Yo no quiero otra cualidad de poder
que poderte amar despacio.
Quisiera ser tu hoja de papel
entre tus versos las pausas, los espacios
El laurel de mis deseos
tú serás,
donde emergeremos
como flores en pleno invierno.
Desde el risco de mi emoción te observo,
mientras solitaria recorres un enorme territorio.
El sol de la noche en la luna tu espejo,
el elevado sentimiento tu preferido promontorio.
Seré la fortaleza de tu cuerpo,
donde te contemplaré
deslizándome en el horizonte
de tu mirada.
Le murmuras a tu corazón acerca de lo que has visto,
y esperas con cada nuevo ocaso su respuesta.
Le preguntas al silencio si ha dormido,
alguna vez con la palabra soñada durante la siesta.
Solitaria le escribo al amor
que me de una oportunidad de hallarte en mí camino,
donde despertarán impávidos mis sentimientos
en un cálido renacimiento contigo
Somos libres lo que la cuota de luz onírica
a la explosión de un cúmulo consciente de vivencias.
Más de un día, como hoy,
en cuya espuma he visto comprometido mi descanso
en cuyo sostenido sueño he comprobado que te amo.
Mientras mis pensamientos vestidos de presagios
se fermentan en aquel que me espera,
el resplandor de mi corazón
descubrirá el brillo de sus labios.
Eres tan diferente dentro.
Y aunque la mediación sensitiva que te compromete con la realidad
arroje preciosas similitudes sobre la virginidad,
no alcanza a quebrar el rubí infiltrado de tu pecho,
no llega a desunir la sal de la lágrima, ni a la miel del beso.
Y si me percibieras,
no dudarías en amarme
mas allá de lo puedas aprender de mi,
sería la oportunidad de soñar
sin pensar que pasará mañana,
porque nosotros lo merecemos.
Y si alguna vez escuchara tu voz,
sería como escuchar una canción.
Lo que me diría: Sólo mi amor puede sacar del corazón
aquello que sabe de sobra no es amor.
Corazón de Loba
Panyú Damac