Teniamos una casa muy bonita en las afueras de la ciudad,
teniamos muchas cosas, de esas que atren la mirada,
teniamos una hija hermosa y buenos empleos...
Los dos eramos muy jovenes y decididos;
nos habiamos casado convencidos de que la atraccion,
se convertiría en amor algun día.
Y para completar nuestras necesidades,
buscabamos actividades que ocuparan nuestras mentes y nuestro tiempo.
Ibamos y veniamos, nos comprometiamos con mucho orden
y pareciamos la pareja perfecta.
Cada día progresabamos economicamente...
los paseos, los viajes y las fiestas. Pero entre vestidos largos, bolsos y zapatos,
la escuela privada de francis y los autos muevos,
se consumía todo el tiempo trabajando...trabajando siempre.
No había suficiente tiempo para enamorarnos a diario...
no había suficiente tiempo para enamorarnos de vez en cuando.
Porque entre cirujias y tratamientos para verse mas joven, para verse mas esbelta,
nuestras camas se separaron... y nuestros cuerpos,
Nos unía solamente una puerta de entrada y una cuenta de banco,
aunque enmedio de nosostros estaba nuestra hija, que parecía contenta.
Lo que nos atrajo cuando nos conocimos; la cara bonita y la sonrisa,
la carisma del momento y la audacia, se convirtieron en rutina,
en recuerdos que ya no importaban, porque ahora era el vestido sin manchas,
y todas esas cosas de marca, lo que acaparaban la importancia.
Lo que la esposa le gustaba a los dieciocho cuando nos casamos,
ya no era lo mismo que quería a los veintiocho, y yo...yo ya no contaba.
era suficiente con que trabajara y conque mi sueldo alcanzara.
Un perro sin nombre, un gato sin nombre, eran mis mascotas,
confundidos entre dos idiomas a ella le huian, a mi me buscaban,
y de apoco se convirtieron en mi única compañía...
la esposa de viaje,la hija dormida...
la comunicación era un papel en la mesa,
una foto de escuela en la puerta del refrigerador
y el domingo despues de la misa.
A mis veinte se llamaba vida...a mis treinta se llamaba ausencia.
La desolación es un paraíso con algodones sucios...
Saludos y pásela bonito Gustavo... Saludos a Vanessa y a los chicuelos pimpollos.