Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende…
Una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez a la muerte.
Mario Benedetti.
Una mujer desnuda en la extensa noche.
Una mujer desnuda como lumbre sobre las sombras.
Una mujer desnuda que danza para ella.
Una mujer desnuda intima con su inocencia.
Una mujer desnuda en exteriores e interiores,
en piel y alma
detrás de la ventana,
en el horizonte…
y ellos solamente la observan, pero no se acercan.
Nadie jamás se le acerca.
No lo hacen porque le temen,
le temen a su ingenuidad,
a su nítida alegría,
a su confianza pura de magia,
a esa rara libertad.
Ellos simplemente le temen a la vida
y sólo se dedican a observar desde sus horas muertas.