Descargo la voluble enemistad de los ríos
sus vaivenes recorriendo los circuitos
de la belleza en sus corrientes.
Admiro el yugular pálpito de la bajada,
por venas sesgadas con inyecciones
de químicas resacas.
Toda la presa se desnuda en su taxidermia aguantando el flujo
del lirio que acaricia el himen.
Amasando cúbicos litros de esperma
que insemina al río sus huevas de salmón.
Una odisea de vida y pelea contra
lo establecido.
Una nueva generación de renovadores y pulidos remonta ríos
entre nudos de agua y vírgenes tránsitos de fecundas amistades.
Tan libres como audaces.
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