Fui tu mariposa encarcelada,
me tuviste presa secuestrada,
en tus jaulas casi no hablaba,
sumisa en todo te complacía,
por amor, por amor todo te lo daba.
Hasta que un día comprendí que tenía alas, que podía volar,
que afuera había cielos que mirar,
y huí, pues tus espinas asfixiaban mis rosas,
tus exigencias, tus celos,
me sofocaban.
No, no era vida lo que tocaba,
eran jaulas que mis alas apretaban,
y eché vuelo,
hacia los bosques y los ríos,
encontré mis sueños, volé trás ellos,
y en el regazo de un amor bueno,
al fin descansé libre.
Mis alas recuperaron sus colores desgastados,
podía al fin disfrutar de nuevos prados,
y fui nuevamente,
mariposa primorosa feliz.
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú