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  1. [​IMG]
    Bruja malévola
    de dientes afilados,
    nariz aguileña
    y gorro puntiagudo.
    ¡Qué cocinas en esos calderos?
    ¡Huy, arden a pleno fuego!


    Tramando estás males todo el día,
    Al hombre que no te correspondió
    lo quieres convertir en sapo,
    y a la mozuela mas bella que tú
    le quieres arruinar la belleza
    haciéndole beber un jarabe de cereza
    que le arrebatará su lindeza.


    Bruja Grencha,
    deja de hacer daño,
    El príncipe del mal
    es tu aliado.
    ¿Pero sabes?
    No podrás contra la bondad.
    Ella tiene una luz
    que defiende a los buenos.
    Y tú, ni tu magia y artimañas
    podrán vencer a quien dañas y engañas.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  2. [​IMG]
    Cuando la envidia campea,

    lanza sus estocadas por todas partes.
    Hay que ser diestro al esquivar sus ataques.
    Pues le agrada oscurecer la luz del otro, porque se ve opacada su estrella.

    Pero hay que dejarlo que siga con sus intrigas,
    Pues hay un Dios allá arriba que todo lo ve,
    y dará a cada cual lo que merece su conducta.

    El envidiado camina feliz, liberado,
    El que envidia siempre cargará la mochila de la inquina,
    no vivirá feliz: Siempre hablando mal del otro, siempre menoscabando al otro,
    Confabulando en secreto contra él. ¡Pobre!
    Ya tiene su infierno en su propia conducta,
    y el drama ontológico en el que vive.
    Mientras el envidiado feliz en su casa con los suyos comiendo el pan sonríe.



    El justo,
    el justo siempre brilla.

    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

  3. [​IMG]


    No soy perfecta,
    si buscas perfectos
    allí están los santos, a ellos le puedes rezar.
    Yo soy una mujer como todas con virtudes y defectos,
    alma con diferentes aspectos.
    ¿Perfección pides?
    ¡Tú la tienes acaso!
    Qué error tan craso,
    pedir al manzanal un vaso.


    No soy perfecta,
    soy mujer sensible,
    alma dilecta y a veces insurrecta.


    No pidas mas de lo que puedo dar,
    si tú sabes amar,
    al otro como es debes aceptar,
    y sino camina con tus equipajes a otro lugar.
    Yo no te voy a rogar.


    Nadie es perfecto,
    cada uno vuela con diferente aspecto,
    Solo Dios es la perfección pura,
    y él a nadie con el dedo apunta.


    No soy, nunca seré perfecta
    pero soy un alma enamorada,
    que solo amor proyecta;
    una rosa humana delicada.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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  4. [​IMG]

    Mujer escarcha,
    violácea mañana,
    aurora decantada,
    chispa de ternura,
    copos de albura.
    Manto de sueños...


    Mujer escarcha,
    insondable cosmos,
    ojos cristales de sueños,
    silencio de noche callada...


    Amor, primavera,
    universo de vida,
    polvos de entrega,
    purpúreo aliento...


    Mar inmarcesible de estrellas,
    con el alba, aleteas.


    Tus sueños despiertan sus verbos,
    agitas tus alas;
    te elevas a lo eterno...



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú Derechos reservados
  5. [​IMG]

    Girasoles de abril,
    amarilleando en el campo,
    saludando al nuevo día,
    floreciendo cerca de la cabaña cálida,
    en el campo viviente.


    Olor a alhelíes del huerto,
    pájaros volando alborotados,
    en el celeste del cielo.


    Cerca unos pinos sonrientes,
    se levantan imponentes
    y frescos.


    Qué bello se ve el prado a lo lejos
    tan sereno y callado,
    besado siempre por el cielo
    que lo engríe.


    ¡Oh campos de girasoles,
    Oh pinos enamorados,
    recordadme las añejas historias
    de mi juventud dorada!
    En este campo que fue mío,
    y que ahora es silencio,
    lleno de girasoles mudos del recuerdo...



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


  6. [​IMG]


    El otoño solitario
    en sus bancas vacías,
    recopila sus hojas desahuciadas.


    En sus vientos de tristeza infinita
    nostalgias sedientas invita.


    Muerden el piso
    las ocres hojas,
    como yo muerdo pena y soledad en esta banca vacía.


    Pasan los minutos,
    las horas interminables
    y tú no llegas.
    Mi banco corazón gime de angustia,
    ¡Desolado!


    Mis árboles cercanos dicen que no volverás,
    y mi corazón en agua de pena se torna,
    solo el llanto mojado lo adorna.


    Mi amor de otoño, ven no tardes;
    soy hoja moribunda sin tus artes.



    Autora: Edith Elvira Coqui Rojas-Perú-derechos reservados
  7. [​IMG]
  8. [​IMG]
    Tu voz entre jardines timbra en dulce sonata
    de cantos amanecidos
    con su sublime vibrar de fonemas de plata,
    ¡Enamora los sentidos!

    Hechizan mis florestas con su ternura innata,
    con locura pasión y arte.

    Obnubilada en sus cánticos,
    de violonchelos románticos,
    ¡Solo vivo para amarte!

    Amor nunca me niegues, el timbre de sus ecos
    que cautivan mis florestas,
    en sus timbales tiernos y en sus galantes flecos
    y en sus decoradas fiestas.

    tú con tu voz me das paz y rellenas mis huecos;
    me deleito en su ternura

    Tu voz de ángeles preclaros,
    me ilumine con sus faros,
    colme siempre mi figura.

    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

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  9. [​IMG]

    Hoy veo la vida de color de rosa
    porque amo y me aman en sinfonía armoniosa.
    Hoy miro las calles con magia singular
    amo a las gentes,
    a esos niños, a esa señora que va al mercado presurosa.

    Hoy todo el mundo se pinta del rosa de la ilusión.
    Los problemas son una cajita de fósforo o una pompa de jabón.
    las preocupaciones una esfera de algodón.
    Qué maravilla ver la vida de rosa
    cuando estoy en tus brazos regazos.

    Floto por los aires motivada,
    río y lloro de manera exagerada.
    La vida se me volvió rosa,
    desde que estás aquí
    aleteando por mis costas.
    Fugaron las penas en sus aviones veloces,
    la nostalgia es tenue lluvia que cesó.

    ¡Maravilla, maravilla es vivir en rosa!
    Columpiándome en la silla de la felicidad,
    enamorada junto a ti;
    hombre de gran bondad.

    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados - ©
  10. [​IMG]


    Era las cinco de la tarde, hora indicada en que Pepe, Rosita y sus padres habían quedado en ir al río a refrescarse del ardiente verano. Muy contentos todos alistaron sus pantalones cortos y polos para meterse al río cuando llegasen. Pepe iba con su hermana, sus padres y sus primos: Juan de cinco años, Tomas de trece y Adelina de 15 años, todos muy contentos. Al llegar al río, el padre de Pepe decidió hacer con sus manos, ayudado por sus primos, un cerco de piedras como una poza para que se juntase allí el agua y pudiesen bañarse allí tranquilos. Y al terminar de hacerla todos se metieron, Pepe su hermana los primos y hasta sus padres. Disfrutaban alegremente de chapotear en el agua.

    La corriente estaba leve y tranquila y el caudal del río estaba bajo. No había peligro, así que se bañaron en la posa a su gusto, mientras corrían las horas. De pronto se oyó un grito a lo lejos era su primo Juan de cinco años, quien gritaba, (eran las 6pm y el caudal del río había subido sin que se den cuenta) y era porque le arrastraba la corriente y por un espacio pequeño de la poza el agua lo arrastraba río abajo. De un momento a otro se lo llevaba ante la mirada atónita de todos. El padre de Pepe sin pensarlo dos veces se lanzó al río para salvar a su sobrino ya él también la corriente se lo llevaba. La hermanita de Pepe y todos asustados gritaban ¡Papa!, ¡Tío!, ¡Dios mío no!, La madre de Pepe al ver a su esposo que se lo llevaba la corriente, subió por arriba en la ladera y corría por el borde. Los primos Pepe y sus hermana mojados. La seguían llorando y lamentándose. Los pobladores preguntaban qué había pasado y decidieron ayudar corrieron para encontrar los cuerpos y salvarlos, pero la corriente era fuerte. La madre se cansó de correr y cayó al suelo junto con los niños. De pronto un poblador se les acerca y le dijo: Señora yo ya lo había cogido a su sobrino del brazo pero la corriente era tan fuerte que me lo arranchó y se fue con el río. A sus esposo si no lo vi por ningún lado.
    La madre de Pepe se desmayaba y deliraba de la impotencia; los pobladores la atendían y todos los niños lloraban. De pronto llega con los pobladores su esposo, todo magullado y asustado y le dice a su esposa quise salvarlo pero no pude la corriente furiosa se lo ha llevado lejos a mí también casi me lleva.
    Y ella le dice, ¡que pasó cómo saliste esposo mío!, él le contestó: invoqué el alma de mi hermana fallecida madre del pequeño y me dio fuerza y salí, no sé cómo, y se abrazaron llorando.
    Todos regresaron a casa llorando para dar parte a la policía, pero en media hora un poblador que había llegado a su casa les dijo que ya habían encontrado a su sobrino, pero ya estaba muerto y todo amoratado por los golpes de las piedras del río.


    Se hizo el velatorio y el entierro del pequeño con mucha pena. Todos quedaron compungidos y el padre tuvo que hacerse una cura de susto pues no podía dormir por las noches pensando en el evento luctuoso y por el susto de haber podido morir ahogado.

    Ellos nunca mas fueron al río. Los primos que estaban de visita tuvieron que volver a su tierra sin el hermano menor.


    La visita de vacaciones de sus primos había terminado en tragedia.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  11. [​IMG]


    Quiero despegar tu llanto
    del iris de tus ojos,
    Quiero empapelarlo de poemas de amor
    para que ya no sufras, mujer amada.

    En sus letras hay verbos y gerundios que te aman,
    verso no leídos que te esperan.

    Del iris de tus ojos lloroso que mojan tus mejillas,
    formaré un corazón:
    Un mundo nuevo de amor para ti.

    No temas princesa
    yo estoy aquí.
    Que no tiemblen tus manos,
    ni tu cuerpo de soledad.

    Yo, tu amado,
    vengo a borrar tus agonías.
    Tus pestañas nunca mas estarán mojadas,
    tu corazón nunca mas entonará el canto de los huérfanos.

    Y en iris seco,
    danzaremos los dos,
    en tus pupilas nuevas.
    Ya no habrá lluvia de cemento en tu tierra.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados



  12. [​IMG]

    No salto al vacío,
    abajo hay mucha soledad,
    mas llanto que mi llanto.

    Llegué aquí
    por mi mala determinación,
    ¡Pero ni loco salto!

    El mundo está perdido, sí.
    Hay hambre, contaminación.
    Ella por otro me dejó.
    No tengo dinero para pagar las cuentas.
    Pero yo no salto a la boca de la muerte.

    Pienso en mi esposa, en mis hijos
    y doy retroceso,
    ¡Desisto!

    Abajo en el vacío,
    solo veo rocas,
    que destrozaran mis sueños,
    y un mar esperando tragarme.

    No, no salto al vacío.
    Me retiro, me levanto;
    empiezo a caminar de nuevo.

    Nuevo hombre con flor de esperanza,
    nació de la desgracia.
    Una voz del cielo
    le salvó la vida.
    Lo hizo entrar en razón.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

  13. En tus encantos...

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  14. [​IMG]
    Hojas de otoño,
    multiplicadas en nostalgia sedienta;
    secuestradas mariposas silentes, entre mis dedos...
    Marchitas se juntan
    en un solo ramo de soledad y pena.
    Exudan melancolía de su piel seca y desgastada.
    Lloran en nombre de tantas hojas muertas.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados
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  15. [​IMG]

    Huerto de naranjos,
    esperando la primavera,
    en aire de aroma fresco.
    El sol a pleno lo besa,
    los pajarillos le hacen fiesta.

    Huerto de naranjos,
    de frutos de oro lozanos,
    de hojas brillando de alegría;
    de flores blancas perfumadas invitando a la paz.

    Las abejas se posan alegres en tus pistilos,
    ¡Qué bello es verte reventando en flor!
    Huelo tus aromas;
    me impregno de tus caricias.

    Ya maduran tus frutos,
    han caído en la tierra como focos sus naranjas.
    ¡Antoja tocar sus cáscaras, su pulpa!
    Degustarlos jugosos en la boca.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados



  16. [​IMG]
    La paz se nos escapa de las manos,
    la paz fuga con el pasado;
    sus palomas vuelan alborotas,
    ¿Por qué el diálogo se rompió en sus travesaños?
    ¡Por qué somos tercos los humanos!


    Necesitamos hablar el mismo idioma
    para cubrirnos de sus lazos
    Matar las ambiciones y los egos.
    Enterrar el "esto es mío y florecer
    el todo es nuestro"


    La paz es un pajarillo que vuela solitario,
    sus gestores son piedras perdidas en el desierto
    ¡Hablan y nadie quiere oír sus voces!
    Las blancas manos que la pintan
    tienen que bregar duro en este mundo dividido


    Queremos paz en nuestras fronteras.
    Paz con el vecino que nos friega.
    Paz en el aire y en la tierra.


    La paz quiere abrazar el mundo
    con sus manitos de niños pequeños,
    pero sus enemigos no la dejan, no la dejan.


    ¡Escucha madre, niño, maestro!
    Escucho yo también,
    "La paz es tarea que a todos nos concierne"


    Necesitamos esparcirla,
    como polen nuevo,
    por el mundo entero...


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  17. [​IMG]

    Ya clarea el nuevo día en el campo, el sol con su mirada brillante invita a beber alegría. Refulge señorial en el rancho de mis abuelos Eugenio y Etralia.

    Ellos nos invitaron a pasar una temporada en el campo y gustosos hemos aceptado; nosotros tan intoxicados en esta ciudad tan grande y bulliciosa, contentos hemos alistado maletas: mis padres, yo y mi hermano Julio. Y luego de divisar muchos paisajes hermosos desde la ventana del tren, al fin hemos llegado. ¡Con cuánta alegría nos han recibido! y lo primero que nos han invitado en el desayuno ha sido leche fresca recién ordeñada de su establo y unos panecillos hechos a base de maíz que ellos también siembran por allí. Mis padres conversaron muy joviales en la mesa y gastaban muchas bromas con mis tíos. Yo y mi hermano disfrutamos mucho degustando estos alimentos propios del campo y este aire tan puro del campo. Luego del desayuno mi abuelo Eugenio nos llevó a mi hermano y a mí al otro establo donde tiene muchos caballos de diferentes tamaños y colores, nos enseñó a bañarlos, peinarlos y sobre todo lo que más me agradó fue que me enseñara a montar caballos, a mí que soy tan miedosa. Mi hermano se burlaba cuando me ponía nerviosa intentando montar el caballo Rufino con ayuda de mi abuelo, pero pronto se le borró la risa del rostro pues al fin logré montarlo y logré dominarlo, mi tío siempre estaba vigilándome detrás y yo contenta cabalgaba a Rufino alrededor de todo el establo. Fue una experiencia maravillosa. Nunca la olvidaré este momento. Ya de regreso a casa mi hermano y yo estábamos contentos de apreciar las bellezas del campo y jugábamos empujándonos y caíamos de vez en cuando al pasto seco, sonriendo en nuestros juegos. Mi abuelo nos decía: "Con cuidado muchachos" Pero se veía muy feliz también.

    Luego en casa vimos a la abuela Etralia cocinar con leña en su fogón una sopa deliciosa a base de maíz molido muy espesa. Qué alimentos tan ricos y alimenticios estos los del campo. Luego al despedirnos nuestros tíos nos invitaron a ver su huerta donde siembran muchos frutales y verduras que ellos usan en su alimentación, qué bella experiencia nos llevamos.

    Finalmente cuando llegó el momento de partir, nos regalaron una bola de queso hecho con leche de vaca y maíz seco para preparar nosotros en casa esa sopa deliciosa que nos invitaron. Muy contentos regresamos a casa prometiendo a nuestros abuelos regresar las próximas vacaciones de verano.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados



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