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Padre, no tengo más que tu nombre
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Padre,
no tengo más que tu nombre, para albergar mis anhelos.
Venga en tu mano la paz y el consuelo de los pueblos
de aquellos niños que van descalzos pisando el suelo.
Que ningún hombre jamás se quede sin alimento.
Cierra las puertas que dan al abismo del infierno,
que nadie resistirá si no olvidas sus recuerdos.
Y no nos dejes poner el alma en tramposos cepos
dándonos la voluntad de ser buenos, buenos, buenos.
Amén.
Un hermoso padrenuestro versión "a pie de obra". No puedo juzgarlo desde la religiosidad que no poseo, pero es humanamente hermoso. Citas machadianamente la bondad, esa bondad de la que sí quisiéramos parricipar todos, por encima de creencias y vivencias. Mis felicitaciones más sinceras, Salvador.
Muchas gracias, queridísimo Miguel, y sí tiene ese final machadiano de Don Manuel, del que gusto a rabiar y se me nota, Cuando escribió de la Concepción de Murillo y al final dijo
[...]
La que sabe de gentes que en la vida
van sin fe, sin amor y sin fortuna,
y en vez del agua, beben el veneno.
La que perdona y ve... La que comvida
a la dicha posible y oportuna,
al encanto de amar y de ser bueno.
Pues eso que me pongo y te pongo, si me lo permites, a sus amorosísimos brazos. Estaremos juntos bien allí.
Un gran abrazo, querido amigo.
Salva.