Dentro, y a veces como una fina capa
de piel.
Está el pañuelo de la inspiración
y del celo.
Se humedece institucionalizado
entre muros.
La roca del exterior protege mi musa
su deseo de invención.
Tengo que evitar que no se corrompa
que siga suministrando gota a gota
verso a verso, la ideación. La imagen.
Los aforismos
son la hiedra cubriendo la pared
los muros, el contorno, el árbol que crece recién plantado
riego la semilla
estrujando el pañuelo hasta secarlo
y horadar entre los muros del cuerpo
el nacimiento de mí poesía.
Así nacen mis poemas.
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