Estoy muerto como el cigarro en manos de un bohemio.
Mi vida no son más que cenizas,
supiste olvidarme, mientras yo temblaba por tus besos.
Pero basta ya,
dejaré que te marches ,ya nada aquí es posible,
en esta turbulenta estancia
llena de malos presagios,
donde todo huele a muerte. Te sentencio
al olvido y te entrego al destierro,
fuera de mi vida,
aunque no se como carajos te voy a olvidar,
dímelo tú Luna tu que sabes y entiendes
de los enamorados sus penas.
Con el alma rota te digo
que sigas el camino de la traición y de la decepción,
si antes amarte fue mi delirio
ahora es mi eterno castigo.
Sebastian Dusalgi