La mañana, la tarde, la noche; todas se han vuelto humo, una nube alargada que me persigue por la casa. Creo que en realidad es un reflejo de como camino la habitación de tu ausencia. Hay un poco de luz que cae desde el paisaje aún, debe ser el perro blanco que me mira desde ayer por la ventana, recostado en el sol. Quise salir a tocarlo, pero me evita.