Miro los recuerdos con catalejos,
en la distancia viven como la niebla del calor que desprende el asfalto.
Es una nebulosa humosa
cuando los gritos de la calle emanan también, el aliento de un monstruo
respirando burbujas de memorias.
Son los últimos metros hasta el muelle. Que recibe displicente
el añejo y turbio copular del trino
en cortejo de salinidades amparadas de misterio. Ya llega la pesca.
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