Talía, Melpóneme, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope (...) ¡Tan sagrado es el don de las Musas para los hombres! ¡Salud, hijas de Zeus! Otorgadme el hechizo de vuestro canto.

    Hesíodo, Teogonía, siglo VII-VIII a. C.
    Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
    que, después de destruir la sacra ciudad de Troya,
    anduvo peregrinando larguísimo tiempo

    Homero, Odisea I
    Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen
    o dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas penas
    empujó a un hombre de insigne piedad, a hacer frente
    a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los dioses?

    Virgilio, Eneida I
    ¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme!
    ¡Oh memoria que apunta lo que vi,
    ahora se verá tu auténtica nobleza!

    Dante, La Divina Comedia, Infierno II
    Canta, celeste Musa, la primera desobediencia del hombre. Y el fruto de aquel árbol prohibido cuyo funesto manjar trajo la muerte al mundo y todos nuestros males con la pérdida del Edén, hasta que un Hombre, más grande, reconquistó para nosotros la mansión bienaventurada

    John Milton, El paraíso perdido I
    Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa

    William Shakespeare, prólogo de Enrique V
    Estas que me dictó rimas sonoras, culta sí, aunque bucólica, Talía

    Luis de Góngora, primeros versos de la Fábula de Polifemo y Galatea
    Culto de las Musas[editar]
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    El Valle de las Musas visto desde el monte Helicón.
    La adoración de las Musas señala originalmente a Tracia y Pieria sobre el monte Olimpo, desde donde fue introducido a Beocia, de tal forma que los nombres de las montañas, grutas y fuentes relacionados con su culto fueron igualmente transferidos del norte al sur. Cerca del monte Helicón, se decía que Efialtes y Oto (los Alóadas) les ofrecieron los primeros sacrificios, y en el mismo lugar había un santuario con sus estatuas, las fuentes Hipocrene y Aganipe (por la que a veces eran llamadas Aganípedas), y sobre el monte Leibethrion, que está relacionado con el Helicón, había una gruta consagrada a ellas. Se decía que Píero, un macedonio, fue uno de los primeros en introducir la adoración a las nueve Musas desde Tracia a Tespias, al pie del Helicón. Allí había un templo y estatuas, y los tespios celebraban un solemne festival de las Musas en el Helicón, llamado Museia (Μουσεῖα). El monte Parnaso estaba de igual forma consagrado a ellas, con la fuente de Castalia, cerca de la cual tenían un templo, y la cueva Coricia, por las que eran a veces llamadas Castálidas, Corícideso Coricianas.

    Desde Beocia, que se convirtió por tanto en el centro de adoración de las nueve Musas, se extendió más tarde en las regiones adyacentes y más distantes de Grecia. Por esto se encuentra un templo de las Musas en la Academia de Atenas; se les ofrecían sacrificios en Espartaantes de ir a la batalla; en Trecén, donde su culto fue introducido por Ardalo, se les ofrecían sacrificios junto con Hipnos, el dios del sueño; en Corinto tenían consagrada la fuente Pirene, la fuente de Pegaso; en Roma tenían un altar en común con Hércules, quien también era considerado un Musageta, y poseían un templo en Ambracia adornado con sus estatuas.



    La adoración a las Musas solía estar también relacionado con el culto heroico de poetas: tanto la tumba de Arquíloco en Paros como las de Hesíodo y Tamiris en Beocia albergaban festivales en los que las declamaciones poéticas eran acompañadas de sacrificios a las Musas.

    Los sacrificios que se les ofrecían consistían en libaciones de agua o leche y de miel. Las diversos epítetos con las que eran designadas por los poetas proceden en su mayor parte de los lugares que les estaban consagrados o en los que eran adoradas, aunque algunos aluden a la dulzura de sus canciones.

    Cuando Pitágoras llegó a Crotona, su primer consejo a los crotonienses fue construir un altar a las Musas en el centro de la ciudad, para impulsar la armonía cívica y el aprendizaje.

    La biblioteca de Alejandría y su círculo de investigadores se formaron alrededor de un Mouseîon (‘museo’ o altar de las Musas) cercano a la tumba de Alejandro Magno.

    Muchas figuras de la Ilustración buscaron restablecer un «Culto a las Musas» en el siglo XVIII. Una famosa logia masónica en el París prerrevolucionario era llamada Les Neuf Sœurs (‘las nueve hermanas’, es decir, las nueve Musas), y a ella asistieron Voltaire, Benjamín Franklin, Danton y otros personajes influyentes de la época. Un efecto secundario de este movimiento fue el uso de la palabra museo (originalmente, ‘lugar de culto a las Musas’) para referirse a un lugar destinado a la exhibición pública de conocimiento.

    Culto en la actualidad[editar]
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    Templo de las Musas, Instituto Neo pitagórico (Curitiba, Brasil)
    Las musas son hoy en día inspiradoras de figuras en fuentes y salas de arte. En los últimos años se ha dado un fenómeno religioso conocido como helenismo, en Grecia y otras partes del mundo, que practican el culto a las divinidades olímpicas y las escrituras antiguas, como las de Hesíodo y Homero.

    Miscelánea[editar]
    Las musas en el arte[editar]
    A lo largo de la historia, las musas han sido objeto de inspiración en pinturas y esculturas, especialmente a partir del Renacimiento.

    • Galería de estatuas, relieves y frescos
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    Véase también[editar]
    Referencias[editar]
    1. Saltar a:a b Hesíodo:Teogonía 77 y ss.
    2. Homero: Odisea, xxiv.60.
    3. Pausanias: Descripción de Grecia, ix.29.1 y ss.
    Bibliografía[editar]
    Enlaces externos[editar]
    • Las musas en el Proyecto Perseus: 1; 2.
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  15. es.wikipedia.org/wiki/Clímene_(oceánide)

    Clímene (oceánide)


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    Para otros usos de este término, véase Clímene.
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    Etimología del nombre[editar]
    Del griego Κλυμενη Klymenê, «fama»

    Clímene[editar]
    En la mitología griega, Clímene era una oceánide, hija por tanto de Océano y Tetis.1 El dios y ella fueron padres de tres mil hembras (las oceánides) y tres mil varones (los ríos de la Tierra) en Il. XIV 201) Fue la esposa de Mérope, rey de Etiopía. Clímene fue seducida por el dios-Sol Helios(en Ov. Metamorfosis, Libro II), que la hizo madre de Faetón y de las helíades, aunque algunos autores piensan que la madre de estos era la ninfa Rodo. Otra versión hace de Clímene la esposa legítima de Helios, ignorando la historia de Mérope.

    Clímene y Faetón en las Metamorfosis[editar]
    Cuando Faetón, insultado por Épafo, le suplicó a su madre que le de una prueba de su linaje divino, Clímene se compadeció y accedió a que éste conociera a su padre. Helios le ofreció a Faetón un deseo y éste pidió conducir su carro durante un día, pero no pudo controlar a los caballos y terminó quemando la Tierra y muriendo abrasado. Las Helíades, sus hermanas, lloraron tan fuertemente ante su sepulcro y tanto se lamentaron que los dioses las convirtieron en álamos y sus lágrimas en ámbar, que cayeron al río Erídano (Po). Su padre, Helios, se encontraba tan agobiado por la pena que un día entero transcurrió sin Sol, y la Tierra sólo se iluminaba por los grandes incendios que el carro había provocado.2

    Referencias[editar]
    1. Hesíodo: Teogonía, 358.
    2. Metamorfosis.
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