Ver el archivos adjunto 43600
El hambre mata, entorpece las mentes.
Lo peor es que haya mentes que les sea indiferente.
El hambre grita, ante la pobreza algo resucita.
Lo peor es que a la iglesia ante esto, nada le palpita.
Los pueblos luchan pero no se les escucha.
Los gobiernos muerden del bocado de la indiferencia.
El ébola da de comer a farmacopeas sin alma.
El alma pura de las gentes con vida que ellos desmarcan.
Destrucción y muerte producen las guerras.
Pan para muchos que se ponen grandes estrellas.
Estrellas en uniformes que ninguna luz desprende.
Entre tanto el hambre mata vigilados por las estrellas.
La indiferencia les hace indolentes, malas gentes.
El mundo dormita, nos están masacrando sin dinamita.
Muerte letal se respira en el mundo,
la indiferencia nos hace mudos.
Ellos, los ricos sin alma, también morirán.
Nadie se queda, siempre hay un final.
Lola Pérez 16/04/2016
Ver el archivos adjunto 43599 Ver el archivos adjunto 43599
planteas una triste realidad.
Saludos