Puedo romper las cadenas de tu mirada, puedo avivar
el fuego del sabor a nada y cultivar
en tu vientre de barbecho,
el olivo, la añada, el asidero de deseos reparados cuando destruyeron la cabelleras, de
las sábanas, sus flecos,
como piel ajena.
del hirsuto , candil de desesperanza.
Que es áspero como pinceles de un bote lleno de olvido.
Descascarilleando la pintura en su fragua.
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