cuando muere el fuego del cielo sobre la tierra
y las estrellas empiezan a verse
los salvajes pasan a buscar mis ojos
montados en pájaros rojos
y me muestran a los lejos
las curvas precipitadas de una tierra muy muy lejana
donde un árbol perezoso se abraza al viento
y me muestra
inocente
y
distraído
el único lugar del mundo,
donde con paz y tranquilidad
puedo por fin cerrar los ojos
para siempre
En ese estado el todo se hace uno y entendemos por fin para qué estamos aquí.
Te abrazo