Los sucios compases de la vida no son disimulos que reconozcan
su arbitrariedad,
son pura invasión del íntimo desgarro
cuando miro la sombra de tus pulidos estómagos
digiriendo las calles del decorado
el párvulo des nacer de tu mirada ansiaba una
transfusión de gente sin dolor,
gente que amó una vez y perdió.
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