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A mi tía María
La ninfa duerme sobre blancos lienzos,
tocó el olvido sus gastadas sienes
y al unísono clavan los relojes
en el alma la ronca campanada.
Quisiera verla como en los comienzos
pero han sido los viajes de los trenes
tantos que temo, vida, que deshojes
en un instante a nuestra rosa amada.
Como quisiera verla en los serenos
pálpitos constelados de la noche,
en sueños, agitar sus alas nuevas.
Recordaremos los momentos buenos
cuando se apague de su pecho el broche
y hayamos de pasar las duras pruebas.
agosto 16, 2017