Invitación al mutismo
la ansiosa palabra se deshuesa
de entre nervios y tendones,
rumia una tardanza sin peyorativas
sólo quien emplea la pelusa inflamable del vocabulario para herir,
convierte el lenguaje en una cuarentena infectada del virus del mutismo.
Aunque a veces el silencio protagoniza
la cicatriz en la herida.
Reservados todos los derechos©