Como un toro desbocado
a la sociedad he atacado,
pero un señor de la iglesia
me habló de Cristo consagrado
y con su verba me ha calmado.
También tu cambias mi furia
pero con besos y la euforia
de tu amor que es la gloria
para un hombre angustiado.
Hoy estoy casi curado
pues me has enamorado
y en la playa de tu ser
como espuma al fenecer
todo mi odio se ha diluido.