La gente todavía tiene sueños de justicia, la gente clama a Dios y él no responde. Dónde está, dónde se esconde, qué pasa con su voz.
Hay una voz en tu conciencia, una voz que no descansa, una voz viene te abraza, diciendo,
hijo/a de mi alma.
Hay otra voz perturbadora, la voz de tus desgracias, de donde sacas lo malo, donde habita la ignorancia.
Distinguir a Dios tiene su precio, un cambio, un destino humano,
nunca serás lo que antes eras, nunca podrás decir ya no te quiero, mi amado/a.
Saludos
Darío Alvarez
Ecuador.