Dos años habían pasado,
desde aquella mañana que fuí a buscarla y ya no estaba,
como un sueño se perdió en la nada.
Se fueron todos. Se la llevaron, sus padres y sus hermanos.
Tanta crueldad tienen los humanos;
le destrozaron el corazón a ella,
pues sin despedirse siquiera...la arrastraron.
Se perdió Laura en el viaje volviendo la mirada,
pero era muy temprano en la mañana,
mientras yo dormía ella se alejaba,
y con ella se marchaba mi alma.
Dos años habían pasado
ya se me habían olvidado las palabras, los agravios,
y todas esas cosas tristes que había pensado,
también se me habían olvidado, la amargura y el desencanto,
solo conservaba un dulce recuerdo de nuestro amor
y a veces me hubiera gustado saber como estaba...
pero como poder buscarla si ni siquiera
sabía a donde se habían marchado,
Una vida completa terminó aquella mañana.
y aunque pregunté por muchos lados, nunca nadie me supo decir donde estaba.
Y yo que la amaba tanto...siempre la recordaba,
cantaba canciones tristes y se me llenaban los ojos de llanto,
y en cada chiquilla que miraba, me parecía mirar su cara.
Dos años habían pasado...
Y ahora estaba ahí parada enfrente de mi, callada,
con una mano apretando su otra mano,
con un labio apretando su otro labio,
me encontró vencido, derrotado;
con el cuerpo sucio, con mi pelo largo,
con la guitarra muda abrazando mi pasado,
mustio, amargado.
Que importaba la razón por la que se había alejado
que mas daba si eran dos días o dos años.
Laura había regresado. Y estaba ahí...tan cerca y tan lejana.
Ahora estaba mas grande...mas mujer, mas completa.
Y no estaba sola, a unos pasos de ella estaba una carriola
y en ella estaba su hija Amapola.
Mis ojos no podían creerlo,
se parecía tanto a ella...se parecía tanto a mí.
Esa hermosa niña aún no sabia,
ni de dulces sueños ni de amargos tragos
por eso en ese encuentro inesperado...
era la única que sonreía.
Y estabamos ahi como alucinados,
solo una palabra había pronunciado
y casi no la oí...-Hola- le había contestado.
Indeciso, sin saber que hacer.
pero el corazón siempre me ha ganado.
Y me levanté de donde estaba sentado.
No dije nada, solo la abrazé...
mientras mis ojos mojaban su pelo,
mientras sus ojos mojaban mi pecho,
mientras Amapola nos miraba en silencio.
Hagamos poesía
Y te amé...
pequeña mujer de cuerpo fragil,
te amé porque el cielo quiso,
adornarte la frente con estrellas
y hacer de nuestro mundo un paraiso,
Te amé en la escuela cuando en mi banco,
dibujaba corazones con nuestros nombres;
te amé en las tardes cuando jugaba,
te amé en las sombras de la tibia noche.
Te amé con celos cuando miraba,
los chicos del barrio que te alhagaban,
te amé contento cuando escuchaba,
de tus dulces labios, dulces palabras.
Te amé despierto, te amé soñando,
te amé sonriendo, te amé llorando,
tuve la dicha de amarte tanto,
que en mis recuerdos...te sigo amando.
Dos años habían pasado y Laura regresó,
regresó a disculpar a su padre y a sus hermanos por habernos juzgado,
por haber hecho de nuestro pecado un abismo,
por habernos condenado al silencio y al olvido.
Pero ya no había nada que perdonar...el dolor ya se había pasado.
Ahora ella tenía una nueva vida en sus manos,
yo tenía un mundo que conquistar.
Y Amapola también tenía alguien...
Tenía a ese otro hombre que la estrechaba ahora en sus brazos
...ese a quien ella le diría papá.