Amor, ¡Te has ido! Me lo dice tu silencio
que se aferra a mis entrañas.
Me lo dice la mañana, sin color, que me aprisiona
y la flor, la ingenua flor, que del tiempo desconoce.
Amor, a paso agigantado te persigo,
y exigiendo que repose, inertes caen los bríos;
bajo el peso inevitable de tu olvido,
bajo el dolor que ampara mi mirada.
Amor, no digo nada. El silencio dice todo.
Y si lloro, amor, si lloro, será mi llanto agua clara
y correrá, sin reconocer barreras, por peñasco y cascada,
para ser bajo tu cielo… amplio mar.
Geralda Ojeda 2016