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Gatos de nadie I
Gatos de nadie I — El Blog de Ruben Edgardo Sánchez · Blog en MundoPoesía
Dos jóvenes gatas reinan en la casa manchada la una marrón negra y blanca muy negra la otra con sus ojos verdes un gato jaspeado grande y cariñoso verano caliente encuentro amoroso.
Lar abandonado la cuna apropiada tras parir las gatas crías separadas son cuatro negritos de la negra madre un blanquito y negro dos café con leche otro gris y blanco los de la manchada.
Maderos escombros hierros vidrio polvo azoteas techos son su territorio a los pocos días vemos los manchados de los cuatro negros sólo tres quedaron el cuarto quién sabe qué cielo lo ampara.
Es hora de leche de madre muy tibia la manchada es fuerte robustas sus crías los negritos tienen ojos muy pequeños más tarde se juntan manchados y negros las dos gatas madres la familia en pleno.
Corretean juegan cuando cae la tarde la manchada pide su ración de carne los demás esperan saciarse en su madre la negrita mira con ojos profundos su leche no es buena no nutre a los suyos.
Se acerca el otoño la fronda se mece los vientos del este soplan como peste cae un aguacero y sin protegerse juntitos quedaron a la intemperie un negrito llora su empapada suerte.
El gris que aparece solo y extraviado no acepta mi ayuda porque está asustado lucha como un toro se ve acorralado nocturna odisea persiguiendo al gato entre las pensiones de este vecindario.
Finalmente encuentra su camino a casa nosotros felices le arrojamos carne con luz de linterna espiamos su hambre hambre de cobijo hambre de cariño de regreso el gato de regreso el niño.
Al cabo de un tiempo la ración aumenta para nueve bocas carne de alimento bocado a bocado casi todos comen unos buscan carne y otros pezones los más pequeñitos porque son mamones.
Desde la ventana como cada día cuando cazadores su instinto se activa a las siete en punto cuando el sol se esconde la presa es carnaza de nylon vestida que cae de los cielos del barrio de flores.
Carne roja al vuelo que caerá de golpe se abrirá en pedazos formarán la rueda gatos comensales que a la mesa esperan un bocado y giran pronto sus cabezas hacia esta ventana que puso su mesa.
Así dan las gracias estos gatos buenos ojitos saltones bigotes y pelos colitas paradas que muestran consuelo se nos llena el alma de un sabor ameno crezcan pronto tiernos se acerca el mal tiempo.
Ya vendrá el invierno y con él el frío ya serán más grandes no serán tan niños tal vez otras gentes cuidarán su nido nosotros deseamos prolongar sus vidas por un tiempo apenas habremos vencido.
Son gatos salvajes dueños de su vida son gatos de nadie ni de quien los cuida libertad les sobra pero no comida gracia denegada gracia recibida qué placer nos causa ver crecer la vida.