La distancia, la agonía del sosiego, el látigo
de la soledad perpetua, palabra incompleta
que vagabunda jadea herida,
aniquiladora lengua que mengua el porvenir,
néctar tempestivo que amilana
el trino alegórico del alba… La distancia es el llanto
superlativo de la conciencia, es tu ausencia
el equinoccio infinito de la espera,
es el lenguaje bipolar de la lencería azul del mar,
es beber coordenadas en un vaso sin brújula.
Tu distancia es esa almohada barroca
que de soledad me habla deliberadamente.
Estoy solo, no te poseo, nada de ti tengo,
ni la risa, ni el llanto, ni el llanto... Menos tus caricias.