1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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    Tengo miedo,
    que los tentáculos del virus sigan avanzando
    y se trague miles y miles de seres humanos,
    tengo miedo que la vacuna no llegue pronto,
    que la gente no aguante el descalabro económico, el desempleo y el hambre.

    Tengo miedo, Dios mío,
    se me escarapela el cuerpo,
    y casi no duermo viendo las noticias
    poniéndome en el lugar de los más vulnerables: de los países pobres, de los hermanos hispanos desempleados, de los niños encerrados en cuarentenas interminables , de que el sistema de salud de los países colapse.

    Mi fragilidad humana se pone de manifiesto,
    cuando veo llorar mucha gente de angustia y desesperación.

    Soy un poeta altamente sensible,
    una esponja sensitiva, y llorona,
    y todo este panorama me duele hasta los huesos.

    No me aterra solo mi salud, la de mi familia,
    sino la de esta hermosa tierra.,
    poblada de humanos.
    Pues para mí no son cifras de las estadísticas
    para mí son hermanos humanos caídos, devastados.

    Enciendo un cirio
    el de la esperanza,
    rezo muchas horas en mi habitación,
    oxigeno mi alma
    para hallar paz en medio de tanto miedo y desconsuelo
    por el futuro de la humanidad.
    Las cuentas del rosario se hacen interminables, pero mi miedo va cediendo,
    la dulce imagen de La Madona Rucellai colgada en mi pared me sosiega,
    y entro en un remanso de paz y conformidad.

    Ahora entiendo, que el miedo también es bomba letal,
    que mata antes que el virus,
    que no ayuda en tiempos de crisis,
    ¡Qué hay ser equilibrados con nuestras emociones!

    Toda la historia tiene un curso inexorable y hay que asumirlo
    aprender de los errores,
    aprender las lecciones,
    aprender a ser mejor ser humano,
    aprender a cuidar nuestro planeta que poco a poco declina y se apaga.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados/copyright (PROHIBIDO COPIAR LAS IDEAS VERTIDAS EN ESTE POEMA) Safe creative cuenta 1705232425254
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    Coronavirus, virus que equipara


    Hubo una vez un barrio de blancos, de negros,
    de pobres, de ricos...
    puentes que separaban,
    marcas que discriminaban.

    Llegó un virus
    que a todos equiparó:
    no hubo entonces razas, credos, estatus, ni pobres, ni ricos...
    porque igual se los tragaba a todos, arrastrándolos a la misma fosa.

    Y el hombre se dio cuenta
    que era vulnerable,
    que era frágil.
    De nada le valieron su dinero, sus bienes su poder;
    el virus arrasó con todo.

    Un pequeño virus casi invisible,
    una compuesto de proteína,
    acababa con la inteligencia y la presunción humana
    que ante sus efectos se quedaba muda, ¡inactiva!

    Un virus que nos hizo ver
    lo inhumanos
    o solidarios que somos.

    El encierro inesperado,
    nos hizo comprender
    lo que sufre un hombre privado de su libertad;
    que necesitamos del otro para ser felices,
    ¡Qué no somos invencibles!
    Que un solo virus puede destruir la tierra
    y dejarla deshabitada en poco tiempo.

    ¡Baja la frente hombre!
    Reconoce
    que no eres infranqueable.
    Investiga, estudia experimenta
    pero sin dañar a tu hermano humano,
    porque dañándole,
    te dañas a ti mismo.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados/copyright





    Coronavirus, virus that matches




    Once there was a neighborhood of whites, of blacks,


    rich and poor ...


    bridges that parted,


    brands that discriminated


    A virus arrived


    which equated all:


    then there were no races, creeds, status, neither poor nor rich ...


    because he swallowed them anyway, dragging them to the same well.




    And the man realized


    who was vulnerable


    which was fragile


    His money was worth nothing to him, his property his power;


    The virus erased everything.




    An almost invisible little virus,


    a protein compound


    annihilated intelligence and human presumption


    that due to its effects, she would remain silent, inactive!




    A virus that made us see


    the inhuman


    or solidarity that we are.




    The unexpected confinement,


    made us understand


    what a man deprived of his liberty suffers;


    that we need each other to be happy,


    We are not invincible!


    That a single virus can destroy the earth


    and leave it uninhabited in a short time.




    Lower your forehead man,


    recognize


    that you are not impassable


    Investigate, study, experiment


    but without harming your human brother,


    why hurt him


    you hurt





    Author: Edith Elvira Colqui Rojas-Peru-All rights reserved / copyright
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    El miedo se apodera del mundo,
    todos temen ser contagiados con el virus asesino:
    hay cola en los supermercados,
    peleas, llantos, ataques de pánico,
    encierro en las casas;
    perdiendo la calma y la cordura.

    Los hombres solo piensan en cuidarse y extreman
    sus medidas de seguridad: se lavan demasiado las manos, no concilian el sueño,
    se deprimen y aburren en sus casas quejándose por la cuarentena.

    Es el miedo a la muerte
    que los aterra,
    ser exterminado del planeta como moscas,
    ser convertido en polvo y nada
    por el temible virus
    que a su paso solo deja desolación y muerte.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

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    Si un amigo te daña, si un amigo traiciona,

    ha roto la armonía, la conexión profunda,

    que entre ambos existía, pues queda vagabunda,

    por traicionera saña, ¡Jamás se le perdona!



    Es como una alimaña, quien males ocasiona,

    su maldad sobraría, le valdría una tunda,

    ¡Buen amigo sería, si de paz te circunda!


    Si no urde una patraña, si no nos decepciona.



    ¡Ah, los amigos buenos son rubíes escasos!

    Gemas maravillosas,no causan ningún mal;

    mucha alegría dan con su buen proceder.



    Sus brazos vienen llenos, de serenos ocasos,

    de perfumadas rosas de selecto cristal;

    amor se llevarán y gloria en nuestro ser.



    Sonetillo:



    Si un amigo te daña,

    ha roto la armonía

    que entre ambos existía,

    por traicionera saña.



    Es como una alimaña,

    su maldad sobraría,

    ¡Buen amigo sería,

    si no urde patraña!



    ¡Ah, los amigos buenos,

    gemas maravillosas!

    mucha alegría dan.



    Sus brazos vienen llenos

    de perfumadas rosas;

    amor se llevarán.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

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  7. En voz de mi querido amigo poeta Ax Jasso Roos
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    Ni una menos le digo a mi hijo de quince años
    tú vienes del vientre de una mujer.
    Ni una menos le digo a mis vecinos:
    El respeto a la mujer
    hay que sembrarlo a diario.
    Ni una menos le digo a mis amigos:
    pues la mujer es tu esposa, amiga, compañera;
    no tu esclava ni tu niñera.

    Ni una menos le digo al mundo
    ya estamos cansados de hombres machistas
    que maltratan, violan, asesinan a las mujeres.

    ¡Valorate hombre, si la mujer ya no quiere estar contigo, no la mates¡
    En todo conflicto, hombre de poco seso, usa el diálogo,
    no los golpes y gritos malsanos.

    La violencia la absorben tus hijos,
    ¿No te das cuenta que maltratando a la mujer estas destruyendo tu propio hogar?
    Y si cometes feminicidio,
    ¿Tus pobres hijos a dónde irán a parar?

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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    Desnutrición en Salta
    Es panorama aterrador.
    Sin agua buena, sin posibilidades,
    Niegan vida, a niños inocentes.
    Una realidad que se repite en el mundo,
    ¡Tirana la realidad, tirana!
    Ricos empolvados en dinero,
    Indiferencia de las autoridades
    Con los más pobres:
    Indígenas autóctonos,
    O con los nativos.
    ¡No hay derecho a privarles bienestar!


    Este mundo de grandes diferencias sociales
    No tiene piedad con el pobre.


    Solo cuentan los adinerados
    ¡Al pobre que se lo lleve el diablo!
    Levanto mi voz de poeta
    ¡Tú también levanta la voz hermano!
    A todos nos importan los niños desnutridos, pobres.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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    El carnaval de Cajamarca llega con alboroto y alegría singular,
    ya viene el Ño Carnavalón con alegría especial.

    La gente entusiasmada se tiran globos y pinturas
    entre risas, bailes y algarabía popular.

    Cuando muere el rey Carnavalón
    hay que buscar viuda
    entre la multitud.
    En los Baños del Inca se lee su testamento y se le quema con emoción.


    También se derriba a ritmo de bailes
    la Yunza (un árbol cargado de frutas y regalos)


    Los trajes multicolores y la música alegran el ambiente.
    ¡Hay concursos de patrullas y comparsas!


    Las bellas jovencitas dejan ver sus atractivos en escotados vestidos sensuales.
    ¡La música pegajosa invita a cantar y bailar!
    Los trajes típicos adornados reflejan nuestra cultura ancestral.


    Qué locura se vuelven las calles,
    las gentes estallan en alegría especial,
    ¡A bailar a bailar y divertirnos que el mundo se va acabar,
    Ushaaa!


    ¡Ven cholito, vamos a bailar hasta la madrugada disfrutando del carnaval!


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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    Siento miedo,
    esta noche él también posará sus manos en mi cuerpo,
    destruyendo mi ser de niña inocente
    ¡Lo detesto!

    Me toca a su antojo,
    me hace hacer cosas que no quiero,
    ¡No sabe cuánto me lastima
    ver que el ser que debe cuidarme,
    mancille mi cuerpo!,
    Y yo sin poder decir nada ¡por vergüenza, por miedo!
    ¿Quién le creerá a una niña de ocho años?

    Ya no soporto esta situación
    me deja tan asustada y vacía llena de dolor y llanto
    cuando me toca,
    que estoy harta.
    Mañana se lo contaré a mi madre:
    "Mamá mi papá entra todas las noches a mi cuarto
    y me toca y hace cosas horribles"
    ¡Ayúdame por favor!
    tengo miedo
    ¡Cree mis palabras es la pura verdad, no miento!

    Llévame al médico mamá,
    me siento rara, mi barriga crece y tengo náuseas.
    Soy muy niña para ser mamá
    ¡Ayúdame no me dejes sola con este bebé!
    ¡Qué se vaya a la cárcel ese mal padre!


    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
    Poema basado en la realidad de mucha niñas violadas por sus propios padres, tíos, abuelos.
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    Caminaba por el pasillo del hospital muy ansiosa, preguntaba a los doctores cual era tu diagnóstico de mi esposo. El médico principal me respondió: “Tiene un cáncer grave, señora, le quedan solo tres meses de vida. Le aconsejo que mejor lo saque de aquí y lo lleve a descansar a su casa brindándoles todo el cariño y atenciones para que pase los últimos días de su vida en paz”.

    En este momento sentí como un baño helado de agua en todo el cuerpo, el hombre que amaba el compañero de toda mi vida gravemente enfermo y yo sin poder hacer nada, gruesas lágrimas cayeron de mis mejillas y temblaba de miedo. El doctor conmovido me dijo: "cálmese señora, llore aquí lo que quiera pero no delante de él porque le haría mucho más daño a su salud" así que lloré un rato y luego me fui a verlo a su cuarto. Lucía tan hermoso allí vestido con su bata blanca y la cara tan blanca también que parecía que estaba sano pero estaba un poco delgado y mirándolo con ternura pensaba solo en atenderlo y cuidarlo sus últimos momentos pero no quería decirle que tenía cáncer, no iba decírselo, pero sus continuas preguntas sobre su estado de salud me obligaron a ello y al recibir la noticia se quedó sorprendido y lloró amargamente Conmigo y en ese momento fuimos más que nunca una sola gota de amor y entrega , luego del trauma del primer momento decidimos ambos enfrentar la enfermedad y me pidió llevarlo a casa, quería estar sus últimos días con nuestros hijos que aunque ya adultos e independientes con familias propias sabía que iban a venir a verlo pues él les había dado mucho amor cuando eran niños y ellos eran muy agradecidos y cariñosos con él.



    En casa vinieron sus hijos y algunos familiares que vinieron una vez y nunca más se les vio; los que estuvimos siempre con él fuimos yo y sus hijos quienes le atendíamos turnándonos con mucho cariño.



    Juan ya había asumido su enfermedad y aunque ya la había aceptado a veces entraba en etapas de crisis nerviosa y en llamaba desesperadamente diciéndome:



    - ¡Sara, Sara ven rápido por favor, ven a mi lado, no quiero morirme solo!

    Yo estaba ocupada cocinando pero iba rápidamente, pues le daba pánico a veces, estar solo en su cuarto, me decía que no quería morir solo, que el dolor era insoportable que le inyecte la morfina en el suero para descansar. Yo solo atinaba a abrazarlo y rezar pidiendo a Dios que disminuya sus dolores y si era su voluntad lo sanara y si no, que acelerara su deceso para que deje de sufrir tanto.



    Los primeros días no sentía mucho dolor pero al avanzar la enfermedad estaba muy incómodo. Mis hijos y yo sufrimos mucho pero estábamos confiados que Dios iba a aminorar su sufrimiento y una mañana de febrero me dijo que traiga la cura del pueblo, que ya sentía que se moría. Se lo traje efectivamente y luego de recibir lo oleos santos descansó en paz. Lloramos mucho en casa pero estábamos seguros que ya descansaba en el cielo de mortificaciones propias de su enfermedad y cumplimos su deseo de enterrarlo en cementerio cercano a la casa para que siempre fuéramos a visitarlo.



    Yo nunca lo olvidé y no me casé de nuevo, aunque hubo muchas oportunidades. Le prometí antes de que él muera que no me volvería a casar con nadie. Él no me obligó, yo voluntariamente le dije su último día que no había amado a nadie como a él y que me dedicaría a mis hijos y a pintar que era la pasión que siempre había querido ejecutar y que ahora lo podía hacer con holgura

    .Me acompañaron siempre: mi amiga Diana, mi amiga de toda la vida y mis dos gatos y dos perros que criaba con amor. (Fuera de mis hijos que siempre venían a mi casa a visitarme)



    Siempre voy a visitarlo y converso en su tumba, le digo allí:

    "Juan, lo mejor de mi vida fuiste tú, espérame amor, algún día estaré a tu lado" Luego, me seco las lágrimas y vuelvo a mis quehaceres habituales.

    Definitivamente fue el amor de mi vida, mi gran amor que nunca pude olvidar.



    Auitora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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    Me gusta todo ordenado
    en mi casa y mi cuarto
    nada tirado a un lado;
    el desorden me da infarto,
    ¡Paz en orden he soñado!

    Yo no soporto el desorden,
    y si alguien tira un zapato,
    aunque sea el señor gato,
    perjudican todo el orden,
    ¡Me impaciento de inmediato!


    Mi casa es pura armonía,
    todo tiene su lugar,
    sin orden parecería
    un chiquero, un muladar,
    ¡Así feliz no viviría!

    El orden regala paz,
    brinda equilibrio a la mente,
    quita el estrés eficaz;
    con su armónico disfraz
    todo sabe diferente.

    ¡Por Dios San José y María
    recojan estos papeles!
    que si no me volvería
    loca de cabeza y pieles,
    ¡Llamen a la policía!


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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    Nacer en ti madre mía,
    es sentir
    que tengo casa,
    que tengo abrigo,
    una bóveda que me cuida y alimenta;
    un pañuelo que seca y limpia mis lágrimas eternas.

    En ti madre,
    me siento seguro,
    siento que el mundo no puede hacerme daño.

    Tus latidos me acompañan,
    tus suspiros me besan,
    y tus desvelos me dicen que en verdad me quieres,
    ¡Madre primavera de entrega sincera!

    No me dejes madre mía,
    sin ti viajo solo en este mundo oscuro perdido,
    soy una frágil fruto desvalido,
    ¿Quién si no tú me dará los aliños de su cariño?
    Alma, que de madrigueras de amor ha salido.

    No hagas caso de las voces de los halcones madre mía,
    ellos quieren desgarrar mis carnes,
    quebrar mi vida en sus criminales vasos;
    ¡Sálvame de sus tenazas!

    Sangre de tu sangre soy,
    madre mía,
    pepa inocente de tu fruto.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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