Son las doce en mi planeta...otra vez al igual que tantas veces, regresé a este rincón tan apartado del resto del mundo para buscarme a mi mismo en mis palabras y sentirme humano, con todos esos sentimientos tan necesarios,
Con todos los defectos y virtudes, me busqué a mi mismo en esas cosas que salen de mi mente por mi mano y me miré rezando, haciendo peticiones que han sido respondidas, y me miré cantandole al amor representado en diferentes nombres, en diferentes caras, en diferentes épocas de una corta vida y me encontré con mi guitarra cantándole a Dios y a la misma vida...y estoy aca en el silencio de mi media noche, imaginando la sonrisa de mi hijo que dormido en paz sueña con su perro, imaginando el beso de la esposa que agradecida descansa su cabeza en la almohada, esperando que mañana sea un buen dia.
Mientras yo sueño despierto en mi cama viendo por mi ventana la avenida vacía de gente, vacía de música, a lo lejos escucho el grito de la ambulancia o de la policía, corriendo al rescate de algún infeliz que no terminó o que no comenzó bien su dia...
En paz mi cuerpo, en paz mi espiritu, recorro las páginas de este libro y no puedo evitar la risa y no puedo parar la lágrima, y el suspiro también que deja su nido en el pecho y se escapa por la garganta comprimida,al recordar,la alegría y el encanto de la poesía, que representa esos momentos gratos de algun loco soñador y de alguna poetiza...
Me vine a refugiar aca entre la fantasía de esas musas mágicas que por muchas lunas inspiraron a los poetas a convertir sus energías competitivas en palabras dulces y tiernas, queriendo con ellas tocar el alma noble de sus bellas o quizas tratando solamente de aliviar un poco la pena que causan la soledad y la tristeza...
Y me encontré a mi mismo, dibujando acuarelas en las nubes de algodon, construyendo castillos, prometiendo reinos, buscandole nombres a los hijos que aun sin haber nacido ya corrían por el campo con sus pies descalzos persiguiendo mariposas coloridas e imitando el canto de los pájaros, que contentos se asomaban, para ver quien los llamaba...
Y en esa hora de hacer nada, viajé por tantos cielos de una misma galaxia, un mundo pleno de ideas, de vida real y de drama, un universo completo con mascotas, con risa suaves, con lágrimas discretas...y con carcajadas
...y fue el amor