Estuario de miedos
la vida nos llena de tiempo,
rabiosas caricias del día después
virtualizan regencias exámines.
Que dudan de su alternancia
en praderas frenéticas
invadiendo la fertilidad
de los sueños.
Ya vigilias de acordes
doran el frenesí donde
los desacuerdos raspan las cuerdas
del contrabajo, que en su contratiempo
dulcifica el suero de la música
embriagando los momentos
de leche y canela.
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