La llama alumbra vértigos de abismos carenciales , sólo la inanición acaba con el latir de las esperanzas,
su disimulo vertebra ángulos en pico
dentro de círculos de ascensión,
como , dentro de globos hinchados subiendo al eterno
cielo, con un mensaje sin prerrogativas, ni humilladas caricias
del poder, hasta explotar volúmenes
de silencios orbitales que nos lloran
en la epidermis, las gotas del sudor
de eléctrico sabor.
papiros mutilados en la vieja nostalgia que por ósmosis se pliegan
a la juventud delimitada con nervios ausentes, como cuerdas de guitarra enmudecidas. Hay ahí un asco en las venas que riegan multitudes de cemento fresco, enfoscando el aullido de los cimientos.
Reservados todos los derechos©