La luz enceguece mis ojos;
este laberinto sin fin
—estrecho—
hurta a mis sentidos la paz;
despiadado el ángulo oculto
del alba
roza a quemarropa las pieles.
Cerrará el pestillo la aurora
y tú,
ángel mío, flor que se apaga
abrirás tus alas, tus pies
descalzos del polvo quemante
sentirán alivio y sosiego
y yo...
ay, si yo pudiera serías:
Fénix, mi querube del alma.
septiembre 13, 2016
donde manifiestas el amor total y desprendido a esa madrina que te ama y que pasa por momentos cruciales,
¡Ay quién pudiera conservar siempre los afectos a su lado!
pero solo estamos de paso y todo es efímero;
un abrazo con mi cariño,
Eduardo