El pez de la memoria, se maquilla de soledad,
sólo admite delicias de placeres para
que absorban el mutismo y la pasión
en esa brizna de hierba cargada de sueños, no siempre perdidos,
pero la amnesia del pez gordo le hace dar círculos
en el camino a la fluida palabra de los nervios.
Tan deshechos que parecen espaguetis
recién cocidos, despegándose de la pared.
Reservados todos los derechos©